Entrevista a Rocío Díaz Cansino/Investigadora de la UAM Iztapalapa

 Irma Ortiz

El PRI del DF es una organización totalmente inexistente y un partido totalmente irrelevante, debido entre otras cosas a su subordinación al PRI nacional, a sus problemas internos y sobre todo a la falta de una estructura propia, revela un estudio realizado por los doctores Ricardo Espinoza y Olga Rocío Díaz, investigadores de la UAM Iztapalapa.

Olga Rocío Díaz Cansino, doctora en estudios sociales en el área de procesos políticos, en entrevista con Siempre! desmenuza algunos elementos de su tesis que demuestran que, desde que nace, el PRI-DF viene tullido.

“Hice la tesis de maestría con respecto al PRI en el DF, y encontramos que en principio hay causas más relacionadas con su estructura interna, de cómo está organizado y su dependencia del PRI a nivel nacional. Era una maquinaria electoral fundamental, a través de ella se legitimaba, se integraba la relación del partido con el presidente, y no era posible visualizar el partido en torno al control de los trabajadores, de las corporaciones, que ocupaban la mayoría en el Congreso y seguían sustentando el régimen político autoritario a participar en elecciones no competitivas. Los resultados de esta relación del PRI con el electorado y sobre todo esa relación que tenía con las organizaciones principalmente era lo que permitía que el PRI a nivel nacional tuviera el poder y al mismo tiempo eso configuraba la relación a nivel local, que era lo que nos interesa.

Reformas electorales

Los resultados de las reformas implementadas en 1987 y 1996 son las más importantes; en el 87 se logra la elección de representantes para la Asamblea de Representantes del Distrito Federal; en 1993, se le dan facultades legislativas a la Asamblea, pero la principal es la de 1996, donde ya se pueden elegir las autoridades locales y el jefe de gobierno, y la Asamblea cambia el nombre de Asamblea de Representantes a Legislativa y en el año 2000 ya se pueden elegir las autoridades delegacionales.

Los resultados de esa reforma evidencian el desgaste del PRI a nivel local, impacto que configuró un nuevo régimen político en la capital de la república y transparentó la situación de todos los partidos. Fue poner al arbitrio del electorado cuál era la opción más atractiva, y el PRI resultó no ser una de ellas. Cuando se pudo elegir jefe de Gobierno no le fue bien al PRI en el Distrito Federal, ello provocó a su vez que no hubiera recursos para ofrecer a sus militantes y si a ello aunamos la práctica común de la mercantilización del voto, la poca flexibilidad para renovar sus estructuras, que no se han abierto a la elección de sus propios dirigentes, realmente no le ofrecieron al electorado opciones que les resultaran atractivas.

Corrientes internas, coyunturales

Encontramos —y créame que se hizo una labor de reconstrucción porque no hay información, sino la que aparece en periódicos, documentos básicos y otras fuentes que no tienen que ver con nada teórico— que se dan corrientes a lo largo de la historia del PRI capitalino, pero siempre relacionadas con sucesos coyunturales, no tan establecidas como en otros partidos, y tienen que ver más con la lucha por el poder en cada elección.

Los desacuerdos se dan con respecto a la participación de los militantes en la toma de decisiones del partido, en la selección de candidatos para puestos de elección, en la renovación de liderazgos; divisiones que más adelante se transforman en corrientes pero sin duración permanente, son coyunturales.

Las corrientes no son de larga permanencia, pero reflejan la división que existe en el interior y que, insisto, tiene que ver con los criterios abiertos o cerrados para la elección de cada candidato; menciono la corriente Democracia 2000, que tuvo que ver con ese discurso de renovar el partido para darle vida, porque no tenía estructura, ni poder, ni tampoco tenía ningún atractivo para sus militantes, ni para el electorado mismo.

 

Falta de estructura propia

La falta de estructura propia se da desde su origen, no contó con los recursos materiales, ideológicos para lograr una institucionalización y tampoco sus integrantes poseen una identidad de orientación ideológica arraigada, ello provocó en algún tiempo una fuga de militantes hacia otros partidos. Hay un punto interesante del estudio que realizamos donde se destaca la relación tan distante entre militantes y dirigentes; por ejemplo, en la agenda nacional del partido no aparece ese interés sobre el rumbo del partido en el DF, no les interesa. Se pensaba que cuando asumiera el PRI nuevamente el poder iba a haber un cambio, pero éste no se ha dado. ¿Por qué?, porque no hay una clase política propia, es un apéndice de la organización nacional, sus liderazgos tienen que ver más con el pasado, y se interesan básicamente por esta relación de intercambio o su relación con otras organizaciones adherentes.

Ahí se entiende la sobrevivencia y permanencia de ciertos líderes, como el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre; es la relación de ese partido con grupos de cacicazgo que sustentaron durante mucho tiempo la hegemonía del PRI-DF. Así, la falta de estructura o su debilidad es porque está fundamentado en corrientes coyunturales.

 

Falta de liderazgos, intercambio de prebendas

Hoy es más que evidente la falta de nuevos liderazgos que vayan de acuerdo con las necesidades actuales. Liderazgos que realmente estén orientados a sacar adelante el partido, porque actualmente no existe un arraigo, ni de los militantes, que lo consideran como un lugar de intercambio de prebendas, un lugar de poder con el que podemos intercambiar favores, pero no de adhesión a esa organización, porque no hay una identificación. Sus acciones responden directamente del partido a nivel nacional, porque en el DF ya perdió su poder de gestión, no soluciona demandas, y en realidad lo que la gente necesita es más atención a nivel individual, el considerar a los ciudadanos más a nivel de demandas individuales, porque siguen ubicándose a nivel organizativo y no han sabido abrir su oferta a las demandas y niveles de la población.

En la actualidad el PRI-DF se encuentra sumergido en tratar de recuperar espacios perdidos, en renovar una estructura que le permitan conseguir el triunfo, pero no a lo fundamental que es crear esa estructura, ya que además se debe entender que el electorado a nivel de Distrito Federal es el más instruido, el más escolarizado.

El PRI-DF nació tullido y, si no existe esa estructura, resulta imposible tratar de mejorar la situación actual, ya que a diferencia de los otros partidos en la capital que se encuentran desgastados —porque pasan por diversos problemas—, sin embargo, tienen mejor estructura, desde que nacieron.