Entrevista a Carlos Menocal/Extitular de Gobernación de Guatemala
Irma Ortiz
Las reacciones internacionales luego de la captura de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, en Mazatlán, no se hicieron esperar, primero provocaron incredulidad y luego reconocimiento al gobierno mexicano por la detención de uno de los criminales más buscados en el mundo.
Los gobiernos de Colombia y Guatemala, a quienes ha afectado directamente la expansión del cártel del Pacífico en los últimos años, aplaudieron la captura del barón de la droga, incluso el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina lo calificó como un éxito. Y fue precisamente él quien, en 1993, en su calidad de alto mando militar participó en la captura de El Chapo en la frontera entre su país y México.
El cártel de Sinaloa ha trascendido más allá de la presencia de su líder y se ha diversificado a cerca de 50 países, según reconocen agencias de seguridad estadounidenses, mientras que informes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada destacan que este grupo controla la mayor parte de la mariguana en México y la envía a ciudades norteamericanas como Chicago, Ohio, Los Ángeles, y a países como España y Holanda, desde donde se distribuye a otras naciones.
Tiene presencia en Argentina y desde América del Sur envía cocaína a países africanos para su posterior traslado a Europa además de que opera en Colombia, Honduras y Guatemala y tiene contactos en Costa Rica, Nicaragua y Panamá.
De acuerdo con el ministro de Seguridad costarricense Mario Zamora, por la región centroamericana se mueven alrededor de 900 toneladas anuales, al tiempo que el ministro de Gobernación guatemalteco durante la administración de Álvaro Colom, Carlos Menocal, ha señalado que los capos centroamericanos deberán estar muy alertas ya que la captura de Guzmán Loera es un fuerte golpe.
Sobre las repercusiones de la detención del líder del cártel de Sinaloa en Guatemala, Siempre! entrevistó vía telefónica a Carlos Menocal.
Hay que esperar los movimientos
¿Se prevé la recomposición en Guatemala que han tenido los grupos vinculados al cártel de Sinaloa, luego de la detención de Joaquín Guzmán Loera?
En Guatemala la recomposición del narcotráfico dependería de la reconstrucción de las estructuras del narcotráfico en México. En el caso de Joaquín Guzmán Loera creo que hay dos expresiones dentro de su organización que podrían estar buscando un liderazgo en la estructura. Si sucede alguna acción violenta en nuestro vecino país, en México, es evidente que también repercutirá en las estructuras y ramificaciones que se encuentran en Guatemala.
De momento, nosotros creemos que no hay de pronto o de forma inmediata una expresión violenta en Guatemala y en Centroamérica, y habrá que esperar cuáles son los movimientos que hay en México. Sin embargo, debo señalar que en Guatemala, en los últimos tres años, se han capturado a los principales socios de El Chapo Guzmán.
Por ejemplo, está la familia Lorenzana; se capturó también a Juan Ortiz López, alias Chamelé, a Mauro Salomón Ramírez, todos éstos eran importantes vínculos de El Chapo Guzmán en Guatemala, y en el gobierno pasado, el del presidente Álvaro Colom, se les detuvo acusándolos de trasiego de droga en la costa pacífica guatemalteca.
En el gobierno del presidente Colom se detuvo a 13 de los 16 extraditables que buscaba Estados Unidos, de estos 13 estamos hablando que al menos 5 tenían una relación importante con El Chapo Guzmán.
En el territorio guatemalteco se les han desmantelado —y hay que reconocer que el gobierno del presidente Otto Pérez Molina también lo ha hecho— laboratorios de drogas sintéticas, las anfetaminas. En ese sentido, con la captura de los principales socios de El Chapo Guzmán, hace ya tres años, y la recomposición que sufrieron acá en Guatemala, yo creería que la expresión violenta o no del narcotráfico y de los vínculos del Chapo en Guatemala dependerá de la recomposición en México.
Sin embargo, hoy siguen activos, por ejemplo, el grupo de los Mendoza y una parte de los Lorenzana, así como alguna parte de los Chamales.
Los Mendoza representan una estructura que sigue activa; en el caso de los Lorenzana, hay dos de los cinco familiares pendientes de ser capturados y mantienen activas sus ramificaciones, incluso la expresión de Mauro Salomón Ramírez, ellos todavía tienen presencia en el narcotráfico en la costa del pacífico guatemalteco.
La gente del Chapo mantendrá su actividad
La detención de El Chapo, ¿qué tanto afectará la presencia de otros grupos delictivos como es el caso de los Zetas, que también tienen sus ramificaciones en el área centroamericana?
Los Zetas están debilitados en Guatemala, no creo ni la expresión del expresidente Álvaro Colom ni la expresión del presidente Pérez Molina que dice que Los Zetas fueron expulsados; considero que hay presencia de este grupo en Guatemala, aunque menor.
A Los Zetas se les persiguió en 10 de los 22 departamentos en los últimos 4 años y todas sus plazas fueron debilitadas. Los Zetas en Guatemala están más preocupados por buscar rutas de trasiego de drogas y hasta hace 3 años se dedicaban más al tema de las extorsiones, secuestros, sobornos, atracos, robos de vehículos de doble tracción; y todas esas manifestaciones de violencia empezaron a disminuir en esos departamentos, luego de la persecución que se les hiciera en Guatemala.
De hecho, recientemente las cabezas principales de Los Zetas fueron sentenciados a más de 120 años de prisión por la masacre que ocurrió en el norteño Departamento del Petén, donde se asesinó a 127 campesinos.
En ese sentido, creo que el grupo delictivo de Los Zetas estarían en menor potencial para acaparar un mercado que el cártel de Sinaloa no considero que lo deje. Sí creo en la dinámica siguiente: la gente de El Chapo Guzmán, independientemente de que se le capture, mantendrá su actividad de ilícitos, de bajo perfil o tal vez medio agazapados en este momento, pero continuarán incrementando su actividad o manteniendo una dinámica de trasiego de drogas; eso nos ocurrió en Guatemala, tal vez en menor escala.
La actividad de El Chapo Guzmán en Guatemala era tan similar como los Lorenzana, por ejemplo, que ellos empezaron a hacer negocios con Pablo Escobar, con Chamelé y con Mauro, que eran personajes intocables durante los últimos 20 años, en la historia guatemalteca.
Sin embargo, se les detuvo, y en cierto momento bajaron las tasas aéreas de la droga pero mantuvieron su dinámica de trasiego de drogas por vía terrestre y en menos cantidad. Creo que la estructura mantiene su dinamismo, su actividad ilícita y el hecho de que Joaquín Guzmán Loera esté detenido y se le esté procesando judicialmente, no significa que todos se vayan a meter las manos a la bolsa del pantalón y ya no hacen nada.
¿Considera posible que luego de la detención habría un desplazamiento de miembros del cártel de Sinaloa a Guatemala?
Es poco probable, porque la situación guatemalteca es como vía de paso, creo que la preocupación importante de las organizaciones de narcotráfico es trasladar la droga hacia Estados Unidos y el depósito final o antes de ese objetivo, es básicamente en México. Considero que Sinaloa tiene sus socios importantes en Guatemala y Centroamérica y en América Latina, en el tema del trasiego o en el tema de la distribución o transporte de la droga, y no va a dejar de mantener una actividad en ese sentido.
Esta detención podría provocar violencia en pasos fronterizos.
En el caso guatemalteco hay una antítesis en ese sentido, primero porque Guatemala ha registrado en los últimos cuatro años una baja en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes. En el año 2009 la tasa de homicidios era de 48 por cada 100 mil habitantes, el expresidente Álvaro Colom la entregó en 38 por cada 100 mil habitantes y el gobierno de Otto Pérez Molina la redujo a 34, aún con la presencia activa del narcotráfico en la región centroamericana.
El tema es importante analizarlo, mantener el ojo en las áreas fronterizas que además no necesariamente son producto del narcotráfico, en nuestra región pasa el tema de la cuestión migratoria, el trasiego de las armas y municiones, el robo de vehículos, que en buena medida vienen de México pero se trasladan a Centroamérica y a Panamá.
Hay muchas manifestaciones de la criminalidad que podrían provocar el asesinato recurrente en las zonas fronterizas; lo que si es interesante es que en el triángulo norte, pero en particular en Honduras —después del golpe de Estado ocurrido en contra de Manuel Zelaya—, el narcotráfico se aprovechó de la debilidad institucional del país y las cazas aéreas empezaron a llegar al litoral atlántico, esto provocó un incremento de homicidios en Puerto Cortés, Honduras, por ejemplo, y los departamentos fronterizos de Guatemala y Honduras, ahí sí hubo un incremento de asesinatos.
¿Y con El Salvador?
Con El Salvador menos, incluso la tasa de El Salvador bajó, no tengo el dato preciso, pero los asesinatos bajaron casi un 50 por ciento en los dos últimos años luego de la tregua firmada entre las pandillas.
Insisto, hasta ahora el panorama es incierto en el área hasta que no haya recomposiciones en el cártel en México.
