Muy pronto su padre lo instruyó en los fundamentos de la música, los cuales atrajeron al pequeño, quien ya manifestaba el don de la música.

A los siete años, el pequeño Beethoven hizo su primera actuación en público en Colonia, que quedó sorprendido con el niño prodigio, los siguientes años se dedicó a aprender a tocar el órgano con el músico experimentado Gottlob Neefe (1748-1798).

En 1782, a la edad de 11 años, Beethoven publicó su primera composición: “9 Variaciones sobre una Marcha de Erns Christoph Dressler” (WoO 63) y un año más tarde Neefe escribió en la “Revista de Música”, acerca de su talentoso alumno: “Si continua de esta manera, será sin duda, el nuevo Mozart”.

El talento del joven músico lo llevó a ser miembro de la orquesta de la corte de Bonn en 1783, agrupación que años más tarde dejó para viajar a Viena con propósito de recibir clases de Wolfgang Amadeus Mozart (1756- 1791). Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre lo obligaron a regresar a su ciudad natal.

En 1792, Beethoven viajó de nuevo a la capital austriaca para trabajar con Joseph Haydn (1732-1809) y Antonio Salieri (1750-1825), y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar con gran éxito en 1795.

Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva, de acuerdo con la biografía del compositor alemán publicada en el portal “biografiasyvidas.com”.

Entre 1801 y 1814 Beethoven se mostró como un autor maduro, cuyas obras plenamente originales hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión; ejemplo de ello es la ópera “Fidelio”, integrada por ocho de sus primeras sinfonías, tres de sus conciertos para piano y uno para violín.

Posteriormente, el genio musical creó innovadoras y personales obras, a las que incorporó su lenguaje armónico y poco convencional, resultado de este periodo es la “Sinfonía nº 9”, la “Missa solemnis” y los cuartetos de cuerda y sonatas para piano.

Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados por la soledad y una progresiva introspección, pues a finales de 1826 enfermó y decidió ir a la casa de su hermano, donde murió el 26 de marzo de 1827, a los 56 años de edad.