SALUD

Con todo y la explosión de las redes sociales

Gabriel Gutiérrez

Las nuevas tecnologías —Internet y las redes sociales— se han convertido en algo indispensable en la sociedad, especialmente en los jóvenes entre 16 y 26 años, según los resultados del estudio Jóvenes y comunicación. La impronta de lo virtual, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, un centro privado creado por la Fundación Ayuda a la Drogodependencia de España.

La depentencia es tanta que los mismos afectados admiten “sentirse aislados, incomunicados e incompletos y que no sabrían cómo llenar rutinas, integrarse o socializarse si no las tuvieran”.

La investigación, recién presentada y dirigida por Ignacio Calderón y Eusebio Megías, refleja cómo los jóvenes a pesar de valorar muy positivamente el uso de las redes sociales y las ventajas que les ofrecen, tales como eliminar la vergüenza o la timidez, fomentar el flirteo, posibilitar mantener mayor número de relaciones, también son conscientes de sus riesgos. Es decir, tienen presente y, en definitiva, son conscientes de que pierden parte de su intimidad (pero lo asumen como algo normal porque todos lo hacen).

Tienen dificultad para ignorar o rechazar peticiones de comunicación y amistad e incluso saben que pueden sentir una cierta dependencia. Las redes pueden hacer que uno se sienta “más dependiente” pero esto no les preocupa excesivamente porque es propia del tiempo en el que se vive. “Son conscientes de que también hay riesgos, pero a pesar de ellos, valoran de forma más positiva que negativa todo lo que las redes sociales les ofrece”, asegura Eusebio Megías.

Cabe destacar que, según la investigación, el uso intensivo de Internet se ve reforzado por el alto reconocimiento que obtiene como medio de entretenimiento y de circulación de información. A pesar de esto, los datos del estudio muestran también las contradicciones y dualidades que existen. Por ejemplo, opinan que las redes sociales “facilitan hacer nuevas amistades” (74 por ciento  ambos sexos) pero también que “la gente se aísla más” (74.8 por ciento  hombres, 72,5 mujeres) o “se vuelve más perezosa” (72.7 hombres, 76.2 por ciento  mujeres).