Ricardo Muñoz Munguía

El deseo sostiene, hace con sus efectos que una historia —en el caso que hoy nos ocupa, la historia de Sirena Selena— tenga cuerpo. La evocación de la lujuria abre los sentidos, y es la principal herramienta de la que se vale Mayra Santos-Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966) para tener al lector atento a estas páginas en las que todo puede ocurrir, en este escenario de traición, de celos, de la tercera pareja que le habrá de inyectar llamarada a los personajes. Por otro lado, la supervivencia enfoca a la mujer que trabaja en el aseo de una casa o a la prostituta, la persecución a la que se ven envueltas.
Poeta y narradora, Mayra Santos-Febres ha estudiado Literatura en su país natal, donde actualmente es académica en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, y en Estados Unidos cursó dos posgrados. Su labor creativa le ha valido los premios Letras de oro en 1994 y el Juan Rulfo en 1996, entre otros. Entre los títulos de poesía de su autoría destacan Anamú y manigua, El orden escapado y Tercer Mundo; de los libros de cuentos están Pez de vidrio y otros cuentos y El cuerpo correcto, y en novela están Cualquier miércoles soy tuya y la que hoy comentamos.
Las descripciones sobre los diversos escenarios que dibuja Santos-Febres nos hacen trasladarnos a esa noche larga, que son varias imágenes, en las que transcurren los vertiginosos cambios en que se pierde la esperanza y parece quedar trunca la ambición pues las situaciones dejan el sabor, y el olor, de que la angustia predomina. Un juego en el que erotismo lleva un manto delirante por las miradas de los que habitan en esta noche del deseo y del dolor. “Tú conoces los deseos desatados por las noches urbanas. Tú eres el recuerdo de remotos orgasmos reducidos a ensayos de recording. Tú y tus siete moños desalmados como un ave selenita, como ave fotoconductora de electrodos insolentes. Eres quien eres, Sirena Selena… y sales de tu luna de papel a cantar canciones viejas de Lucy Favery, de Sylvia Rexach, de la Lupe sibarita vestida y adorada por lo seguidores de tu rastro…”, un rastro de muchos rostros.
Con Sirena Selena, nos quedamos con la sensación de habitar el mundo que nos dibuja Mayra Santos-Febres, un mundo en el que la presencia, ese “alguien”, se afianza a través del deseo que también es pena.

Mayra Santos-Febres, Sirena Selena. Vestida de pena. Dirección de Literatura/Difusión Cultural (UNAM),
 México, 274 pp.