Entrevista a Margarita López Maya/Investigadora de la Universidad Central de Venezuela

Irma Ortiz

El malestar de significativos sectores venezolanos, producto genuino de la crisis económica y social que vive ese país, no forma parte de planes conspirativos, ni de acciones fascistas propiciadas por otras naciones; las marchas de los estudiantes no son sólo por la inseguridad o el encarcelamiento de jóvenes, sino que son producto de demandas profundas, insatisfechas y no van a acabar pese a las campañas que se realizan en los medios de comunicación chavistas.

Para la historiadora e investigadora de la Universidad Central de Venezuela, Margarita López Maya, la difícil situación que está viviendo su país parece no ser entendida a cabalidad por el presidente Nicolás Maduro, en un momento en que se requiere un diálogo real, serio y no amenazante para no caer en caminos inciertos, en rutas de violencia, que incluso pueden poner en peligro la permanencia del chavismo en el país.

Siempre! entrevistó vía telefónica a López Maya, colaboradora de diversos medios de comunicación venezolanos.

¿Se hunde el gobierno de Maduro?

Mi percepción de la situación es que se está debilitando, entre otras cosas porque el presidente Nicolás Maduro no parece entender la magnitud, la profundidad, el descontento que sufren sectores importantes de la sociedad; no sé si es la mitad de la población, no sé si es menos de la mitad o más de la mitad, lo cierto es que hay muchas razones en Venezuela para protestar: una crisis económica sumamente grave, una descomposición social que se expresa en la violencia social, en la denuncia de corrupción, en la destrucción del tejido social y de la convivencia pacífica entre los venezolanos, y una crisis política, resultado de que el presidente Maduro, que ganó con escasa mayoría el 14 de abril y ha optado por no abrir un diálogo con prácticamente la mitad de la población.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello ha dicho que el diálogo es un chantaje y se ha negado a un diálogo político real, esto ha hecho que el país se haya incendiado porque hay una significativa posición de la sociedad que se siente que es menos igual que la otra, que siente que no tiene canales para hacerse oír.

El presidente de la Asamblea Nacional no escucha a los representantes de la política de oposición. Se niega abrir el diálogo en el sitio donde el diálogo es la función por excelencia que hay en el Parlamento, y el presidente Maduro ha optado ante el descontento popular de interpretarlo como una conspiración, que por cierto se ha originado en México hace cuatro años, se originó esa conspiración financiada ¡por supuesto! por el imperialismo, por los fascistas y todas esas cosas que siempre dice.

Desconociendo, no comprendiendo la magnitud del malestar de la sociedad, y el resultado es que desafortunadamente aquí estamos viviendo una época de oleaje, de turbulencia sociopolítica muy fuerte, donde sectores radicales de un lado y del otro han estado incitando a la violencia, e incluso los cuerpos de seguridad del Estado se han extralimitado y han reprimido manifestaciones pacíficas, incluso utilizando armas de fuego, lo cual esta prohibido en la Constitución; y estamos con esta tragedia, con este saldo de muertos que hoy enluta el país.

Coptados los medios privados

¿Cómo ve el manejo de la oposición cuando ya López está detenido y ahora Capriles sale al frente?; ¿hay la suficiente consistencia en la oposición?

Eso es complicado, porque aquí en Venezuela, digamos cuando te arrinconan, no te dan espacios en los medios públicos, están coptados los medios privados, en los últimos meses ha sido vendidos a empresarios chavistas la mayoría de ellos y han sido amedrentados a través de múltiples recursos.

En ese cierre se hace muy complicado evaluar la estrategia adecuada para atender esa situación. La mesa de la Unidad Democrática, que es la plataforma que agrupa a los partidos de la oposición —son más de veinte—, ha tenido diferencias sobre cómo actuar en este momento.

Los casos de Leopoldo López, de María Corina Machado, son el caso de sectores que piensan que deben calentar la calle. La coptación de los espacios públicos, de instituciones públicas, la incapacidad de hacerse escuchar por las autoridades, el control en el manejo de medios de comunicación privados, por ejemplo Globovisión, que fue vendida, y que era bandera de las fuerzas de la oposición, ahora tiene una línea mucho más moderada.

Estas cosas hicieron que estos dos líderes de la mesa de la unidad —que por cierto no son los principales— se pronunciaran por una política agresiva, radical, de tomar la calle. Ellos en verdad, en el discurso, nunca he oído decir que esa salida a la calle signifique que están promoviendo una salida extra constitucional; pero de todas maneras, cuando uno sale al espacio público seguido de la autoridad, se produce mucha turbulencia. Ellos han acompañado el movimiento estudiantil, pero el movimiento estudiantil no depende de ellos, es un movimiento autónomo que tiene ramificaciones en diversos partidos. pero que de alguna manera han estado saliendo acompañándose en esta política.

Por otro lado, Henrique Capriles y otros líderes de la Mesa de la Unidad nunca estuvieron de acuerdo con esa estrategia, ellos han ido acumulando fuerza, piensan que es el momento de consolidar espacios locales y regionales que han ganado en las contiendas electoral de diciembre, e insistir en la apertura del diálogo en la Asamblea Nacional.

Lo cierto es que la calle se calentó de una manera que no tuvieron más remedio que acompañar a Leopoldo López y a María Corina Machado. La agenda de Leopoldo López fue impuesta al resto de los partidos, me imagino que ahí debe haber bastantes tensiones por eso, pero una vez que se entrega Leopoldo López a las autoridades para ir a prisión, es absolutamente coherente con la plataforma de la Mesa de la Unidad, apoyando, sosteniéndolo y defenderlo, exigiendo su liberación.

Chávez destruyó la autonomía de poderes públicos

¿Usted considera, como algunos sectores venezolanos señalan, que América Latina no ha volteado los ojos a la problemática que se vive en Venezuela con apoyo o pronunciamientos?

Sí, en efecto, en algunos países es muy difícil entender qué pasa en Venezuela porque estamos ante un petro Estado, un estado muy poderoso que concentra, el presidente Chávez logró destruir independencia, autonomía de los poderes públicos.

Hoy en día, toda decisión se toma en el Ejecutivo Nacional, el Tribunal Supremo lo obedece, lo mismo que la Fiscalía, la Defensoría, es un petro Estado; un Estado que tiene mucho dinero, que ha firmado muchos convenios con América Latina, en particular con países de Centroamérica y el Caribe, a los cuales le ha dado petróleo en condiciones muy ventajosas, economías que son muy pobres, pero también tiene aliados estratégicos de tipo ideológico con Cuba, Bolivia y Nicaragua, y se vende como un gobierno progresista, de izquierda, revolucionario; y eso, para los gobiernos de izquierda en América Latina, que vienen de haber luchado por muchos años para alcanzar el poder y que, en efecto, lo han alcanzado hoy en día, como las presidentas de Brasil, de Argentina o Evo Morales en Bolivia o Pepe Mujica, de Uruguay, no parecen entender que ya no estamos en el siglo XX, sino en el siglo XXI y que la situación de hoy no es la guerra fría.

Todos lo que se dicen revolucionarios no son buenos ni todos los que se dicen capitalistas son malos; pero eso, en el discurso del chavismo, más el dinero del chavismo, más el control de medios del chavismo, hace que sea muy confusa y compleja la situación.

Muchos de estos liderazgos de izquierda en América Latina están muy acartonados, muy anacrónicos, en lo que es la percepción de lo que tienen que ser las instituciones, y prefieren no hablar, porque es una institución sumamente compleja y hay también muchos negocios.

Pienso que el movimiento estudiantil en Venezuela, de alguna manera, está quebrando, está enseñando que, más que un gobierno de izquierda, es un gobierno militar represivo, es un gobierno destructor de las instituciones de la democracia, que ha concentrado el poder en manos del presidente y con una economía prácticamente en bancarrota. No es como algunos presumen y como sale por el canal Telesur, de que es un país socialista y solidario; muy por el contrario, es un país que vive una crisis muy profunda.

Debilitamiento del chavismo

Con la terrible situación que vive su país, pero ahora con un presidente que no tiene el carisma de Hugo Chávez, muchos nos preguntamos si se mantendrá el chavismo.

Las cosas que han pasado las dos últimas semanas, porque ya ha sido una turbulencia bastante larga, y la incomprensión —en mi opinión— del presidente Maduro, que no termina de entender que la situación es genuina y no resultado del fascismo internacional en complot con la CIA y otras menudencias de la guerra fría, me hace pensar que de seguir en esa dirección posiblemente vamos a un debilitamiento irreversible del chavismo.

Desafortunadamente, a veces los hombres que se colocan en un momento decisivo no comprenden la situación y creo que el presidente Maduro no logra entender lo que pasa; y eso es una desgracia para él y también para Venezuela, porque abre un camino muy incierto para el país, una ruta de mucha violencia. Su respuesta es más represión, militarización y manipulación de la información y eso podrá atenuar, quizá, que la gente no salga tanto a la calle por la represión que ha sufrido a manos de cuerpos de seguridad del Estado y los grupos paramilitares armados y que dizque tienen su propia agenda y que andan por ahí, que han sido armados por el chavismo.

En la medida en que Nicolás Maduro se estanque en esa situación, el país se dirigirá a una situación de violencia y, al final, quien más va a perder es el chavismo y con ello también, todas aquellas cosas que uno podría considerar como positivas y que se dieron a lo largo de esta era chavista.

En esta lucha por la permanencia del chavismo, ¿el oficialismo sería capaz de sacar a Maduro y que surja otro líder?

En estos días, revisé un poco la teoría política de Max Weber, porque en verdad ilustra mejor la situación que vivimos aquí en Venezuela.

Cuando Weber habla de la rutinización del carisma, donde aparece el líder magnético y entra su cuadro administrativo que está en una transición, porque su problema es que es sumamente mediocre, porque el líder carismático no lo deja crecer por mantener su liderazgo, y al final éste queda rodeado de una serie de gente de muy pocas luces, cuyo principal mérito es haber sido muy leal.

Si el presidente Chávez tomaba todas las decisiones y ahora ellos tienen que hacerlo y no están preparados, pues no entienden la situación, no saben por ejemplo nada de economía. En las cárceles venezolanas, la ministro de prisiones era una abogada que no tenía ni idea de lo que es ese problema tan complejo, como la violencia, el hacinamiento, las bandas que hay en las cárceles. El resultado es que el año pasado cerramos con récords de más de 500 muertos en las cárceles, eso me parece un ejemplo de ese cuadro administrativo, que considero muy mediocre. En el cuadro de la élite del chavismo, tras su muerte, no se ve ningún liderazgo mas allá de Maduro, que mal que bien ganó unas elecciones.

Militares en puestos clave

Después tenemos el segmento militar que en realidad es el más visible en este momento, Maduro ha colocado en puestos clave a militares; el presidente de la Asamblea Nacional es militar y ha creado nuevos organismos como el Centro Estratégico de Defensa de la Patria, para controlar y regular la información que le llega a los venezolanos, o la Organización para la Defensa de la Economía; todas estas cosas están en manos de militares.

En el mundo civil me cuesta encontrar una persona que pueda asumir el liderazgo en sustitución de Maduro; en el mundo militar es más incierto, los conozco menos y en estos momentos realmente los estamos viendo aparecer y midiendo su desempeño que, la verdad, asusta.

El panorama es incierto y puede aparecer más violencia.

Mientras el presidente Maduro se enterque en que esto no es un malestar genuino sino producto de una conspiración y que hay que responder con mano dura y represión, sí creo que las manifestaciones disminuyan en número, porque han sido masivas, muy grandes.

Me sorprende el nivel de convocatoria, porque hay muchas demandas insatisfechas, mucho malestar, frustración, pero en la medida en que ocurren las cosas, los grupos de motorizados armados que actúan impunemente, que llegan a las manifestaciones y accionan armas, han caído algunos muertos y ya algunos están identificados, son funcionarios de la policía política del gobierno, del Servicio de Inteligencia Bolivariana, ya hay guardias nacionales que sustituyen a otros jefes de las guardias por haberse excedido en el uso de la represión. En la medida en que veamos eso y no se abran canales reales de diálogo, porque, insisto, el presidente habla de diálogo pero lo ves y es amenazante: ¡o vienes a la reunión o no te doy los reales!, eso no es un diálogo, y tiene que serlo.

No se trata de decir: el país está así y yo gané las elecciones, eso no está en disputa. Tenemos una fuerza para ver cómo resolver los problemas, porque en esa elección del 14 de abril, prácticamente la mitad de la población votó en contra, no puedes gobernar con la mitad de la población resistiendo y con un liderazgo que representa a esa población, al que no le hablas porque o lo regañas o lo pones preso. Es una situación absurda, que tiene que ver con la mediocridad del liderazgo que dejó Chávez, como buen líder carismático que no le importo la formación, la calidad y los méritos de sus cuadros, sino la lealtad hacia su persona.

¿El rápido desgaste que está sufriendo Maduro determinará si a corto o mediano plazo cambia la cara del chavismo o se mantiene?

Vamos a ver si evoluciona, ya hay señales, ha habido reconocimiento de que los jefes de seguridad del Estado se extralimitaron y son responsables de buena parte de las muertes, están presos algunos. También hubo una rueda de prensa del gobernador del estado Táchira, un militar chavista que se deslindó del gobierno de Maduro, en el sentido de que no está de acuerdo con la militarización, con la represión a los estudiantes, ni ponerlos presos, y pidió la libertad de los presos, incluyendo a Leopoldo López y a Iván Simonovis, un policía, al que le dieron 30 años de cárcel por responsabilizarlo de los hechos del golpe de estado del 11 de abril del 2012.