Cien años… es el libro más leído en el siglo XX de Hispanoamérica.
No hay otra novela comparable en sus dimensiones.
Entrevista a Ignacio Díaz Ruiz/Catedrático universitario y experto en literatura latinoamericana
Moisés Castillo
El tiempo consumió a Gabriel García Márquez. Se lo llevó el Jueves Santo, 17 de abril, como a Úrsula Iguarán, la matriarca protagonista de Cien años de soledad. Tenía 87 años de edad el colombiano que escogió la ciudad de México para vivir. Su salud estaba muy dañada. Una semana antes fue hospitalizado por problemas respiratorios. Murió rodeado de su inseparable mujer, Mercedes Barcha, de sus dos hijos y de sus nietos.
“Morirse es mucho más difícil de lo que uno cree”, escribió el Nobel de Literatura de 1982. Pero ahí está su vasta obra para los nuevos y viejos lectores que seguramente recorrerán el camino sin retorno del llamado realismo mágico. Nadie pudo reinventar el mundo como Gabo, nos alquiló para soñar.”
Opiniones
En vísperas de la entrega del Premio Cervantes 2013, la escritora Elena Poniatowska destacó lo que hizo el autor de Crónica de una muerte anunciada por América Latina.
“La echó a volar, hizo despegar a América Latina, así como Remedios La Bella se va volando (en Cien años de soledad), es en cierta forma lo que hizo Gabo. Fue darle alas que antes no tenía, y hacer que volara por el mundo, siendo traducido en sus libros y amado por todos los idiomas; es un autor que cuando el lector cierra el libro sabe que lo ama para siempre.”
De inmediato, el presidente Enrique Peña Nieto lamentó, vía Twitter, la muerte del escritor universal.
“A nombre de México, expreso mi pesar por el fallecimiento de uno de los más grandes escritores de nuestros tiempos: Gabriel García Márquez. Con su obra, hizo universal el realismo mágico latinoamericano, marcando la cultura de nuestro tiempo. Nacido en Colombia, por décadas hizo de México su hogar, enriqueciendo con ello nuestra vida nacional. Descanse en paz”.
Asimismo, el mandatario colombiano Juan Manuel Santos expresó su pesar a través de la misma red social: “¡Mil años de soledad y tristeza por la muerte del más grande colombiano de todos los tiempos! Solidaridad y condolencias a la Gaba y familia”.
El escritor mexicano Sergio González Rodríguez, ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2014, afirmó que hay pocos escritores de la literatura universal que han sido clásicos en vida. Resaltó el papel del periodismo en su literatura y viceversa. Hay que recordar que Gabo se inició en el periodismo en las páginas del diario colombiano El Espectador en los años cincuenta del siglo pasado.
“Para lograr una adecuada completitud de tal gesta sintética, García Márquez explayó su personalidad para encarnar un modelo de escritor que supo fundir el valor de la literatura con el del periodismo, en un momento comunicativo que, bajo la inercia anglosajona, se insistía en la especialización técnica y el distanciamiento entre ambas disciplinas. Desde el triunfo de su gesta, se supo que todo texto de buen periodismo constituye una pieza de la mejor literatura”.
Para Ignacio Díaz Ruiz, experto en literatura latinoamericana, y catedrático en la UNAM, no observa hoy algún escritor de la talla del oriundo de Aracataca.
“En este momento los escritores son víctimas de alguna manera de los sistemas editoriales comerciales. Están muy atados a esos contratos, a veces leoninos, que los obligan a escribir de manera rápida, no reflexiva, de manera constante. Tienen una producción rápida que no les permite consolidar y lograr esa decantación de una buena prosa. No veo autores de gran talla o de grandes dimensiones en este momento.”
Buen narrador y buen escritor
¿Cuál es el legado de Gabriel García Márquez? Dicen que Cien años de soledad es el fenómeno más importante de la lengua después de El Quijote.
Es una pregunta muy compleja. Sin duda, esa semejanza con el Quijote tiene cierta validez y juicio de calidad. Cien años… es el libro más leído en el siglo XX de Hispanoamérica. No hay otra novela comparable en sus dimensiones, en su riqueza e imaginación, tan rico y fructífero en el universo latinoamericano. Y el Quijote ya tiene varios siglos de persistencia, se trata de un libro magnífico. Pero estamos frente a dos momentos distintos: el de la lengua española del siglo XVII y García Márquez reinventando y organizando la cultura y la lengua latinoamericana en el siglo XX.
¿Cómo explicar el prodigio mundial de Cien años de soledad?
Es parte del trabajo que hizo García Márquez con su literatura e imaginación, fue disolver un poco esa tradición de una literatura de alta cultura, mal entendida. El fenómeno de un buen narrador, de un buen escritor, es tener lectores, ser leído. Esto fue lo que logró como nadie en el siglo XX en el mundo, una lectura accesible y alucinante al mismo tiempo.
¿Recuerda usted la primera vez que leyó Cien años de soledad? ¿Qué sensaciones le provocó?
Es una novela conmovedora. Estar leyendo el origen de una familia, el surgimiento de una genealogía, de una historia, de un universo cotidiano y cómo se va recreando con muchas semejanzas con la familia latinoamericana, es extraordinaria. Es una lectura emotiva con grandes sorpresas, con momentos alucinantes, momentos de gran humor y tristeza. Una novela muy entrañable.
Su estilo venía de la crónica periodística
¿Cómo podemos abordar el llamado boom latinoamericano a partir de Gabo?
Son muchos lo elementos que determinan el boom: se asocia a cuestiones políticas, con la Revolución Cubana, a la decadencia de la España franquista, al auge y a la necesidad de fortalecer las editoriales españolas. Pero en el fondo, surge en ese momento que llamaría un milagro. Un milagro porque coincide un grupo de escritores que tienen una gran calidad y capacidad de imaginación y creación como García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y otros que se van añadiendo. Esto hace que el boom sea un éxito internacional, comercial y de divulgación excepcional.
El propio Gabo decía que El otoño del patriarca supera a Cien años de soledad.
Es el trabajo mayor de García Márquez. Ese libro hace del tema del dictador un texto alucinante. Un texto donde juega con el tiempo y el espacio, es una mirada compleja. Es un texto con una complejidad y una riqueza imaginativa excepcional.
¿Cuál fue la importancia de García Márquez al combinar periodismo y literatura?
Parte del estilo y gran capacidad que tuvo para narrar lo aprendió de fórmulas periodísticas como la crónica, uno de los géneros más excepcionales en América Latina. Y aprende a comunicarse de manera muy directa con sus lectores a través del periodismo. Por eso Cien años de soledad tiene una repercusión importante y alcanzó a muchos lectores, a gente de todas las clases sociales de distintos países.
¿Cuáles son los libros fundamentales de García Márquez?
La obra de García Márquez, en términos generales, es muy accesible. No hay que tenerle temor. Por ejemplo, a Cien años de soledad. Cosa que sí pasaría con el Quijote. Un joven no puede entrar con el Quijote sin tener información adicional. Pero hay que destacar Doce cuentos peregrinos, una serie de relatos con que uno puede ingresar al mundo de García Márquez sin ningún problema. Una de mis novelas preferidas, sin duda, es El coronel no tiene quien le escriba, es una pequeña gran obra de la literatura.
Cien años de soledad, novela paralizante
En las redes sociales se criticó la obra del autor, a los gobiernos y lectores de convertir a un escritor en casi un santo. ¿Cuál es su opinión?
Es muy inmediata esa valoración. La gran recepción de García Márquez y Juan Rulfo, por ejemplo, en México llegó a ser muy agotante. Algunos escritores dijeron que había sido dañina la presencia de Rulfo y García Márquez, hay un rechazo generacional. Sin embargo, son lecturas momentáneas. El tiempo ha resistido perfectamente la lectura de Cien años de soledad, por ejemplo. A mí me sigue diciendo muchísimo la relectura de cualquiera de sus libros. Crónica de una muerte anunciada es una novela ejemplar, con muchos elementos que perviven como el manejo del lenguaje, las consideraciones ideológicas, su gran humor está presente siempre.
¿Fue consistente su obra en comparación con escritores de su generación como Carlos Fuentes, que al final sus novelas no fueron tan logradas?
La obra de García Márquez tuvo un hito muy fuerte con Cien años de soledad. Era una novela paralizante, un libro para detenerlo por muchas razones. Por un lado, la cuestión económica. En el momento en que se publica Cien años de soledad resuelve gran parte de su economía para el resto de sus años. Eso lo pudo paralizar: la recepción extraordinaria que tuvo a nivel mundial. Esto le permitió volver a escribir sin presiones y limitaciones, cada obra fue respuesta a una necesidad expresiva. A diferencia de otros escritores que se sometieron al mercado. No podría hacer una valoración de los escritores de su generación, pero muchos de ellos tuvieron tanta obra pero que nadie leyó.
¿Existe algún escritor que se pueda emparentar con Gabo?
Es difícil responder a esa pregunta. Hay autores como Roberto Bolaño, con gran éxito. Pero no sé si su obra logre esa consolidación tan magnífica y excepcional como la de Gabo.
¿Cómo será recordado?
La figura de García Márquez es extraordinaria. Su pasión por el cine, su pasión por la literatura, por México, su identificación tan fuerte con Rulfo. Tiene muchos elementos como periodista y escritor. Fue una figura excepcional como ser humano. Su identificación con Cuba y una América libertaria, con una América de izquierda. Tiene muchos elementos dignos de revalorarse.
Contó historias como nadie: José Francisco Conde Ortega
Para el poeta José Francisco Conde Ortega, quien coordinó el libro de ensayos Celebración del 25 aniversario de Cien años de soledad, todo ser vivo cumple su ciclo y tiene que morir. Así pasará con todos.
“El querido García Márquez ya había llegado a una edad avanzada y estaba enfermo. A mi generación le tocó leerlo con fervor, leímos sus libros y hemos aprendido que la muerte es simplemente una parte de la vida”.
¿Qué destacaría de Cien años de soledad?
A García Márquez le gustaría escribir lo que está ocurriendo en este momento, sobre todo las declaraciones en las que desafortunadamente aparecen los lugares comunes más abyectos. Una de las mejores páginas de García Márquez están por escribirse: políticos ignorantes están opinando sobre su obra, y ni siquiera leyendo lo que les preparan los asesores, atinan.
Evidentemente estamos frente un asunto del lenguaje. Esa capacidad inaudita de un escritor que se forjó en el periodismo. A partir de ese conocimiento del lenguaje supo mirar también de otro modo. Un escritor antes que nada es alguien que lee mucho y que tiene el duende para poder convertir las necesidades del lenguaje.
Popularizó el realismo mágico…
La realidad cotidiana que ocurre en nuestras sociedades la convirtió en literatura, parece un acto de magia. Qué es lo más cotidiano para nosotros actualmente: un ciego pide limosna en el transporte público, una realidad vista con el toque mágico de Márquez, de Carlos Fuentes, de Augusto Roa Bastos. Es una realidad cotidiana que ocurre aquí en los tiempos de verano donde puede llover o granizar. Esto le sorprende a los lectores acostumbrados a vivir con estaciones fijas. Un escritor francés, amigo mío, le sorprendía que México es el país sin estaciones. Simplemente tomó algo de su entorno y lo convirtió en oro de la palabra.
¿Por qué existe esta manía de menospreciar a escritores famosos?
Eso ocurre con frecuencia, vivos o muertos. Hay una especie de genios que creen que lo saben todo y por necesidad de opinar sueltan cualquier cosa absurda. Cada quien tiene derecho a decir lo que quiera, pero los lectores, los que consumimos libros, seguimos pensando que es una literatura para disfrutar otra vez. Los parricidas siempre han existido en todos los tiempos, pero ahora se notan más por las redes sociales.
¿Cuáles son los libros imprescindibles de su obra?
Eso sí está difícil. Técnicamente, El otoño del patriarca fue la más ambiciosa. También, La hojarasca; emotivamente, El coronel no tiene quien le escriba. He disfrutado El amor en los tiempos del cólera. He discutido con muchos amigos y me conmueve hasta las lágrimas Memoria de mis putas tristes. Pero también sé que como periodista Crónica de una muerte anunciada es verdaderamente notable. Es difícil mencionar sólo una obra. A lo mejor me quedaría con Cien años de soledad.
¿Cómo lo definiría como escritor?
Primero quiero citar algo de Doce cuentos peregrinos, cómo se refirió a Pablo Neruda en el cuento “Me alquilo para soñar”: “No he conocido a nadie más parecido a la idea que uno tiene de un papa renacentista: glotón y refinado”. Cuando coordiné el libro de ensayos y vi a García Márquez simplemente lo definiría así: es lo más parecido al abuelo que todos hemos querido tener, sabía contar historias como nadie.
