Tregua espiritual en Medio Oriente

Alfredo Ríos Camarena

Desde que asumió el papado el argentino Francisco, le ha dado una nueva visión progresista y humilde a la Iglesia católica, una nueva forma de conducir la Iglesia, su actitud ha sido de humildad y choca con el boato y el lujo con que se conducen la mayoría de los llamados príncipes de la Iglesia. Utiliza habitaciones y transporte sencillo; rompe las barreras del protocolo y la seguridad. Es cariñoso con los niños y los ancianos y ha manifestado conceptos que sacuden desde sus cimientos esta milenaria institución; en el caso del celibato de los sacerdotes, trajo a colación que éste no es dogma y que incluso existe un grupo de libaneses que se denominan maronitas que desde hace muchísimos años tienen dispensa para celebrar el matrimonio; no condena la homosexualidad y le da un nuevo trato a las religiosas.

Abrió la puerta para combatir la corrupción y el lavado de dinero, dándole al Banco del Vaticano una concepción distinta que permite la investigación internacional del uso de dinero mal habido.

Quizá lo más importante de su breve gestión ha sido la convocatoria histórica a los líderes de Palestina e Israel. La guerra, la tortura y el enfrentamiento brutal entre estos dos pueblos se remontan cuando menos a la decisión de las Naciones Unidas de finales de los años cuarenta, que permitió la construcción del Estado de Israel en un territorio donde vivían y tenían derechos los países árabes, particularmente Palestina; se aceptó la creación del Estado palestino, pero ha sido boicoteado y no ha podido conformar una verdadera entidad soberana pues sus decisiones están sujetas al parlamento israelí. Los palestinos han sido perseguidos y ultrajados por los judíos de extrema derecha quienes cada día obtienen mayores territorios; Israel ha sido apoyado por Estados Unidos mientras que los palestinos han recibido una tibia solidaridad del mundo árabe.

No se ha encontrado solución, por más que las Naciones Unidas han intervenido, el problema sigue permanentemente.

Durante su visita a Jerusalén, el papa Francisco convocó a una oración por la paz.

El pasado domingo 8, el papa reunió a Shimon Peres y al líder palestino Mahmoud Abbas en su residencia de Santa Marta acompañado del patriarca de Constantinopla Bartolomeo I; asistieron a los jardines de la Casina Pio IV y oraron en forma conjunta por la paz en el Medio Oriente. Esta tregua espiritual puede tener efectos importantes ya que los dos líderes en conflicto se dieron la mano y se abrazaron. El papa Francisco afirmó: “para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”. En su emotivo mensaje les dijo: “se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto a los pactos y no a las provocaciones”.

Ojalá la Iglesia católica mexicana aprenda el mensaje, pues aquí el alto clero suele conducirse en forma totalmente distinta a la que predica el papa con el ejemplo.