Con escándalo, desorganización y presumible ineficiencia
Jorge Carrillo Olea
Partiendo de reconocer en mí los más profundos sentimientos de abuelo, padre, tío y lo que fuera respecto de niños y jóvenes, es propio también pensar que, muy a la mexicana, hemos hecho de estos dolorosos sucesos un tema exhibicionista que como todos ellos revela más fondo que lo que se externa, en este caso protagonismo, desmesura, oportunismo y liviandad.
LaPresidencia de la República anunció que, a partir del último trimestre de 2014, se iniciará el programa piloto para prevenir y erradicar el bullying o acoso escolar, el cual se basará en 15 puntos específicos.
El Senado de la República, según boletinó, prepara una nueva ley para combatir el bullying, a fin de que sea aprobada a la brevedad en un periodo extraordinario de sesiones.
“Es una ley que se basa en criterios y principios desde la perspectiva de una cultura de paz; en el diseño de mecanismos e instrumentos y procedimientos para garantizar el derecho a una vida libre de violencia en el entorno escolar… habrá un programa nacional de prevención de la violencia, en el que deberán participar todas y todos los miembros de la comunidad educativa para el diseño de políticas públicas”, explicó el senador perredista Mario Delgado. La Secretaría de Gobernación anunció un programa para enmendar el problema mediante la aplicación de 5 premisas, 547 proyectos y 13 mil 600 acciones, enfatizando que es un problema de violencia comunitaria.
La de Educación se moderó hasta menos de veinte; su titular, Emilio Chuayffet, anunció un programa piloto para prevenir y combatir el bullying en los planteles del sistema educativo nacional; dicho programa comenzaría en octubre o noviembre. Enfatizó en que no es un problema esencialmente de educación formal.
Todo mundo se siente en la obligación de echar su cuarto de espadas. Una catedrática de la Universidad Autónoma Metropolitana, con razón destacó que enfrentamos una sociedad en la que no se enseña el respeto por el otro y en la que subsiste una enorme discriminación hacia todo lo que es diferente. ¡Ni quién lo discuta!
Además del alarmismo por el tema, surge naturalmente una reflexión por la evidente descoordinación oficial. Otra vez cada uno por su lado y ni siquiera atinan a coincidir en la medicina. Preocupante.
Como desconcertado lector me pregunto: ¿qué hubiéramos hecho en caso de que nacionalmente brotara una terrible pandemia? ¿O qué si nos invadiera Guatemala para quitarnos el petróleo chiapaneco? ¿O qué si se derrumbaran las bolsas de valores como aquel jueves negro del 24 de octubre de 1929? Mayor desesperación sería que el PAN buscara relegir a Fox. ¿Y si nos regresaran Texas con todo y los Bush?¿Cómo torear tan desesperantes casos?
Los países escandinavos han sido pioneros en la lucha contra el bullying, tanto desde la investigación como desde la prevención. La ONG sueca Friends es uno de los principales referentes en el tema. Fundada en 1997, ya ha colaborado con más de mil 500 escuelas a través de sus programas de asesoramiento y capacitación. Lo han tomado con gran seriedad.
Sus campañas de comunicación han sido muy difundidas por todo el mundo. Una de ellas es una serie de videos contra el maltrato y el acoso en la escuela.
En la Argentina se sostiene que la realidad es que los colegios siempre son responsables de lo que sucede con los chicos. Los padres de las víctimas, en general, buscan ayuda o explicaciones en los establecimientos, pero en muchas ocasiones no son contenidos, entonces acuden a representantes legales, para acelerar las mediaciones.
En tanto, muchos jueces no saben bien qué hacer cuando les llegan casos de bullying, pero hay buena disposición. “Es el abogado de la familia quien propone medidas y el juez las acepta”, dijo el Dr. Miglino, un experto de ese país.
Podrían describirse varios de esos casos y en todos ellos se encontrarían dos constantes: 1. Ausencia de actitudes histéricas. 2. Conceptos racionales y enfoques constructivos. Situaciones bien distintas al alarmismo local, tan satisfactorio para ciertas personalidades exuberantes.
Nadie se puede atrever a menospreciar el acoso infantil o juvenil. Todos lo hemos visto aplicar o lo hemos sufrido en carne propia. Nadie lo quiere ocultar, pero también es cierto que si reaccionamos buscando espectacularidad generamos un pánico exacerbado a la par que no estamos construyendo nada.
Varios gobiernos estatales oportunistas se ha subido al carro de la histeria federal. Ha habido acoso juvenil siempre y en todas partes. Aquí lo descubrimos tarde, con escándalo, desorganización y presumible ineficiencia,
¡Pero, en fin, ahí está ya el futbol! Otra.
hienca@prodigy.net.mx
