Juan Antonio Rosado
Interpretar —dice Paul Ricoeur— es hacer próximo lo lejano. Desde esta óptica, hay muchas formas de leer. Una de ellas, la más honesta y a menudo la más intensa, es la experiencia directa con la obra. No obstante, hay veces en que se imposibilita el acceso directo a un libro y nos conformamos con lo que alguien nos dice sobre él. He aquí otra forma —muy parcial— de leer. Un punto intermedio es la crítica, el análisis, la interpretación literaria de un especialista. Esta es una forma indirecta, a través de los ojos de quien vivió la experiencia. Leer crítica y ensayo sobre obras no leídas puede impulsarnos a leerlas, pero también es un reflejo del autor de esas críticas. Recientemente, la narradora y ensayista Cecilia Urbina publicó La ruta de la creatividad, que da cuenta de una zona literaria poco conocida en México, como veremos.
El primer ensayo, “El imperio del pasado”, nos contextualiza en una historia y geografía que emanan un sentimiento de decadencia por un glorioso pasado ya perdido. El ensayo —y el libro en general— es una incisiva mirada a una región de actualidad: el juicio de muchos autores ingleses sobre su ser: “Bajo la proverbial ironía inglesa se oculta un análisis brutalmente honesto”. La palabra que quizá más resalta en la literatura inglesa de esta época es “decadencia”, así como una visión desesperanzadora. Pero el acercamiento se vuelve más íntimo cuando Urbina comenta la obra de seis autores británicos nacidos después de la Segunda Guerra Mundial: Pat Barker, Hilary Mantel, Julian Barnes, Ian McEwan, William Boyd y Graham Swift.
Posteriormente, como en las estructuras de encuadre, regresamos a una visión más amplia y a la vez penetrante en una incursión a los territorios de la llamada literatura poscolonial, que en principio “designa a aquélla escrita por habitantes de países anteriormente colonizados”, aunque en realidad es algo más complejo y la autora analiza los matices y críticas al concepto. Son reveladores los capítulos “Los márgenes y el centro: visiones de la literatura poscolonial” y “Escritores poscoloniales: literatura y política”. Salen a relucir nombres de escritores bien conocidos, como E.M. Forster o Rudyard Kipling (este último, quizá paradigma de la literatura colonial). Desde su visión subjetiva de lectora, Cecilia acepta el riesgo de incluir entre los poscoloniales a Forster y Paul Scott. ¿Y qué ocurre en India y África, regiones explotadas por el imperialismo durante siglos? La autora se refiere a escritores como Chimananda Ngozi Adichie, nigeriana que relata la guerra entre Nigeria y Biafra, en la que perdió a sus abuelos. Una de las preguntas claves del libro es ¿visión colonialista o perspectiva universal? ¿Interpretar y comprender al otro o mantenerse en una posición dominante? Una de las más importantes funciones de la crítica es hacer próximo lo ajeno (o más próximo aún lo que ya lo era). Cecilia Urbina lo logra con este libro que ya hacía falta en nuestro ámbito cultural.
Cecilia Urbina, La ruta de la creatividad.
Editorial Lamm, México, 2013; 121 pp.
