No tiene rumbo, menos proyecto

René Avilés Fabila

 Luego de un proceso electoral plagado de acusaciones y contraacusaciones, triunfó Gustavo Madero. Según él y los suyos, de inmediato iniciaron gestiones para reunificar el partido, pero no será tan sencillo como imaginan.

A la toma de posesión de Madero, ningún calderonista relevante acudió a la ceremonia. Fuera del recinto donde los triunfadores no cabían de gozo, los que siguieron a Cordero se quejaban de las argucias y groserías que se utilizaron en su contra para vencerlos.

Los políticos son hábiles para ocultar sus verdaderos sentimientos, sus pasiones. Todo lo simplifican mintiendo, ocultando la realidad. El PAN ha salido mucho más ruinoso que el PRD: en ambos casos las divisiones y pugnas internas los están destruyendo. La arrogancia del PRI se ha recuperado al ver a sus rivales arrinconados y sin tener un rumbo claro.

El PRD nació con tendencias a la fragmentación, aunque era esperanzador, se sabía de sus dificultades para entenderse unos con otros.

El caudillismo (primero con Cuauhtémoc Cárdenas, luego con Andrés Manuel López Obrador) los mantuvo débilmente unidos. Pero no es el caso del PAN. Si tuvo caudillos o líderes de gran peso fueron personajes lamentables como Vicente Fox y Felipe Calderón. Presidentes más por las circunstancias favorables que la nación les brindó, que por su peso político personal, contribuyeron a destruir el partido. Si Fox con rigor ni panista se sentía, Calderón, que lo pensaba y lo había probado, usó el partido, jamás lo ayudó. Lo vio como un instrumento para mantener en el poder a su gente. No lo consiguió. Ni siquiera su hermana pudo llegar a controlar Michoacán. Hoy el calderonismo sigue a la baja, no da pie con bola.

En este contexto, el PAN de Madero lo primero que hizo fue reunirse con la cúpula del perredismo. Se trata de juntar fuerzas para enfrentar a un PRI que es un costal de habilidades políticas. No es fácil que PAN y PRD coincidan en muchos puntos, pero sí es posible que logren juntos ser una piedra en el zapato del PRI. En tal sentido, ambos partidos opositores son expertos.

Sin embargo, faltan muchas cosas. En unos dos años habrá proceso electoral, cambio de diputados principalmente, de delegados y presidentes municipales. En ese momento veremos qué tanto poder tienen unos y otros. El PRI no cuenta con la capital, pero tiene el poder a escala federal. El PRD ya sólo tiene un bastión significativo, la ciudad de México.

Por lo pronto, el PAN, con un Madero gozoso, no tiene rumbo. Menos un proyecto serio que le permita flotar en espera de mejores momentos. Mientras tanto, Fox hace declaraciones tontas, su especialidad, disfruta de sus meses de gloria, y Calderón prepara clases y conferencias para disculparse del hundimiento del barco añoso que es el PAN fundado en 1939 por un grupo conservador preparado para salvarnos del “comunismo” cardenista.

Mal empezaron, mal siguen. La derecha es la peor representada en el mapa político del país. No sólo es atrasada sino poco sabia en el manejo de los asuntos nacionales.

 

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