Alejandro Alvarado

Dos personas buscan trascender en la vida avocados a registrar con su cámara momentos relevantes de la historia. En Tu nombre recordaba la primavera (Nueva Imagen) se cuenta la historia de Paco Mayo, el fundador de la dinastía de célebres fotógrafos, y la de Carlos Humberto Castillo, un fotógrafo que luego de sufrir un terrible accidente busca reencontrarse con su pasado. Raúl Godínez explica en esta charla cómo aborda en su obra la temática de los hermanos Mayo.

—Originalmente, hace diez años, yo había escrito una biografía documental sobre esta familia de fotógrafos (México a través de los Mayo)
—refiere Godínez—. Estuve investigando en México, en España y en Francia. Siempre me inquietó la personalidad de Paco. Lo que uno pone en una biografía son los hechos; pero una biografía documental no permite poner la reflexión, el análisis del personaje, el saber qué piensa, por qué actúa así y por qué concibe tal proyecto. Siempre pensé que a mi trabajo le hacía falta esa otra parte.
En Tu nombre recordaba la primavera va intercalándose la historia de los dos fotógrafos. Es casi una página de un personaje y otra de otro. Son textos que buscan ser breves. Decidí que fuera mejor contar en fragmentos y que las historias estuvieran intercaladas. En el primer apartado vemos la vida de Paco y en el siguiente la de Carlos Humberto Castillo. La historia de éste es narrada desde que sufre un accidente de Valle de Bravo al Distrito Federal y queda en coma. La de Paco comienza cuando nace en la Coruña, de cara al mar. Además de ir narrándose cronológicamente todos los hechos de Paco Mayo y la vida de Carlos Humberto, en la novela se leen recortes, periódicos y libretas que va encontrando Humberto Castillo sobre la vida de Paco. Todo va amalgamándose de tal manera que quise que el lector, aunque va saltando de un tiempo a otro, no se pierda sino que vaya involucrándose cada vez más con los personajes hasta lograr una empatía con ellos y pueda, si no identificarlos, por lo menos sí volverse aliado de las decisiones que va a tomar cada uno en su vida,
—En la novela, constantemente surgen como flashazos al oficio de la fotografía y esto resulta muy ilustrativo…
—Para escribirla tuve que leer mucho sobre técnica fotográfica. Estuve analizando cómo tomaban antes la fotografía, cuál era la intención. La foto no se captaba en primer plano que estamos acostumbrados, de frente, a la altura del objetivo. No. Los Mayo buscan siempre un ángulo que haga destacar la figura del personaje que están retratando o que la haga minimizar, o lo ponen en determinado ángulo para que salgan tales elementos que aporten otra característica a la foto. Juegan mucho con los ángulos, la luz, el aire, la picada de la contra picada, con enaltecer al personaje, que generalmente es un obrero; buscan cómo explotar al elemento humano. Paco Mayo era un maestro porque tenía la visión de un piloto, con una perspectiva muy amplia que lo mira todo desde un ángulo superior o desde uno inferior, nunca de frente. Eso es sorprendente porque en México estamos acostumbrados a la fotografía de la revolución que viene con toda la escuela de los Casasola y de toda la fotografía tradicional, que es de frente. La fotografía de los Mayo no es posada sino instantánea, y busca resaltar sólo determinados aspectos.
—¿Cree usted que los hermanos Mayo han sido valorados en su justa dimensión?
—No del todo. Son fotógrafos con grandes aportaciones al arte mexicano, al centroamericano y al español; pero, desafortunadamente, viven en una situación muy caótica por sus experiencias en la guerra civil española y en los campos de concentración en Francia. Donde más van a desarrollar su trabajo durante el resto de su vida es en el México cardenista. Lo primero que nos enseñan es lo que es una agencia gráfica concebida como un colectivo, una agrupación donde no hay un sueldo, hay ganancias o hay pérdidas, y lo que uno invierte es trabajo, y es un trabajo de calidad. Los Mayo influyen en los gremios de fotógrafos en México, apoyan la creación de la Colonia del Periodista, de la Asociación de Fotógrafos de Prensa. Ellos, como fotógrafos son de los pioneros que le dicen a los medios: te doy la foto pero los negativos son propiedad intelectual mía; te doy el producto de mi trabajo, tú lo publicas, tú me pagas, pero yo no estoy en la nómina como empleado. Lo que ahora son los free lance eran ellos. Se nos ha dicho que el periodista debe ser objetivo, pero los Mayo de principio son comunistas y eso se refleja en sus gráficas. Hay crítica social, polémica y denuncia en su trabajo. Paco Mayo crea un colectivo con sus hermanos y con otras familias que las allega a la suya. Con su cámara se introduce en todos lados: en política, sociales, deportes y cultura. En México, en el Archivo General de la Nación hay seis millones de negativos de los Hermanos Mayo.
—En el libro usted también descubre trozos de la historia política que a ellos les correspondió vivir…
—Sí. Para nosotros, como latinoamericanos nos era muy sencillo pensar que nada más existían los comunistas y los no comunistas, la cual es una visión ni siquiera ideológica o política, simplemente de percepción de ideas; sin embargo, a los españoles les tocan movimientos cruciales que están desarrollándose en España, sobre todo, en los años veinte, donde el anarquismo es muy férreo y tiene como centro de actividad el boicot. Es lo que ahora llaman terrorismo y una sucesión de actividades sumamente violentas. El comunista no es el comunista que nosotros conocemos, socialdemócrata y punto. No, había comunistas y anarquistas, había trotskistas, estalinistas y bolcheviques; había toda una serie de vertientes ideológicas que se contrapunteaban todo el tiempo. El gran logro de la República es ese, que los reúne a todos en contra del fascismo y del nazismo, y se unen como una fuerza enorme y de ella nace una propuesta muy firme. Es interesante porque todo este contexto es en el que viven los hermanos Mayo. A ellos, cuando están en Galicia les toca tratar, sobre todo, a los anarquistas, y los ven como personas que colocan bombas, que van huyendo, que acceden al asalto de bancos para atraer capital para poderlo invertir y comprar armas. Para el anarquista esto es un procedimiento lícito. Los Mayo empiezan a tomar distancia cuando ven que violan iglesias, violan monjas, asesinan sacerdotes. Se alejan de esta violencia absurda y se acercan al comunismo, el que en ese sentido es más ligero respecto a una actividad radical y ofrece una mayor propuesta. Asumen esa ideología que va a trascender toda su vida en su forma de trabajar y de concebir a la familia. Atraviesan su nivel ideológico y empieza toda su propuesta gráfica, plástica y laboral.