El discurso es el mismo

René Avilés Fabila

Como ha sido costumbre, el señor Cordero, connotado panista, de nueva cuenta ha sido el hazmerreir de los mexicanos. Si antes lo fue, como alto funcionario del gobierno de Felipe Calderón, al decir que era más que posible vivir con cinco o seis mil pesos al mes, tener casa propia, automóvil y a los hijos en escuelas privadas, ahora recupera el sitio de honor al decir que su aspiración es gobernar el PRI, en plena campaña por la presidencia del PAN. La confusión debe ser evidente en el mundo de la política, no en el de las personas comunes y sencillas.

Hace años, antes de la fallida alternancia, en un mitin en Tampico al que llegué accidentalmente, una señora distinguida me explicó que estábamos ante el candidato del presidente municipal del PRI. Ah, repuse, vaya elegancia. Sí, añadió mi recién conocida. Es idéntico al candidato del PAN. Ambos estudiaron hasta la licenciatura en universidades privadas, luego los dos hicieron el posgrado en Estados Unidos y, para colmo, son empresarios y sus hijos viven en Dallas.

Pero más adelante el PRD se hizo poderoso y llegó a tocar las puertas de Los Pinos. Entonces la confusión se hizo mayor. Para empezar, los principales dirigentes provenían del PRI y luego los izquierdistas competían en distinción con priistas y panistas y, desde luego, tenían a sus hijos en escuela particulares y sus recursos son sobrados. Para redondear la idea he visto por ejemplo a Ricardo Monreal que parece empresario, viste casimires ingleses y tiene autos de extremo lujo. No es todo, el discurso es el mismo, las frases hechas les pertenecen a los políticos en su conjunto y, si eso fuera poco, todos luchan por una postura cómoda, los cero grados de la política: el centro.

De allí que el lapsus de Cordero no sea tan absurdo. Tantos años de dominio intelectual priista que ha logrado que todos los políticos y los comunicadores en su mayoría sean como recién salidos del PRI. Hace una semana tuve que ir, por razones de trabajo académico, a una oficina del gobierno federal: me sentaron ante una descomunal fotografía de Peña Nieto. La persona que me atendió parecía panista, era joven y elegante y hablaba desde una postura ambigua, indefinible.

Sin duda el gran triunfo del nuevo PRI es la herencia del PRI histórico, más en el campo del discurso que en el de las diferencias ideológicas reales. Cordero sería un buen priista, del mismo modo que cualquier panista ejemplar podría estar dentro del PRI. O alguien salido del PRD. Me pregunto en este punto: ¿cómo habrán recibido los viejos priistas, ésos que han tolerados dos derrotas sin amilanarse, cuando ven que Rosario Robles, ejemplo de izquierdista ahora ocupa un sitio de honor junto a Peña Nieto, y lo que nos falta ver: panistas en los cargos públicos que el PRI distribuye para tener mayor aceptación e influencia cultural. No hay partidos políticos distintos con toda precisión, lo que padecemos es la dictadura de un sistema político perfecto.

 

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com