Entrevista a Luz María de la Mora/Profesora-investigadora del CIDE
Nora Rodríguez Aceves
Las declaraciones del expresidente Lula da Silva responden a una agenda electoral de Brasil, está hablando a un público nacional, doméstico, y la verdad es que fue desafortunado que haya descalificado a México de esa forma, por un tema electoral.
“México y Brasil comparten muchas necesidades en términos de desarrollo, de crecimiento, de reducción de la pobreza, son países con economías emergentes, si vemos las tasas de crecimiento de Brasil en los últimos 30 años no están muy por arriba de las mexicanas. La cifra de crecimiento de México en los últimos 30 años es anual de 2.2% y la de Brasil es de 2.5, 2.6%, entonces tampoco es que la economía brasileña esté infinitamente mejor que la mexicana. Hay que poner las cosas un poquito en contexto, y no sé realmente porqué el expresidente Lula habrá descalificado el modelo mexicano, que es completamente diferente al modelo brasileño”, asegura Luz María de la Mora Sánchez, profesora-investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Luego de que el pasado 6 de junio, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, durante su participación en la conferencia Desarrollo, innovación e integración nacional organizada por el diario español El País, criticó el pesimismo de la prensa nacional y extranjera, sobre todo la estadounidense y británica. “Lo que hacen con Dilma sólo es similar a lo que hacían con [Hugo] Chávez en Venezuela”, se quejó. Tras decir que Brasil es ahora una potencia mundial, que pronto podrá convertirse en la “quinta mayor economía del mundo”, Lula rechazó a los expertos y periodistas que han elegido México como la nueva nación en ascenso. “Me fui a enterar [de los fundamentos económicos mexicanos], y todo es peor que en Brasil”, analizó. “Lo que hacen mejor, nosotros ya lo hicimos con Petrobras hace 20 años”, añadió. “México está embarcado en una reforma energética que permitirá la participación de empresas extranjeras en la explotación de petróleo y gas”.
La experta en relaciones internacionales explica a Siempre!: “El expresidente Lula está haciendo declaraciones en un contexto electoral, utilizando —en este caso muy desafortunado— nuestro país para ejemplificar que los brasileños están haciendo las cosas bien, que hay otros tipos de modelos económicos, pero el modelo que se tiene en el país carioca, y que de alguna forma impulsó él con el Partido del Trabajo (PT) y continúa con la actual presidenta Dilma Rousseff, es mejor que cualquier otro; nosotros hemos tenido resultados y tenemos que seguir por esta vía. Para cualquier político, es válido defender su propuesta, la parte que no fue muy afortunada fue la forma de hacer la comparación, porque las comparaciones siempre se valen, pero la forma de esta comparación no fue muy afortunada”.
El apoyo de Lula a Rousseff
Hay que recordar que el próximo 5 de octubre se llevarán a cabo elecciones en Brasil y de acuerdo con la prensa internacional, “el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva coordinará de manera informal la campaña de la actual presidenta Dilma Rousseff por la reelección”, así lo anunció el dirigente del Partido de los Trabajadores, Rui Falcáo.
Sin pretender una comparación, De la Mora Sánchez señala algunos aspectos de ambos países latinoamericanos. “Brasil y México tienen claro que hay que llevar a cabo reformas a sus propios modelos para adaptarlos a las necesidades de sus propios países, a crear empleos bien remunerados y a darle una mejor calidad de vida a la población en términos de educación, salud y trabajo. Brasil tiene un modelo que está muy orientado a un mercado interno, es muy proteccionista, da muchos subsidios, tiene muchas imperfecciones el modelo, pero sabe que tiene que hacer cambios; tiene muchas deficiencias en infraestructura, tiene muchas deficiencias burocráticas, tiene mucho por hacer en términos de reducción de la pobreza, en términos de elevar el nivel de vida de su población, de salud, etc. El expresidente Lula hizo grandes trabajos, como la implementación del Programa Hambre Cero, lanzado por el gobierno en enero 2003, y que sí permitió sacar a mucha gente de la pobreza extrema, eso hay que reconocerlo, e incluso México está tomando ciertos elementos del programa para su estrategia de inclusión y bienestar social Cruzada Nacional Contra el Hambre que tiene la Sedesol [Secretaría de Desarrollo Social] con el presidente Enrique Peña Nieto”.
Por su parte, “México también ha hecho cosas muy importantes, tiene una estabilidad económica sólida, se han podido superar bien las recientes crisis nacionales e importadas, y aunque se tienen deficiencias muy importantes en términos de reducción de la pobreza —la mitad de la población está en niveles de pobreza—, se tiene el reto de crear empleos bien remunerados, dar una buena educación, dar una buena salud, pero nuestro modelo es un modelo que está más orientado a la internacionalización de la economía, a la globalización. La economía depende en mucho de factores externos, más del 60% del Producto Interno Bruto (PIB) se genera por el comercio exterior, mientras que en el país brasileño es menos de una tercera parte”.
A México y Brasil les falta mucho por avanzar
Por lo tanto, “como países emergentes en desarrollo, con una población joven, con una población que está demandando mejor calidad de vida, cada uno con modelos diferentes de economía, y de los cuales hay cosas que sí se puede aprender mutuamente y hay otras cosas con las que no se podrá coincidir, Brasil, por ejemplo, en términos de comercio es un país muy cerrado, su industria todavía tiene muchas ineficiencias, tiene mucho que avanzar en términos de competitividad y de productividad, y México igual”.
Con la gran experiencia que le da haber sido jefa de la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y jefa de la Unidad de Negociaciones Comerciales Internacionales de la Secretaría de Economía, en donde participó en diversas negociaciones comerciales de México. Fue representante de la Secretaría de Economía en Bruselas, y representante alterna de México ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
Luz María de la Mora comenta en particular, uno de los puntos que señala Lula da Silva en su discurso y el cual tiene que ver con el sector energético, “lo que hacen mejor, nosotros ya lo hicimos con Petrobras hace 20 años. México está embarcado en una reforma energética que permitirá la participación de empresas extranjeras en la explotación de petróleo y gas…” y sí, detrás de esta descalificación está la lucha por la inversión extranjera. “Las inversiones que lleguen al sector energético son inversiones que llegan para quedarse, que llegan para producir, y que llegan para operar en el país por un largo plazo. Tanto el mercado brasileño como el mercado mexicano son mercados muy atractivos, Brasil es el primer país en términos de inversión extranjera en América Latina, México es el segundo”.
“México tiene niveles de inversión de entre los 30, 35 mil millones de dólares al año, Brasil tiene más o menos el doble. Obviamente, los países sí están tratando de ser más atractivos a la inversión, pero Brasil tiene sus propias fortalezas, sus propias cualidades; tiene un mercado de casi 200 millones de personas más el Mercosur [Mercado Común del Sur], lo cual lo hace atractivo en sí mismo. Por su parte, México es un país de 120 millones de habitantes, con una clase media en ascenso, con perspectivas muy positivas en términos de inversión derivados de las recientes reformas que está haciendo el presidente Peña Nieto”.
Países atractivos para la inversión
De ahí que “como región seamos una región atractiva, y el hecho, sí efectivamente, de habernos tardado 20 años más que ellos en promover una reforma energética fue justo por razones internas, razones de política, pero estamos dándonos cuenta, y el modelo brasileño nos sirve para eso, que verdaderamente puede existir una rectoría del Estado con una mayor participación del sector privado para detonar un sector que es fundamental para la competitividad del país. Por eso, tanto México como Brasil son países que seguirán siendo atractivos para la inversión, y con la reforma energética sí esperamos que llegue mucha más inversión a México”.
De igual forma, la doctora en Ciencia Política por la Universidad de Yale, De la Mora Sánchez, señala que, en cuanto a lo dicho por Lula sobre los expertos y periodistas que han “elegido México como la nueva nación en ascenso”, hay que mantener “perspectiva; hace seis años Brasil era la niña bonita de los ojos de todos los inversionistas, hay ciclos económicos, hay acciones que toman los gobiernos, y las acciones que está tomando el presidente Peña Nieto junto con la agenda legislativa, donde el Congreso de la Unión está aprobando una serie de reformas estructurales, que sí esperamos tengan resultados, obviamente no será para mañana sino en el largo plazo, que sí esperamos que posicione México en un mejor lugar de crecimiento de empleos, de salud, de educación, de innovación, y lo que le pase a México en ese sentido, en un sentido positivo de construcción a través de estas reformas, también será positivo para América Latina y positivo para Brasil”.
“No son competencias, es muy importante para Brasil y para toda la región que México sea uno de los países que pueda ser un motor de crecimiento de la región y con estas reformas sí se tiene potencial para hacerlo, sólo hay que esperar que estas reformas den fruto, que se implementen como se deben de implementar, y que cada uno de los involucrados hagan su trabajo para que esto suceda”.
En este sentido, la profesora-investigadora del CIDE niega que Brasil y México estén disputándose el liderazgo político y económico en la región latinoamericana, por eso expresa su visión de cómo es la relación entre ambos países: “los dos son pilares de la región, ambos países se necesitan, los dos son actores importantes, por supuesto, cada uno tiene ciertos temas y ciertas agendas, más importantes en cierto momento, como por ejemplo, el tema migratorio con Centroamérica para nosotros es fundamental, y para Brasil el Mercosur es fundamental, cierto tipo de acciones concretas que suceden de una manera más cercana por ser la frontera”.
“Tal vez Brasil tenga más incidencia sobre ciertos temas y México tenga influencia sobre otros asuntos, pero a nivel de integración, a nivel de reacción latinoamericana, Brasil y México necesitan hablar, necesitan intercambiar puntos de vista porque son referentes importantes para la región, referentes importantes en infinidad de áreas hacia la región, pero también hacia fuera, los representantes en el G-20 de América Latina son Argentina, Brasil y México, entonces siempre se tienen que estar balanceando los intereses de la región”.
Temas en común
La también presidenta y fundadora de LMM Consulting, dedicada a elaborar estrategias y análisis de comercio y desarrollo, acepta que estos dos países latinos, además, “comparten objetivos de estabilidad política, de democracia, de elecciones limpias, de reducción de la corrupción, de transparencia, de mayor participación de la sociedad civil, de educación, de innovación, todos esos temas son comunes, en lo que a veces no coinciden es en la forma de lograrlos. Brasil tiene políticas que en un momento dado resultan más intervencionistas; por el contrario, México tiene políticas en donde se deja más libres a los actores para participar, pero no puede ser uno sin el otro”.
“Hay ciertos liderazgos que permiten una mejor comunicación que otros, el presidente Peña Nieto ha tenido una muy buena comunicación con la presidenta Dilma Rousseff, ha tenido una buena aproximación a Brasil en una posición de diálogo, de comunicación para destrabar ciertas áreas que son complicadas en la región. Hay temas complicados como, por ejemplo, lo que pasa en Venezuela; a ninguno de los dos les conviene que Venezuela sea una zona de conflicto, no quieren de ninguna manera que la población venezolana sufra, y Brasil lo tiene junto, y México tiene inversiones en Venezuela, por eso les interesa a ambos que haya una estabilidad política en ese país de América del Sur”.
Tan buena relación ha tenido Peña Nieto con Luiz Inácio Lula da Silva que hay que recordar que el exmandatario brasileño, estuvo en Chiapas el viernes 19 de abril para el lanzamiento de la Cruzada Nacional contra el Hambre del gobierno mexicano, junto con el Ejecutivo mexicano, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles y el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, por eso “no sé qué estaba pensando el expresidente Lula, pero no estaba pensando en México sino en Brasil, y en un momento dado fue una forma que él creyó que le quedaba bien para un poco legitimar su agenda política interior y como bien sabemos ahorita es un momento difícil en su país, pero son ciclos y son coyunturas”.
Obviamente, “hay que resolverlas, hay que resolver toda la insatisfacción que se está reflejando en este momento, que a la mejor es más visible porque el Mundial de Fútbol está a la vuelta de la esquina y eso siempre atrae más reflectores, pero me parece que el expresidente Lula estaba hablando más hacia adentro que hacia fuera y su comparación no fue muy efectiva porque no se tomó como realmente un comentario serio, bien fundamentado y analítico sino que más bien parece una declaración extraña”.
Por eso, De la Mora Sánchez considera que no habrá un alejamiento en la relación México-Brasil, y espera que sólo se quede en un simple comentario, “que no pase de ahí porque realmente es un comentario que no tiene ninguna sustancia, y no traería ningún beneficio para ninguno de los dos países que por este tipo de declaraciones nos alejemos. Además, es cierto que Lula fue presidente de Brasil y que es muy cercano a la actual presidenta Dilma pero él ya no tiene una posición oficial en el gobierno, aunque sí es una voz en el sentido de la presencia de él como persona, pero no creo que represente oficialmente la posición del gobierno de Brasil, bueno eso es lo que yo quiero creer”.
Porque, “las comparaciones entre Brasil y México siempre se han hecho, se puede revisar desde los años ochenta o más para atrás cómo han sido los ciclos entre México y Brasil, hay momentos en donde a México le va muy bien, hay otros momentos en donde a Brasil le va muy bien, pero no por eso vamos a descalificar a un país o a otro en un momento dado. Ya nos pasó a nosotros durante el gobierno del presidente Felipe Calderón parecía que México era la peor cosa y Brasil era la estrella del momento y ahora resulta que es al revés”.
Por eso, “hay que tratar de mantener la perspectiva y realmente ver dónde están los fundamentos económicos, sociales y políticos de ambos países, y también ver dónde están los retos y las oportunidades porque los dos tienen grandes retos y grandes oportunidades, porque el tema de la desigualdad económica es el más importante donde no se ha podido reducir su nivel, los dos, y donde Brasil está peor que nosotros en los índices de desigualdad económica”.
Cabe mencionar que, luego de esta entrevista que la doctora Luis María de la Mora concedió a este semanario, se dieron a conocer las declaraciones que hizo Peña Nieto a la prensa mexicana, durante su viaje por España, sobre las críticas a México de Lula da Silva.
“Yo tengo un gran respeto para el señor expresidente Lula, y la relación de México con Brasil es cercana. Y creo que no se inscribe de ninguna manera en una competencia de dos naciones”.
“Por el contrario. Creo que cada país, a su debido tiempo, ha impulsado cambios y reformas estructurales, precisamente para promover su desarrollo”, señala el comunicado de la presidencia de la República fechado el 10 de junio.
Además de que agregó, que “México ha asumido decisiones propias, de transformación y de cambio, precisamente que deparen un camino de desarrollo para el país, que aseguren crecimiento sostenido, sustentable, generación de empleos, combate a la pobreza, que son los grandes temas de reto y desafío que tiene nuestra nación”.
“Y respetamos la ruta y el camino que Brasil, por igual, ha seguido y que seguro estoy ha sido referente en los casos de éxito de las medidas adoptadas por otros países”.
“México asume las propias, y yo deseo que tanto a Brasil como a México les depare un futuro muy promisorio y de gran éxito”.
RECUADRO
Para Brasil y México, la mayor inversión extrajera en 2013
De acuerdo con el informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2013, América Latina y el Caribe recibieron 184.920 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED), 5% más que en 2012, lo cual significa que se han mantenido prácticamente estables por tercer año consecutivo, en especial si se tiene en cuenta que se mide en términos nominales.
El informe realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y presentado en mayo pasado, indica que “82% de las corrientes de IED se dirigen hacia las seis principales economías de la región, aunque en términos relativos son más relevantes en las pequeñas, especialmente las del Caribe”.
En este sentido, señala que Brasil tiene el primer lugar con el 35% de la IED que llega a América Latina y el Caribe: en 2013 atrajo 64.046 millones de dólares, levemente por debajo de 2012. México es el segundo receptor, con 38.286 millones de dólares en 2013, el doble de lo recibido en 2012, gracias a la adquisición de la cervecera Modelo por Anheuser-Busch Inbev en 13.249 millones de dólares.
De la misma manera agrega a los países que recibieron menos flujos de inversión extranjera directa entre los que se encuentran: Chile (-29%) y Perú (-17%), mientras que en Panamá (615) y Bolivia (35%) éstos aumentaron significativamente. América Central captó 21% más IED que en 2012 y el Caribe registró una caída de 19% —debido a una operación específica en República Dominicana—, subraya el documento de la CEPAL.
Brasil en primer lugar
De manera particular, hay que destacar que estos 64.046 millones que recibe Brasil equivalen “a más de un tercio del total de la IED recibida por la región, a pesar del hecho de que el Brasil no incluye en las cifras la reinversión de utilidades, que en años anteriores constituyeron cerca de un 45% del total de la IED recibida en otros países. El crecimiento económico remontó ligeramente en 2013 (2.3%, en contraste con el 1% del año anterior), lo que se reflejó en un aumento interanual del 12% de las utilidades de las empresas transnacionales en el Brasil. La renta de IED alcanzó los 27.536 millones de dólares, cifra algo inferior al máximo histórico de 2011”.
Al igual que en años anteriores, apunta que, “los sectores con mayores beneficios en 2013 fueron el automotor (3.290 millones de dólares, un 35% más que el año anterior), el de las bebidas (2.840 millones de dólares), el de los servicios financieros (1.900 millones de dólares), el del comercio al por menor (1.680 millones de dólares) y el de las telecomunicaciones (1.660 millones de dólares)”.
No obstante, subraya que “en 2013, se produjo una recuperación de la IED en recursos naturales, sobre todo por la expansión del sector del petróleo, que recibió 10.892 millones de dólares, más del doble que el año anterior. En octubre, un consorcio liderado por la gran compañía petrolera angloneerlandesa Shell, la empresa francesa Total y la china CNCP, cada una de ellas con una participación del 20%, ganó la licitación para desarrollar el campo petrolífero Libra en aguas profundas, en asociación con Petrobras. Las compañías extranjeras pagarán una bonificación de suscripción de 7.000 millones de dólares, una cantidad elevada según los estándares internacionales”.
“Ésta fue la primera subasta de campos petrolíferos en el Brasil según la nueva normativa y los resultados confirman el interés de los inversionistas extranjeros en el país. El campo petrolífero tendrá una capacidad estimada de hasta 1 millón diario de barriles equivalentes de petróleo y requerirá una inversión de hasta 200.000 millones de dólares en los próximos 35 años. La minería recibió 3.343 millones de dólares y la IED en el sector agropecuario siguió creciendo, pero permaneció por debajo de los 1.000 millones de dólares”.
Por su parte, “el sector de servicios recibió ligeramente menos IED en 2013, debido a las sustanciales caídas de los sectores de las telecomunicaciones y las finanzas, en los que se habían producido grandes adquisiciones en los años anteriores que no se repitieron en 2013. Por otra parte, crecieron las entradas de IED en los sectores del comercio al por menor y del transporte. La IED en manufacturas decreció en 2013 debido a las grandes caídas en el sector del acero (ya que algunos grandes proyectos finalizaron en 2012) y en el sector de la alimentación (en el que no se produjeron grandes adquisiciones). En cambio, la producción de automóviles y de equipos informáticos recibió más IED”.
México se queda con el segundo
Por otra parte en lo que corresponde a México, el informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2013, sobre América Latina y el Caribe, especifica porqué nuestro país volvió a ser el segundo mayor receptor de la región latina. “Este crecimiento obedeció en parte a la adquisición por la compañía belga Anheuser-Busch del 50% de la cervecera Grupo Modelo que aún no poseía, por 13.249 millones de dólares. Con esta operación, completada después de que en 2010 Heineken adquirió las fábricas de cerveza de FEMSA por 7.325 millones de dólares, la mayor parte del sector de la cerveza en México quedó en manos de los grandes grupos internacionales. Si se deduce este valor de la IED recibida, la inversión extranjera directa en México bordearía el promedio del decenio anterior, unos 23.000 millones de dólares”.
Por lo tanto, “la mayor parte de las contribuciones de capital registradas en 2013 corresponden a la adquisición de la cervecera Grupo Modelo. Nuevamente, si se dedujera esa adquisición, las contribuciones de capital habrían estado por debajo de los 6.000 millones de dólares, una cifra superior a los 3.500 millones de dólares del año anterior, pero baja en comparación con el promedio de casi 11.000 millones de dólares del último decenio. Por otra parte, la reinversión de utilidades alcanzó en 2013 el máximo histórico de 10.652 millones de dólares”.
En cuanto “a los recursos naturales sólo recibió el 8% del total de IED, principalmente en la minería aurífera. El sector de los servicios recibió 5.193 millones de dólares, casi la misma cantidad que en 2012, pero mucho menos que en los años anteriores. El sector de los servicios financieros, que en México está en gran parte en manos de grupos extranjeros, experimentó una desinversión (flujos negativos) de 841 millones de dólares, sobre todo por la venta de la administradora de fondos de pensiones de la española BBVA a Banorte, por 1.600 millones de dólares. El comercio al por menor obtuvo 1.709 millones de dólares, ligeramente menos que en los años anteriores, y crecieron las inversiones extranjeras directas en turismo (1.058 millones de dólares) y en telecomunicaciones (911 millones de dólares).
En ese mismo tenor, advierte la CEPAL, “en el futuro cercano, la IED en recursos naturales y servicios podría aumentar si el paquete de reformas propuesto por el nuevo gobierno en 2012 comenzara a influir en las oportunidades y condiciones de inversión en los sectores de la energía y las telecomunicaciones. Las reformas podrían provocar más competencia en los mercados de las telecomunicaciones y la entrada de nuevos actores en los sectores de la electricidad y del petróleo”.
“La IED en manufacturas también permaneció estable, si se deducen las grandes inversiones en el sector de las comidas y bebidas. Aumentaron las entradas de IED en productos farmacéuticos (516 millones de dólares), plásticos (596 millones de dólares) y especialmente manufacturas de cables eléctricos (1.472 millones de dólares). Sin embargo, el mayor receptor de IED entre los sectores orientados a la exportación de México fue el sector automotor, que fue el destinatario de 2.933 millones en 2013, un 23% más que el año anterior”.
Para el organismo internacional, no obstante que “las entradas de IED en América Latina se han estabilizado en un nivel alto durante los últimos tres años, el impacto que tienen estos montos sobre el bienestar de los habitantes de la región todavía es un tema en discusión…”
