Durante la ceremonia de entrega del premio Príncipe de Viana, al historiador Tarcisio de Azcona, en el monasterio de Leyre, construcción arquitectónica del siglo XI, en Navarra, Felipe de Borbón, habló a los asistentes, respecto a su futuro reinado en España.

“Reitero mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas con esperanza, con ilusión a la tarea apasionante de seguir sirviendo a los españoles, a nuestra querida España, una nación, una comunidad social y política unida y diversa que hunde sus raíces en una historia milenaria”, prometió.

Sin mencionar las complicaciones actuales que afronta España, como el del referéndum separatista catalán el 9 de noviembre, afirmó que “solo uniendo nuestros afanes, solo anteponiendo el bien común, lograremos avanzar hacia escenarios mejores”.

Acompañado por su esposa, la futura reina Letizia Ortiz, el príncipe Felipe dijo que respeta el proceso parlamentario abierto para su proclamación como rey, por lo que su reinado comenzará el 18 de junio. Como muestra de apoyo, los asistentes al acto aplaudieron largamente, puestos en pie.

Ante la crisis institucional que vive la Corona, los dos principales partidos: el gobernante Partido Popular y el opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) esperan que la sucesión al trono sea rápida y calmada; temen que vuelvan las manifestaciones del lunes, cuando miles de personas, convocadas por los partidos de izquierda, exigieron en las calles un referéndum sobre el modelo de Estado.

La Ley Orgánica aprobada con carácter de urgencia, especifica que la abdicación será efectiva cuando el texto entre en vigor en el momento de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. La ley fue enviada al Congreso de los Diputados, donde la próxima semana será votada para su aprobación, por lo que se necesita mayoría absoluta, es decir, 176 votos, mismos que el PP tiene. También contará con los apoyos del PSOE, de Unión Progreso y Democracia (UPyD), de los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU) y de Foro Asturias.

Habrá abstención del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y voto en contra del bloque de izquierda encabezado por la coalición Izquierda Plural – quienes seguirán exigiendo un referéndum con el objetivo de que los ciudadanos puedan elegir el modelo de Estado que deseen- y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Nueva Canarias y el Bloque Nacionalista Galego.

El proyecto de ley contará con más de 300 votos a favor, de los 350 votos que conforman la Cámara Baja, después pasará al Senado para que enseguida sea publicada el 18 de junio en el Boletín Oficial del Estado, donde quedaría ratificada y en vigor. Entonces el rey Juan Carlos firmaría la abdicación y ya se podría celebrar la ceremonia en la que su hijo será proclamado rey como Felipe VI y su hija la infanta Leonor pasará a ser princesa de Asturias y heredera al trono, mientras no tenga hermanos.

Las infantas Elena y Cristina, también hermanas del príncipe Felipe, quienes tienen asignada una cantidad anual, además de sus propios actos oficiales, seguirán siendo infantas, pero ya no serán familia real, pues ésta se integra por el rey, su esposa, sus ascendentes en primer grado y sus descendientes.

La situación del rey Juan Carlos es la que aún no está clara, debido a que hay un gran vacío legal al respecto. De tal manera que no se han especificado las funciones que tendrá, ni su tratamiento, ni la dotación que recibirá cada año de los Presupuestos Generales del Estado, ni si perderá o no la inviolabilidad de la que según la Constitución disfruta actualmente, seguirá siendo viviendo en el Palacio de la Zarzuela y parte de la familia real, pero sin funciones constitucionales. Su despacho pasará a ser del príncipe y cada familia mantendrá la misma vivienda que tienen hoy en día en el recinto del Palacio de El Pardo.