La tensión entre Ucrania y Rusia está movilizando a todas las instituciones de la Unión Europea (UE), que se inquieta por la repercusión que la crisis podría tener sobre sus relaciones con ambos países.

Por su parte el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, podría convocar a los gobernantes de los Veintiocho a una cumbre extraordinaria, según una fuente diplomática.

Para la UE, la movilización de tropas rusas en Crimea, una república semiautónoma perteneciente a Ucrania, supone una “flagrante violación” de los acuerdos internacionales sobre el respeto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, afirmó el ministro británico para Europa, David Lidington.

Constituye “el mayor problema de seguridad en Europa desde el fin de la Guerra Fría”, agregó.

Mientras no se confirme la cita de más alto nivel, los ministros de Asuntos Exteriores de la mancomunidad se encuentran reunidos en Bruselas para decidir cómo responder a la creciente presión de Moscú sobre Kiev.

La UE parece decidida a emplear la vía diplomática para convencer a Rusia a mantener sus tropas fuera de su vecina exrepública soviética, aunque el canciller irlandés Eamon Gilmor dijo que no descarta la opción de sanciones económicas y diplomáticas.

“Debemos adoptar un mensaje fuerte, pero también tomar medidas que ayuden a las dos partes a dialogar”, abogó el canciller alemán Frank-Walter Steinmeier.

“Seremos muy firmes en la condena de lo que es la agresión de Rusia con la ocupación de Crimea”, aseguró, por su parte, el titular sueco, Carl Bildt.

“Es muy difícil que pueda haber una solución política sin la retirada de las fuerzas rusas de acciones ilegales en el territorio de un país europeo independiente. El poderío militar no es la manera de hacer amigos en Europa, en el mundo”, agregó.

Por la tarde la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo se reúne con el enviado especial del gobierno ucraniano para Crimea, Boris Tarasyuk, mientras que Ashton volverá a Kiev para una cita con los líderes políticos del país.