Los remolinos son uno de los grandes peligros a los que se enfrentan los aficionados al descenso por ríos de aguas bravas. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de las corrientes de agua dulce. De forma excepcional los remolinos pueden producirse también en el mar.

Este es el caso de Corryvreckan, uno de los remolinos marinos más grandes y conocidos del mundo, localizado en el estrecho del mismo nombre, que separa las islas de Scarba y Jura, al noroeste de Escocia.

Este fenómeno natural, cuya historia podemos leer en un artículo publicado en el blog “Cinabrio”, tiene su origen en las fuertes corrientes dominantes en el estrecho, de hasta 16 kilómetros por hora, y la especial orografía del fondo marino de esa zona, con forma de pirámide invertida que se extiende desde los 29 hasta los 70  metros de profundidad.

La unión de esos dos elementos tienen como resultado el remolino marino más grande de Europa y el tercero del mundo. Con olas de hasta nueve metros de altura, su fuerza es tan grande que durante muchos años fue considerado innavegable y el ruido que provoca puede llegar a escucharse a 16 kilómetros de distancia.

Abc.es/bbb