Participación ciudadana, el debate pendiente

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Alfonso Cuarón quiere más. La figura del cineasta crece y se sale de la pantalla para entrar en la política a partir de entender una nueva vía: la sociedad civil como fachada para estar lejos de los partidos políticos (carentes de prestigio y credibilidad) sin renunciar a una ideología político-social. Sin asumir membretes que obliguen a explicar, y explicarse, el país desde doctrinas rígidas y rebasadas (social-demócrata, liberal-social, conservador, progresistas, socialista, humanista, popular, etc.).

La página www.diezpreguntas.com ya es popular en el mundo alterno de las redes sociales y ha ganado varios trending topics y hashtags. El gobierno reaccionó a las preguntas y ahora el cineasta lanza una más: ¿Por qué no se debate la reforma de manera amplia y pública?

Provoca al presidente (y a su equipo de comunicación, mensaje y gobierno) para que realicen al menos tres debates en televisión abierta, en horario prime y cobertura amplia sobre la reforma energética.

¿Dónde estabas, Cuarón, antes de que el Congreso aprobara la modificación constitucional?

Los debates que ahora propone en su saga (¿El cineasta llama dos veces?) deben transmitirse en televisión abierta y horario estelar. ¿Como los presidenciales que nunca alcanzan grandes audiencias a pesar de su trascendencia?

El gobierno tiene la facultad para ordenar cadenas nacionales de difusión. ¿Sólo para éstos que propone Cuarón o para otros que se le ocurran al gobierno, o a otros actores sociales relevantes?

Que en las discusiones participen expertos en temas económicos, jurídicos, técnicos, de medio ambiente y sociales; así como representantes de los partidos políticos y voces independientes de “reconocida solvencia intelectual y moral interesadas en el tema”. ¿Quién tendrá la certeza y credibilidad universal para tal selección?

La actriz Ana Colchero (Nada personal, 1996 Azteca-Epigmenio Ibarra-Argos abordando crimen y violencia en la política mexicana) abrazó al EZLN y la causa indígena en Chiapas. Ofelia Medina (actriz, Frida, naturaleza viva, de Paul Leduc, y Mujeres sin miedo: todas somos Atenco, de 2006) hizo política por igual mirando por indígenas y grupos vulnerables.

María Félix en memorable entrevista dijo que el Centro Histórico de la ciudad de México olía a orines cuando gobierno federal y local eran priistas, antes de la alternancia y la pluralidad. Hay quienes le atribuyen el inicio del rescate de esa joya arquitectónica y cultural del país. María Rojo (El apando, Rojo amanecer) fue diputada federal por el PRD y jefa delegacional en Coyoacán, diputada local y senadora.

Otros han defendido sus convicciones no sólo desde el cine o la televisión, también desde la literatura, el periodismo, las artes plásticas, la vida pues. A veces afuera de los partidos políticos, a veces adentro. El resto de la memoria sobre personajes políticamente correctos se la dejo a usted.

Sin duda suman. De ahí a creer que una película es vida y circunstancia real, hay un trecho largo y empedrado. Participación ciudadana (aunque sea impuntual) o simplismo taquillero. El otro debate pendiente.