Alejandro Alvarado
El periodismo en México cada vez es más libre, pero eso no significa que cada vez sea mejor, opina Raymundo Riva Palacio, quien en la tercera edición del Manual para un nuevo periodismo (Grijalbo) contempla los cambios que se han dado en los últimos años en los centros de información y las múltiples plataformas electrónicas que hay actualmente en las redes sociales.
El corresponsal extranjero con una vasta experiencia en medios nacionales y actualmente director del periódico 24 horas tiene como eje central, en las dos primeras ediciones de su libro, la prensa escrita moldeada a la opinión pública, regada la orientación de la información en radio y televisión. Y sobre ello, el periodista abre la charla:
—La prensa escrita cumple otro papel, y debe de redefinirse, como deben redefinirse también la televisión y la radio, porque hay otros actores que ya interactúan permanentemente y no únicamente entre ellos. La comunicación, que antes era vertical, entre gobernantes y gobernados con los medios como intermediarios, ya desapareció. Ahora la información es horizontal y se comunica directamente. En algunos periódicos publican como noticia principal la declaración del programa de radio del día anterior, 24 horas después; además, están dando una información que ya evolucionó. Hay noticieros de televisión importantísimos, donde sus conductores se van de vacaciones y regresan y presentan un resumen de lo que sucedió en su ausencia. Es una confusión total. El hecho de que se fueran de vacaciones no quiere decir que la gente dejó de enterarse. A eso me refiero cuando digo que necesita reinventarse y adecuarse la prensa en México; además, esto también tiene que ver con lo financiero, periódicos de 120 páginas están muertos. No hay manera de que puedan sostenerse financieramente.
—¿La tecnología de punta viene a dar una perspectiva diferente en la forma en que se ejerce el periodismo actualmente?
—Modifica la distribución de la información, la tercera edición de mi manual de periodismo trata de eso. No cambia la información, no cambia el periodismo sino la manera de distribuirse; por mencionar un caso: Netflix no mata ni al cine ni a la televisión; la técnica, la calidad, las innovaciones, los efectos especiales, los guiones del cine o de las series de televisión siguen siendo en su esencia lo mismo; lo que cambia es la distribución.
—¿En el estilo de redacción que se busca en su libro, se aplica la misma técnica que en las ediciones anteriores?
—Sí pero de forma más desenfadada y más contextualizada. Si no hay contextualización ni antecedentes, no se está realmente entrando a que la información sea explicada. Pero esto no es para redes sociales. Redes sociales, twitter es rapidísimo. Si puedes llegar a hacerlo, en el cuarto o quinto tweet está bien pero nadie te la va a leer. Te leen 280 caracteres en dos tweets; la información de agencias de noticias, la información de los periódicos está muerta; pero hay otros espacios en los cuales ese tipo de recursos, la explicación y el contexto le dan validez y esa vigencia.
Existe considerable cantidad de información para todo tipo de personas. Hay quienes leen cien o doscientos caracteres, y otros que piden más espacio. Lo que dan las nuevas plataformas, las nuevas tecnologías, es la posibilidad de abarcar un mayor número de información. Aquí la clave es cómo identificarlas, o cómo a tus diferentes segmentos de información de la misma noticia, de la misma entrevista o de la misma opinión, la das a otras plataformas.
—Con los cambios que están dándose en las más importantes empresas periodísticas del mundo, como New York Times y el Washington Post de Estados Unidos, o El País en España, ¿hacia a dónde va el periodismo moderno?
—Los medios en el mundo están readecuándose. El New York Times, el periódico que, creo yo, cuenta con la mayor redacción en el mundo, tiene a más de doscientas personas empleadas en el área editorial. Es una empresa de más de diez mil trabajadores que entró a una gran crisis porque los costos de producción eran muy elevados y ya no estaba generando la publicidad en papel que necesitaba, y porque tampoco se había mudado todavía la publicidad a Internet. Lo que el periódico hizo en el mundo es muy de vanguardia. Lo más barato en esta época es la información. Con las nuevas tecnologías se da la información única, el contenido único, un contenido de calidad que va a adquirir otro valor. Los medios están haciendo la diferenciación entre qué información sigue siendo gratuita y cuál es la que va a tener que pagarse. El New York Times le invierte cien millones de dólares de presupuesto a su cobertura en Irak porque la agarra todo mundo y la reproduce. Es información de calidad que va a cobrárselas. El periódico estableció un sistema de accesos gratuitos que en cierto nivel empiezan a pagarse. Con eso protege su información de calidad; en consecuencia, se estableció un mecanismo que todavía no desarrollamos en México: la circulación en papel también tiene un valor en Internet. En esta lógica, el New York Times, un periódico que venía en picada, incrementó el año pasado su circulación en 46 por ciento, y también sus ingresos.
Los medios que entiendan cuál su papel en el mercado de la comunicación actualmente, cómo van a desarrollar diferentes plataformas y a monetizar ciertas áreas de su información manteniendo una gratuidad en otras cosas, son los que van a poder sobrevivir sin mayor problema, y van a matar a los demás. No estamos en eso en México. Al consultar los periódicos puede reconocerse a quienes están buscándole y están explorándole y quiénes no.
