LA SOMBRA EN EL MURO
La congregación de los muertos o El enigma de Emerenciano Guzmán
Humberto Guzmán
¿Una novela es el reflejo fiel del pensamiento de su autor? En toda buena novela, la interioridad del autor se refleja y allí están sus preocupaciones que pueden ser de diversa índole. Por otro lado, los protagonistas de una novela podrían hacer, decir o pensar algo con lo que el autor no esté de acuerdo. Los personajes son independientes; dependen de su historia.
Proust, Kafka, Joyce, Beckett o Celine, proyectaron su personalidad y biografía —directa o indirectamente— en sus novelas. Es muy posible que hayan inscrito su forma de pensar en su obra. Sin embargo, dice Orhan Pamuk: “El verdadero placer de leer una novela empieza con la capacidad de ver el mundo no desde el exterior, sino a través de los ojos de los protagonistas…”.
Para mi novela La congregación de los muertos o El enigma de Emerenciano Guzmán (Universidad Autónoma de Querétaro/IIM) tomé la tragedia que mueve a Baldomero, el narrador-investigador, en la que, como en la clásica griega, los personajes parecen pender del fatalismo dirigido por una fuerza superior, sobrenatural. Hágase lo que se haga los designios del oráculo se cumplirán. Es la fatalidad de la historia que parte del asesinato del abuelo de Baldomero y las consecuencias que trajo a sus descendientes.
La investigación de Baldomero se acerca a una búsqueda filosófica del sentido de las cosas, ante el asesinato del abuelo (mito) y la catástrofe de la Revolución mexicana (el cosmos); la hacía como quien espera la respuesta a sus preguntas de un oráculo existencial. ¿Eran necesarias las guerras de la Independencia y la Revolución? Peligrosas preguntas que insinúa Baldomero.
Éste llega a pensar que el fatalismo de la historia de su familia, tiene relación con el de la historia de México, que de haber sido una gran provincia durante el virreinato, no se convirtió en una nación fuerte al independizarse, sino en una endeble y desordenada república, presa fácil de la nación que se había erigido tras su frontera norte. Ésta impuso una guerra a México para, a su triunfo, justificar sus condiciones: la “venta” de la mitad de su territorio: la necesitaba para su expansión.
Esta tesis de Baldomero no puede ser optimista, ni epopeya que se le parezca. Se trata de una derrota definitiva: material y espiritual. Es natural que haya caído en el pesimismo y la desesperanza. Pero no es sólo eso, es muy compleja narrativamente: sociológica, histórica y micro histórica y, por ende, de reflexión sobre México.
Una amiga mía me dijo que no estaba de acuerdo con esta tesis decadentista, porque ella creía que México tiene muchas cosas buenas. Lo curioso es que yo también lo creo. Pero la novela se debe a una autonomía coherente en sí misma. Y el planteamiento de La congregación de los muertos o El enigma de Emerenciano Guzmán, como se explica en su propio discurso, como lo explica Baldomero, es el de la tragedia griega; por eso, se cita y se analiza a Edipo Rey, de Sófocles. A ver, ¿díganle algo a Sófocles? Dos mil quinientos años lo avalan. En nuestro contexto, el filme Campeón sin corona de Alejandro Galindo también se analiza porque tiene relación con la historia de Ubaldo, cuyo destino fatal, le hace decir, “nomás a mí”.
Habría que entender a estos protagonistas en su circunstancia, para ver a través de sus ojos el paisaje terrible que se dibuja en La congregación de los muertos... Entre otras razones, por eso no es historia, sino novela, aunque por un momento se parezcan. Otro filme citado es Los olvidados, de Luis Buñuel. En su estreno fue acusado de ofensivo y antimexicano por la miseria y conflicto social que muestra.
En El País (8 de mayo, 2010) encontré una nota acerca de “una novela que (Jorge Luis) Borges no escribió”. Julio Ortega (Universidad de Brown, EU) anuncia su descubrimiento: “Se trata de la historia de los nietos de un coronel que peleó como lancero en las guerras de la independencia americana. Estos nietos viven en la pobreza y en la marginación. Son los descendientes de los fundadores de la República que han perdido la República. Viven en una melancolía amarga, viven en la memoria del héroe, del bien perdido, en un estado fantasmagórico, en el culto al pasado”. Sorprendente: coincide en lo sustancial con el asunto vertebral de La congregación de los muertos… —terminada grosso modo en 2007.
En suma, la novela no es historia. En la primera los personajes viven (y mueren) por sí mismos; en la segunda, son referidos o analizados. Tratando de huir de la superficialidad, quizás perseguí un realismo algo extremo, pero no falso. Puede gustar o no, pero La congregación de los muertos o El enigma de Emerenciano Guzmán narra (hechos históricos) su original versión de la infelicidad y la decadencia, de acuerdo con las leyes internas de la obra, como ente vivo que es.
