No hay trabajo serio para conquistar la capital

 

René Avilés Fabila

 Hace algunos años, no muchos, durante una reunión de políticos e intelectuales, con fines informativos, le pregunté a un poderoso legislador priista dos cosas: ¿cuándo se les olvidó la cultura, en la que ellos fueron grandes promotores, y cuándo el DF? La respuesta fue insatisfactoria, al menos para mí y algo al respecto escribí en estas páginas. No obstante, la duda acerca del DF me sigue asaltando. No veo cómo el PRI, victorioso en el país, pueda recuperar la capital de México. Es grave porque habla del vacío de dirigentes de dicho organismo, sobre todo en la capital.

El DF es una ciudad con muchos problemas y más agravios, la mayoría le llegan por el lado del partido que largamente la gobernó. Por tal razón, en las primeras elecciones que tuvo, el PRD de Cárdenas aplastó a sus rivales. Los tiempos han cambiado y el hartazgo de los defeños comienza a ser patente: no era el PRD el partido de sus sueños. Pero tampoco piensa que el PRI sería una solución a sus muchos y muy graves problemas. El PAN apenas cuenta y sobre todo ahora que ha mostrado su incapacidad de hacer política seria y avanzada. La solución, me han dicho algunos priistas capitalinos, está en la alianza PRI-PAN y, dependiendo de quién de los dos tenga mejores condiciones y candidatos, el que se enfrentaría a la bien engrasada maquinaria perredista sería de uno o de otro partido.

Aun así, tengo dudas. No quiero entrar a juzgar los niveles de corrupción del PRD capitalino; el PAN y el PRD están en las mismas condiciones donde gobiernan. Me limito a señalar que en el DF no hay un trabajo serio para conquistarlo. La solución de ir discretamente por políticos fuereños, en una ciudad donde todos tienen cabida, no es la mejor solución. Para colmo se deshicieron muy tarde del rufián llamado Cuauhtémoc Gutiérrez, algo así como el rey de la basura, famoso por sus atropellos, majaderías y corrupción. Lo dejaron crecer y pensaron que el cambio capitalino o no es importante o sufriría los efectos de Peña Nieto.

De acuerdo, ya lo sacaron o en ésas están. ¿Y quién se hará cargo de dar la batalla contra el PRD, alguno de los vejestorios que tiene, piezas de museo? No hay nuevos cuadros o están demasiado verdes como para derrotar a los también jóvenes pero experimentados perredistas. La alianza PAN-PRI puede dar algún resultado en una o tal vez dos delegaciones, no más. Ganar la jefatura del DF no me parece posible o al menos una tarea de titanes y no veo a ningún coloso en el PRI. En su necesidad angustiosa por regresar a Los Pinos, descuidaron un bastión fundamental. ¿A dónde iban a ir con una Beatriz Paredes cansada, aburrida de tanto cargo y con deseos de pasar una buena temporada en un país tropical como premio a su pésima actuación ante Miguel Ángel Mancera? Obvio, a ningún sitio.

El DF no sólo significa millones de votos, es el lugar donde se hace la más importante política nacional, es una vitrina inmensa que influye en el resto del país.

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