¿El PRI será un nuevo PRI?

René Avilés Fabila

 

Las severas críticas del PRI a Cuauhtémoc Gutiérrez, presidente del priismo capitalino, y a Jesús Reyna, exgobernador interino de Michoacán, hacen pensar de inmediato en dos cuestiones. La primera es obvia. Tal partido sigue teniendo un lado oscuro, siniestro. Y el otro habla de un esfuerzo inicial para limpiar la casa. El problema es que basta con leer la historia del partido más poderoso que ha tenido México para comprobar que todo intento renovador termina siendo un fiasco. Miguel de la Madrid, como antes don Adolfo Ruiz Cortines, tuvieron que recurrir a la creación de una secretaría de Estado para hacer un serio intento por erradicar la corrupción. La acción sirvió para crear más burocracia y un nuevo elefante blanco en la administración pública; además, se convirtieron es solapadores de estafas internas.

Ahora, nos dicen los nuevos dirigentes del PRI que va muy en serio. Si quieren ganar las elecciones presidenciales y tener un peso político real en la situación del país, tienen que mostrar caras nuevas, rostros con historial limpio, de probada decencia. ¿Cómo es posible que dentro del DF, perdido por años para el PRI, hayan tolerado a un personaje impresentable y turbio, ignorante y grosero, como el señor Gutiérrez? Y en Michoacán: ¿en serio pensaban que se trataba de un hombre limpio, decente, ajeno a la corrupción y sin vínculos con el narcotráfico? ¿Vallejo es tan ingenuo para no saber de los movimientos que llevaba a cabo su sucesor temporal y luego secretario de gobierno? “A otro perro con ese hueso.” En ambos casos fueron, más que tolerantes, cómplices.

Por fortuna, tipos como Gutiérrez y Reyna ya están señalados por el PRI y bajo la presión de los medios de comunicación; deben estar en la cárcel. No bastan las frases hechas como “caiga quien caiga” y “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, hay que investigarlos a fondo, a ellos y a su red de complicidades.

Si el PRI quiere mostrarnos que es un organismo nuevo y más positivo, no se trata de remover personas de probada corrupción, sino de reorganizar toda la militancia y pensar en los mejores y más honestos personajes. Imagino que los hay. Yo los partidos políticos sólo los conozco de lejecitos y así espero que siga el resto de mi vida.

Pronto el gobierno de Peña Nieto tendrá, de hecho ya lo tiene, un nuevo problema: el de las llamadas autodefensas: cientos de personas de dudoso origen, muy bien armados, de alta capacidad de fuego y entrenados que han contado con la manga ancha, por decirlo de alguna manera, y con el apoyo o la desfachatez de Gobernación. Para combatir el narcotráfico y la inseguridad, existen fuerzas armadas como el Ejército y la Marina, la PFP. ¿Y cómo las van a quitar?, ¿con discursos, ruegos? Muchos de sus dirigentes ya han afirmado lo que se esperaba con un mínimo de inteligencia: no piensan dejar las armas.

El PRI y el gobierno federal se han jurado amor eterno, cercanía. Ahora que enfrenten los problemas serios del país.

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