Aprobadas las reformas secundarias

Alfredo Ríos Camarena

Se concluyeron, como era previsible, la reforma electoral y política con la característica de que las iniciativas fueron construidas por el Congreso y no presentadas por el Ejecutivo. Esto permitió una enorme influencia de los partidos políticos, particularmente del PAN que impuso de manera abrupta la integración del nuevo Instituto Nacional Electoral (INE), absurda decisión que costará millones de pesos al pueblo de México, ya que hubiera bastado ampliar las facultades del antiguo IFE, pero el capricho de los panistas nos llevó a esta cuestionada decisión.

En suma, se concluyeron las leyes secundarias de la reforma política con luces y sombras, pero finalmente los partidos se pusieron de acuerdo en su propia regulación, por lo que es fácil asegurar que muy pronto se aprobarán las leyes secundarias en telecomunicaciones, después del jaloneo entre los legisladores y los importantes intereses económicos representados por las televisoras, cableras, radiodifusoras, empresas telefónicas y toda clase de intereses en los que está inserto un mercado cada día más grande y más apetecible. La televisión pública debe tener mayores horizontes y mejores oportunidades.

El tema que sigue pendiente es la aprobación de las leyes reglamentarias de la reforma energética, porque independientemente de la complicación que tienen éstas, existe una intransitable oposición por parte de todos los partidos de izquierda, incluido Morena que todavía no tiene registro ni representación formal en el Congreso.

La aprobación de la reforma constitucional que permite la consulta popular, que no el referéndum y el plebiscito, sino una nueva figura que se parece a ambos pero que no tiene precedente, pues esta consulta popular que tiene efectos vinculatorios, si se satisfacen algunos de los requisitos establecidos en la Carta Magna, no deja claro si puede o no el resultado de la misma realizar modificaciones constitucionales, ya que éstas se encuentran reguladas por la Constitución y sólo puede realizarlas el llamado Constituyente Permanente que se integra con todos los legisladores de la nación; primero, con una aprobación de las dos terceras partes de los individuos presentes en ambas cámaras y, más tarde, con la aprobación de la mayoría de las legislaturas locales. Así pues al parecer existe contradicción entre ambos preceptos de los artículos 35 y 135 constitucionales.

En cualquier forma, se aprestan ya los partidos de izquierda a preparar los elementos que permitan la consulta popular para echar abajo las reformas constitucionales en materia de energía; tengan éxito o no, la sola acción que está recabando firmas en toda la república debe poner muy nerviosos a los probables inversionistas en materia energética, por lo que se hace cada día más difícil asegurar la gran inversión que se espera. Ojalá éste no sea el pretexto para entregarle al capital extranjero las explotaciones de mayor rentabilidad, de menor costo que deben ser operadas por Pemex; por eso la ronda cero es la única defensa para evitar que el contratismo externo se apodere, aún más, de nuestra riqueza energética.

Se aprobará la reforma energética y con ello empezará una nueva etapa de la nación. Ojalá sea para bien de México.

Aprobadas las reformas secundarias, ¿qué sigue?