Puntos menos para Morena

René Avilés Fabila

El pasado sábado 22, en Xalapa, un colega me mostró su Iphone: la noticia era impresionante. Habían capturado al Chapo Guzmán, por más de trece años prófugo de la justicia nacional e internacional. Al poco rato la noticia estaba completa y ahora es ya casi un vejestorio, falta saber si México accede a la demanda norteamericana de extraditar al famoso criminal para juzgarlo en Estados Unidos.

Las fotografías y los datos de la detención, las señas del lugar donde el Chapo estaba oculto, han sido divulgadas con lujo de información. Pero no. Hay una persona que duda del hecho y ha señalado que se trata de una treta del PRI y de sus cómplices, es decir, los partidos restantes, donde se halla justamente el que lo condujo a la jefatura del Distrito Federal, una plataforma ideal para ser políticamente visible, y lo postuló a la presidencia de la república dos veces. Con exactitud Andrés Manuel López Obrador dijo que “Esto no ayuda en nada, es una buena cortina de humo, no veo más que publicidad, jolgorio.”

Sin duda, López Obrador tiene derecho a expresar sus ideas y posturas. El país debe aceptar la pluralidad y hasta los errores de los dirigentes políticos, pero él debería pensar en los suyos, en los hombres y mujeres que lo han seguido ciegamente. Los lleva a la ruina, él mismo ha optado por la ruta del suicidio político. Ignoro qué siga en su lucha tenaz por llegar a la Presidencia de México y establecer un sistema muy peculiar que sólo él entiende. Pero en algún momento deberá entender que en la medida en que sus aversiones triunfen sobre sus ideas no volverá a obtener votaciones tan altas como las que en el pasado obtuvo. Sus instintos de peleador callejero lo dominan y se mete en dificultades cada vez mayores.

Se necesitan voces críticas, que discrepen de modo inteligente con el modelo que domina, pero no será diciendo simplezas y atacando todo lo que encuentra, como si fuera un trapo rojo de torero, como llegará al triunfo. Para su desgracia, ha dejado de lado los argumentos y optado por ofender y declarar necedades. No parece tener más futuro.

No sé si López Obrador sea capaz de reinventarse y penetrar de nueva cuenta en el pueblo mexicano, pero lo dudo, más bien, pocos lo creen. Su malestar, su rabia, ha sido su peor enemigo. Con sus nuevas declaraciones y sus puyas absurdas, pierde adeptos y los ganan sus rivales. No debe olvidar que decirle “Cállate, chachalaca” a Fox le quitó algunos miles de simpatizantes.

¡Qué pena! México necesita pluralidad, pero con gente sensata, con argumentos, con filosofía distinta a la que permea en el ambiente político. No será con tonterías y chistoretes como va a conseguir llegar a la Presidencia, bueno, ni siquiera va a lograr que Morena logre el 3 por ciento de votación que requiere para seguir como partido político. Pero eso Andrés Manuel no lo entiende. Le gana el odio y sus rabietas.

 

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