David Alejandro Boyás Gómez

 

El Colegio de Letras Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras organizó dos jornadas de conferencias con motivo del centenariodel nacimiento de Octavio Paz, el 26 y 27 de marzo de 2014.

Paz y Posdata

Como acto inaugural Adolfo Castañón dictó una conferencia magistral que giró en torno a los motivos que llevaron a Paz a retornar a México tras presentar su renuncia a la embajada de la India, como protesta ante la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968.

Si bien el autor de El laberinto de la soledad contaba con oportunidades laborales en Europa y Estados Unidos, tanto en editoriales como en universidades, su intenso deseo de participación política y compromiso con sus propios ideales de juventud lo impulsaron a regresar a su país.

En México se llevaba al cabo un movimiento intelectual e ideológico en el que Paz se apresuraría a participar con publicaciones como Plural y Vuelta. En cartas dirigidas tanto a amigos como a editores en el periodo de los sesenta y setenta afirma el poeta su deseo de publicar Posdata para polemizar en el debate público las ideas de lo mexicano y lo universal.

Castañón concluye que el poeta y ensayista se sentía obligado, por su ideología de juventud, a participar en la revolución democrática que esperaba sucediera en México. Y es que como el propio poeta escribió en unos versos del Nocturno a San Ildefonso: “la inocencia fue la culpa mayor”.

Con esto creía el poeta concretar en su ejercicio político, que siempre fue la escritura, los sentimientos de su generación, público asistente al teatro de la guerra fría.

Paz y Sor Juana

En una interesantísima conferencia, Dolores Bravo Arriaga, estudiosa de la literatura novohispana, reconoció en Octavio Paz no sólo al escritor sino al crítico literario y al escritor hegemónico que desde el poder incitaba a la rebeldía.

Del conocido libro Las trampas de la fe, publicado por el poeta en 1982, Bravo destaca la prosa cautivadora de Paz y algunas visiones críticas sobre la época colonial, como la existencia de un intenso sincretismo cultural, el impulso criollista de los jesuitas y una cultura preeminente de esencia verbal.

La versión del autor sobre la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz contiene, sin embargo, divergencias entre él y la crítica especializada de la literatura novohispana.

Por citar alguno, para Octavio Paz la figura de Juan Ruíz de Alarcón se inserta en el teatro español de la época. Pero otro análisis de su obra revela las profundas diferencias con los peninsulares en el concepto del destino, por ejemplo, que para Lope de Vega o Calderón de la Barca estaba marcado por un intenso sentido del honor y controlado sobre todo por la divina providencia. En la dramaturgia alarconiana la libertad del hombre para hacer su hado y luchar en contra de las adversidades sin atavismos son los constituyentes.

En contraste, el autor identifica muy bien el ambiente cortesano y define al barroco, de particular desarrollo en México, como el “triunfo de la subjetividad ante el canon”.

Para Dolores BravoLas trampas de la fe es un gran libro que en su tiempo proyectó a Sor Juana todavía más al mundo. Un ejercicio literario que demostró que Octavio Paz, como muchos otros grandes escritores, quedó cautivado por el misterio de una figura inigualable, cercana al poder por un lado y vilipendiada por otro, Sor Juana Inés de la Cruz.

Paz ante el espejo

Adriana de Teresa versó su conferencia sobre la visión que de sí mismo tuvo Octavio Paz al escribir sus prólogos y otros paratextos para sus obras completas.

Los prólogos representan un intento del autor de configurarse a sí mismo dentro de la intelectualidad y el mundo cultural mexicanos. Las metas pueden ser vender una imagen, construir el cuerpo del artista y hacerse de un público.

¿Qué dice Octavio Paz de su persona? A decir de De Teresa, Paz muestra en los prólogos su espíritu polémico, ya que desde su juventud se visualiza en medio de un constante desencuentro con los intelectuales de México de los que fue contemporáneo. ¡Quién diría que el único Nobel mexicano de literatura se sentía desde sus primeros años condenado al ostracismo!

Decantó Paz en sus prefacios autoarticulaciones surgidas de las reacciones críticas a sus libros. Por ejemplo, era clara su intención de mostrarse como un poeta de tradición hispana, pero fundamentalmente como un poeta de raigambre universal.

Es interesante, desde el punto de vista de la teoría literaria, estudiar cómo se concibe un escritor a sí mismo, pues es la forma en que se inscriben en un canon, son estudiados y recuperados en el tiempo. A cien años de su nacimiento, es oportunidad de revisar, corregir y aumentar ese canon.

Su biografía oficial

“Hay escritores que tienen biografía. Yo prefiero tener vida”, escribió Salvador Novo. Miguel Ángel Floresen su participación,  enfrentó la otra postura: la de Octavio Paz al esforzarse desde el principio por construirse una biografía fija y oficial, con datos duros e información canónica.

El gran intelectual del México de fin de siglo no estuvo siempre en un lugar tan privilegiado. Antes de su consolidación pasó por etapas muy difíciles que pocos conocen.

Como muchas veces en la vida, la ficción supera el papel y viaja a la vida cotidiana. El poeta siempre dijo haber nacido en Mixcoac, dato que casi todos conocen. Pero el escritor Miguel Ángel Flores sabe que en el libro 222, folio 96 del Registro Civil de la Ciudad de México se asienta que el escritor nació en la calle de Venecia, en la colonia Juárez.

El dolor por la derrota de Zapata llevó al padre del autor, quien también se llamó Octavio Paz, a hundirse en una fuerte depresión acompañada de alcoholismo que marcaron duramente la vida de su hijo, que ya escribía desde joven y a veces terminaba los escritos de su padre.

Antes de sus cargos diplomáticos, el poeta desempeñó cargos muy disímbolos, algunos de los cuales nunca nos imaginaríamos o juzgaríamos imposibles, como el trabajo que tuvo como actor de doblaje, sí, de doblaje, en películas mexicanas para el público de los Estados Unidos.

Miguel Ángel Flores cerró su exposición con humor y admiración hacia Octavio Paz definiéndolo como el gran poeta, maestro de generaciones de lectores que encontraron en él la motivación para seguir su vocación y convertirse en creadores de literatura.

Paz, liberal

Pocos intelectuales son capaces de convocar tantas opiniones encontradas como Paz. Para el público lector promedio, con él no hay medias tintas.

Así lo demostró el editor y escritor Braulio Peralta, para quien el autor de El arco y la lira  fue siempre un escritor reflexivo y crítico de una ideología liberal de izquierda con la que simpatizaba, pero a la que no podía dejar de señalar en sus errores y crímenes. Desde muy temprano, aseguró Peralta, denunció enérgicamente los campos de concentración de Stalin en Siberia.

Luces y sombra de Paz

Luis Tovar, editor de del diario La Jornada, puso la nota discordante y propició un constructivo debate que mostró las luces y las sombras de Octavio Paz. Le recordó a la audiencia la existencia de un grupo hegemónico de intelectuales, herederos del poeta, dedicados a construir cánones literarios beneficiosos sólo para unos cuantos. También en su momento, Paz expresó menosprecio poco crítico al verter veredictos como “López Velarde, el mayor de los poetas menores de México”.

Los escándalos literarios y extraliterarios en los que el poeta fue partícipe no son extraños a la mayoría de nosotros. Muchos optan por separar la vida del autor, olvidarla y concentrarse sólo en la obra. Tovar reflejó el otro lado; el lector ávido y crítico de Paz que no soslaya la otra parte, bien conocida, siempre callada.

Las leyendas negra y blanca del escritor aparecieron en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM como los fantasmas de un centenario que, lejos tener el tradicional tono elogioso institucional, contó con la verdadera crítica y meditación que merece un excelente poeta y prolífico ensayista de la talla de Octavio Paz.

Polémico en su estética, visión política y vida personal, hereda una obra más que digna de discutir, analizar, y sobre todo, revalorar su significado dentro de nuestro patrimonio literario. Tal fue el espíritu del ejercicio coordinado por el Centro de Enseñanza para Extranjeros, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y el Colegio de Letras Hispánicas de la UNAM.

 México, 2014.