Entre ellos, el 2012 VP113
René Anaya
Ocho años después de que Plutón dejó de ser considerado planeta por la Unión Astronómica Internacional, se han descubierto, por los menos, tres objetos muy lejanos que orbitan alrededor del Sol y que podrían ser los primeros de una serie de objetos, incluso más grandes que Plutón, Marte o la Tierra, que nos dieran otro panorama de nuestro Sistema Solar.
De esos tres objetos, el 2012 VP113, recientemente descubierto, ha permitido adelantar una hipótesis sobre la existencia de un enorme planeta que podría estar perturbando su órbita, por lo que la familia de planetas podría aumentar, al tiempo que nuestra concepción de los integrantes del Sistema Solar podría modificarse.
Una nube cargada de…
En 1932 surgió una hipótesis sobre una región que estaba en los confines del Sistema Solar. El astrónomo, en ese entonces de la Unión Soviética, Ernst Öpik consideró que los cometas de periodo largo (que tardan mucho tiempo en dar la vuelta al Sol) se originaban en una nube lejana de nuestra estrella. A mediados del siglo pasado, el holandés Jan Oort postuló algo semejante, de manera independiente pero con mayor fortuna, ya que su hipótesis fue mejor aceptada, tanto así que esa región se conoce como Nube de Oort.
Esa nube se ha clasificado en dos partes: exterior e interior, en la primera se originan los cometas de periodo largo; en tanto que en la interior se supone que se encuentran numerosos objetos, entre ellos Sedna y Eris, descubiertos en 2003. Ahora se les ha unido otro más, según información publicada en la revista Nature por los astrónomos Scott Sheppard, del Departamento de Magnetismo Terrestre del Instituto Carnegie de Ciencias, de Washington, D.C., y Chad Trujillo, del Observatorio Gemini, de Hawaii, entre otros investigadores.
El nuevo objeto ha sido llamado 2012 VP113, al cual apodaron Biden, en alusión al vicepresidente estadounidense Joe Biden, pues las siglas VP también corresponden a vicepresidente. Pero al margen de bromas o trasfondos políticos, este objeto ha vuelto a centrar la atención en la Nube de Oort y, probablemente, contribuya a reformular hipótesis sobre el origen y conformación de nuestro sistema solar.
Los investigadores han determinado que 2012 VP113 tiene unos 450 kilómetros de diámetro, es rosado y tenue; además, “creemos que probablemente está compuesto de hielo y posiblemente metano helado y dióxido de carbono helado, con un poco de roca. Es tan frío que el hielo debe ser más duro que la roca de la Tierra, si uno pudiera pararse sobre este objeto y mirar hacia el Sol, estaría tan lejos que parecería solo una estrella brillante en el cielo”, ha descrito Sheppard.
En búsqueda del súper planeta
Al astrónomo, buscador de planetas, no le falta razón, pues ha estimado, con sus colaboradores, que este objeto en su órbita más cercana está a 12 mil millones de kilómetros del Sol y en la más alejada o afelio, a 67 mil millones de kilómetros. En comparación con distancias más terrestres, que nos permitan tener una idea de esas magnitudes, se debe considerar que nuestro planeta está a 149 millones de kilómetros del Sol y que Neptuno, el planeta conocido más alejado del Sol, se encuentra apenas a 4 mil 500 millones de kilómetros, es decir que el 2012 VP113 está tres veces más alejado de nuestra estrella en su órbita más próxima.
Las órbitas excéntricas de este objeto y de Sedna y Eris se han intentado explicar con tres hipótesis: una señala que fueron empujados hacia afuera del cinturón de Kuipper (acumulación de objetos transneptunianos cien veces más cerca del Sol que la Nube de Oort) por un planeta que fue expulsado del Sistema Solar en el inicio de su formación; otra refiere que fueron arrastrados fuera del cinturón de Kuipper por una estrella que pasó cerca de nuestro sistema solar; la última considera que se trata de objetos robados de otra estrella que se formó en la misma región que nuestro sol hace miles de millones de años.
Pero existe una más novedosa, que adelantan Sheppard y colaboradores, que un enorme planeta, quizás diez veces más grande que la Tierra, influya en la órbita de 20012 VP113 y en la de otros objetos de la Nube de Oort interior. “Esto es sólo la punta del iceberg, que nos dice que hay muchos cuerpos en el interior de la Nube de Oort esperando ser descubiertos, y también nos muestra lo poco que sabemos acerca de las partes más distantes de nuestro sistema solar y lo mucho que queda por explorar”, ha referido Chad Trujillo.
Por su parte, el astrónomo Mike Brown, del Instituto de Tecnología de California, que no participó en el estudio, ha considerado que “Sedna y este nuevo objeto, pueden darnos datos sobre el Sistema Solar en sus comienzos, cuando el Sol y los planetas apenas se estaban formando”.
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