Los ataques entre los insurgentes y el Ejército han llegado a Baquba, a apenas 60 kilómetros de Bagdad, aunque las fuerzas gubernamentales insisten en que van recuperando el control. Durante la noche del lunes al martes, el grupo yihadista del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL o ISIS, por sus siglas en inglés) y otros grupos asociados lanzaron un ataque contra Baquba, la capital de Diyala, una provincia de población mixta (árabes suníes y chiíes, y kurdos) donde ya controlan varias localidades menores; ayer por la tarde, el jefe de la policía, el general Yamil Kamal al Shimmari, anunciaba que sus elementos lograron dispersar el ataque.
Hoy, tras lanzar proyectiles desde distintos puntos a la refinería de Biyi, en la provincia de Saladito y la principal del país, los atacantes provocaron un fuerte incendio, cuando uno de los proyectiles cayó en uno de los depósitos de combustible; los combates prosiguen con las fuerzas de seguridad desplegadas en el lugar.
Los extranjeros que se encontraban ahí trabajando fueron desalojados, luego de que la refinería estaba amenazada por los extremistas desde hace días.
Fuerza estadounidenses y vecinas
De acuerdo con el diario Wall Street Journal, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por ahora descarta bombardear las posiciones de los extremistas suníes en Irak, ya que opta por apoyar políticamente y ofrecer inteligencia al Éjercito iraquí, es decir, busca una estrategia integral, no sólo una respuesta militar rápida.
Sin embargo, asegura el diario que esa decisión de Obama no es firme y es posible que en las próximas semanas opte por ataques aéreos que por ahora prefiere evitarlos porque el Pentágono no cuenta con información suficiente para golpear objetivos que pudieran cambiar la situación en el campo de batalla.
Obama junto con su equipo de Seguridad Nacional llevan varios días discutiendo sobre la intervención que tendrá Estados Unidos ante el avance del grupo yihadista que amenaza con llegar a Bagdad; el debate que ha habido considera también el impacto que la inestabilidad de Irak tiene en la guerra civil en Siria e incluso no se descarta la posibilidad de una acción militar por parte de Estados Unidos en la frontera que comparten esos países o desde el territorio sirio.
En caso de que el presidente iraquí, Nuri Al Malawi, se niegue a formar un gobierno más incluyente y compartir el poder con grupos minoritarios, Estados Unidos podría decidir no ayudar militarmente.
Por su parte, el presidente iraní, Hasan Rohani, en un discurso dirigido al pueblo en la provincia de Lorestán en el oeste del país, anunció que su gobierno hará lo necesario para proteger los santuarios de Irak y explicó que su pueblo ha escrito mucho sobre su petición y preparación para defender a los santuarios y suprimir a los terroristas, aunque enfatizó en que los iraquíes pueden resolver el problema.
“Anunciamos a todas las súper potencias y a los asesinos mercenarios y a los terroristas que el gran pueblo de irán no escatimará ningún esfuerzo para proteger la grandeza de los santuarios sagrados en Karbala, Nayaf, Kadhimiya y Samarra”.
Rohaní dijo también que su país está dispuesto a ayudar a Irak si Bagada se lo pide, pero que no enviará tropas para enfrentarse con el grupo extremista y acusó que “algunos países de la región, los extranjeros y occidentales” apoyan a EIIL.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Marzie Afjam, anunció que “se opone firmemente a la intervención militar de EU en Irak”
¿Qué con el petróleo?
El aumento de los precios del petróleo en el mundo debido al conflicto bélico en Irak ha dado un respiro a la industria petrolera de México. El barril de crudo de la mezcla mexicana de exportación alcanzó este martes los 101,23 dólares, una subida de casi tres dólares en el último mes, lo que representa una oportunidad para la petrolera estatal, Petróleos Mexicanos (Pemex), que en los últimos meses ha sufrido pérdidas a causa de la baja producción y la caída de las exportaciones.
Según el diario El País, el alza del precio de la mezcla mexicana da la posibilidad al país de obtener mayores compensaciones por el petróleo pero de manera temporal, comentò el economista del Colegio de México, Gerardo Esquivel, “es un efecto positivo desde el punto de vista recaudatorio y en los ingresos del Estado, el aumento del precio del petróleo puede ser transitorio y está respondiendo a una circunstancia muy específica en una parte del mundo, pero tampoco puede verse de manera estructural como un sustituto de las pérdidas”.
El aumento en el precio del barril mexicano si bien alivia momentáneamente a las finanzas públicas de México, no compensa de forma significativa la incapacidad de la petrolera para producir más, explicó Esquivel.
Desde 2004, la producción de petróleo en México ha mantenido un declive del 10% –actualmente tiene una producción de 2.5 millones de barriles diarios– del que no ha podido recuperarse. Parte del mal que le impide a Pemex impulsar su crecimiento, es la carga fiscal de la petrolera donde un 79% de las ganancias van a las arcas del Estado, aseguró el especialista.
