El acuerdo sellado por el gobierno de Barack Obama con Afganistán, para liberar del movimiento fundamentalista talibán a cambio de cinco islamistas de Guantánamo, molestó a republicanos y organizaciones, que temen que ponga en peligro a sus ciudadanos en zonas de conflicto.

El sábado, fue anunciado el pacto anunciado por el presidente Barack Obama y su secretario de Defensa, Chuck Hagel, tras lo cual la oposición republicana fustigó a la administración demócrata por haber “tratado con terroristas”.

Para liberar al militar, Bowe Bergdahl— prisionero desde hace cinco años—, autoridades estadunidenses trasladaron a cinco talibanes afganos de la cárcel militar ilegal de Estados Unidos en territorio cubano de Guantánamo a Qatar, país que intervino en la negociación.

Con frecuencia, Estados Unidos ha sido protagonista junto con gobiernos extranjeros sospechosos de pagar a secuestradores para lograr la liberación de sus ciudadanos, tal es el ejemplo de la secta fundamentalista islámica Boko Haram, en Nigeria, que mantiene cautivas a más de 200 jovencitas y ofrece al gobierno canjearlas por sus militantes presos.

El republicano Mike Rogers, al frente del Comité de Inteligencia de la Cámara baja, dijo a CNN que el canje pone en peligro a los soldados de EU “para los años venideros”, mientras que la asociación Intel Center consideró esa negociación “aumentaba drásticamente la amenaza contra todos los estadunidenses en el mundo, que son objetivos de Al Qaeda y sus filiales”.

También, el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain, pidió a Obama “garantizar que estos extremistas no volverán jamás a combatir contra Estados Unidos y nuestros aliados”, y acusó a los cinco islamistas de Guantánamo de ser personas de muy alta peligrosidad y aún influyentes entre los insurgentes islamistas.

Otros republicanos acusaron a Obama de violar un protocolo que obliga a notificar al Congreso 30 días antes de cualquier transferencia de presos de Guantánamo, y explicar “en qué medida la amenaza que representan está atenuada”.

Sin embargo, desde Afganistán, a donde llegó ayer en visita no anunciada a la prensa, el jefe del Pentágono, Chuck Hagel, dijo que Obama al ser el canciller tiene el poder y la autoridad para tomar la decisión que ha tomado conforme al artículo II de la Constitución.

Por su parte, el mulá Omar, jefe supremo de los talibanes afganos, calificó de “gran victoria” el canje de Obama y agradeció la mediación de la monarquía de Qatar, luego de la negociación que tuvo una duración de un año, según Qatar.

Los talibanes fueron derrocados por la invasión de EU a Afganistán, en noviembre de 2001, en respuesta al ataque y destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre, organizado por Osama bin Laden desde Afganistán.