Juan Antonio Rosado
En su prólogo a La historia y el laberinto, de Javier Rico, el historiador Álvaro Matute sostiene que El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, es uno de los libros más influyentes del México del siglo XX. Sin duda lo es, ya que ha sido uno de los más comentados, reseñados y criticados desde distintos ángulos. Las perspectivas cambian con el tiempo y las críticas negativas se van transformando en comprensión de un discurso eminentemente poético. Los juicios de su autor en cuanto a sus motivaciones e intenciones han contribuido a este entendimiento, pero más allá de esto, para Matute tener una idea de la historia implica, ante todo, percibir un sentido, percibir las características de aquello que integra el “devenir”, así como el carácter humano que protagoniza la historia. Debe haber observación, meditación e imaginación para que la historia sea una “poética de la historia”. No se trata de reproducir las cosas como son, “sino como podrían o deberían ser esencialmente”. La historia profunda “es una metahistoria”, pues la reproducción de lo sucedido carece en sí misma de sentido. De este modo, El laberinto de la soledad ha sido refutado por muchos historiadores debido a su “improbabilidad”, pero lo anterior ocurre a causa de que las herramientas de Paz son metahistóricas, utilizadas —como Montaigne— por un poeta y ensayista. Por ello el libro de Paz es profundo.
En La historia y el laberinto, Javier Rico inicia su recorrido hacia la “estética del devenir” con una anécdota poco recordada: Octavio Paz confiesa que por 1942 escribió una novela, pero la destruyó porque lo único interesante en ella era lo que decían los personajes. Esa novela se convirtió, siete años después, en El laberinto de la soledad, que con modestia su autor califica —en una carta a Alfonso Reyes— como “librejo sobre algunos temas mexicanos”.
La historia y el laberinto se remonta a las biografías y contextos históricos del abuelo, Ireneo Paz, y del padre, Octavio Paz Solórzano, para explicar la vocación familiar; reúne testimonios de distinta índole para trazar la trayectoria hacia el poeta Octavio Paz Lozano, y el intenso e interesante camino, primero hacia El laberinto…, y luego hacia la ruta editorial de uno de los ensayos mexicanos más vendidos y traducidos, un ensayo en que se evidencia el feliz matrimonio entre poesía e historia, antropología y literatura, narración y argumentación, pasión y lucidez, datos documentados e imágenes simbólicas. Rico ha explorado el laberinto desde una óptica historiográfica, pero ¿en qué consiste la historiograficidad de esta obra?, ¿cuál es el valor historiográfico que Paz realiza sobre el pasado? El autor de La historia y el laberinto parte de estas y otras preguntas para descubrir —desde la crítica historiográfica— cómo y con qué un poeta se interna en las celosas regiones de la disciplina histórica.
Javier Rico Moreno, La historia y el laberinto. Hacia una estética del devenir en Octavio Paz, México, UNAM, 2013; 247 pp.
