CIENCIA

Cae el principio biológico de que eran dos pares

 

 

René Anaya

Más allá de la proeza científica de investigadores estadounidenses, al haber creado el primer código genético artificial, lo trascendental es que después de 3 mil 500 millones de años de haber surgido el ácido desoxirribonucleico (ADN), que contiene toda la información genética de los seres vivos, se ha logrado modificarlo con dos nuevos compuestos (bases) que se pueden replicar, como las bases originales del ADN.

Este avance, que en la práctica parece poco significativo, reafirma la convicción de que la ciencia es un sistema abierto, pues “la ciencia carece de axiomas evidentes; incluso los principios más generales y seguros son postulados que pueden ser corregidos o reemplazados”, según señala Mario Bunge en su obra La ciencia, su método y su filosofía.

 

Las nuevas bases de la biología

Se sabe que desde el inicio de la vida el material genético o la información fundamental de un organismo se encuentra codificada en los ácidos nucleicos, también llamados moléculas de la vida: ácido desoxirribonucleico o ADN y ácido ribonucleico o ARN. El ADN se encuentra en forma de cadena doble, conformado por un nucleósido y una molécula de ácido fosfórico. El nucleósido es la molécula resultante de la unión de un azúcar (desoxirribosa) con una base nitrogenada: adenina (A), citosina (C), timina (T) o guanina (G).

A su vez, cada una de esas subunidades recibe el nombre de nucleótido. El apareamiento de las bases del ADN es entre guanina y citosina (G-C) y entre adenina y timina (A-T). La secuencia u orden de los nucleótidos son la base del código genético, cada triplete o grupo de tres nucleótidos se llama codón. A su vez, cada codón representa una “letra” que corresponde a uno de los 20 aminoácidos diferentes (moléculas orgánicas) que conforman las proteínas.

El orden o secuencia de los codones constituye un gene, que puede estar formado por cientos o miles de codones. Cada gene puede codificar, es decir contener las instrucciones para formar una proteína. Cabe mencionar que las proteínas son las biomoléculas más importantes de los organismos vivos, pues están presentes tanto en sus células como en muchos de sus productos (hormonas, hemoglobina, anticuerpos, colágeno y enzimas, las cuales aceleran o retrasan reacciones químicas). En pocas palabras, los nucleótidos son la base de la vida que desde hace millones de años se han replicado, con sus dos pares de bases, A-C y T-G… hasta que un grupo de investigadores introdujo dos bases en el ADN y comenzó el cambio, en mayo de 2014.

Hacia la expansión de la vida

“Toda la vida que conocemos está codificada con esas cuatro letras que forman dos pares de bases. Lo que hemos hecho es un organismo que contiene estos dos más un tercer par no natural de bases de forma estable”, afirmó Floyd E. Romesberg, quien dirigió al grupo de investigadores del Instituto de Investigación Scripps, de California, que logró modificar el ADN de la bacteria Escherichia coli.

En esa “nueva” bacteria, sus dos bases extra (d5SICSTP y dNaMPT, que han abreviado como X e Y) no conforman ningún gene ni contienen instrucciones para formar proteínas, como sí lo hacen los codones de A-C y T-G. Entonces, lo que se ha conseguido es introducir ese tercer par en el ADN de la E. coli sin que se le rechace; asimismo, se ha logrado replicar al igual que las otras bases, pero es necesario proporcionarles artificialmente sus componentes.

Por lo tanto, la obtención de este ADN artificial no significa que se haya creado otra forma de vida, pero sí “demuestra que son posibles otras soluciones para el almacenamiento de información y, por supuesto, nos acerca a una biología del ADN ampliada que tendrá muchas aplicaciones emocionantes, desde nuevos medicamentos hasta nuevos tipos de tecnología”, ha planteado Romesberg.

Por su parte, Ross Trevor Thyer, coautor del artículo de la revista Nature en que se dio a conocer este logro científico: “A semi-synthetic organismo with an expected genetic alphabet”, ha señalado que “organismos como este pueden utilizarse para explorar el origen y evolución del ADN e investigar porqué la naturaleza ha asentado las bases del ADN existentes. También se pueden utilizar para introducir nuevos aminoácidos con el código genético y directamente modificar el ADN funcional”.

Por lo pronto, este trabajo científico ha servido para confirmar que la ciencia no es un sistema cerrado e inmutable, sino abierto y modificable, pues sus principios deben comprobarse constantemente; cuando no es así se reemplazan o corrigen, como lo han hecho Romesberg y colegas, quienes han demostrado que puede haber más de dos pares de bases en el ADN, la base de la vida… hasta ahora.

reneanaya2000@gmail.com