Le quitan estorbos al PRI

René Avilés Fabila

Honestamente no entiendo ya las tácticas del PRD. Sin caudillos, con tendencias o tribus en perpetua lucha entre sí, sin una ideología realmente de izquierda, ¿qué ganaron con ir a acusar al gobierno de Peña Nieto a EU y a Europa? Imagino que sólo viajar, ver otros lugares, cambiar de aires, hacer compras, practicar el inglés, ¿qué exactamente? En realidad nada. Los escucharon sin mayor atención y en un mundo globalizado bajo claras premisas capitalistas, de economía de mercado, no pudieron sorprender a nadie. Es posible que los perredistas hayan notado bostezos y preguntas desconcertadas. ¿Levantamientos, protestas masivas y una revolución a causa de la reforma energética? Por favor.

Todo el dinero despilfarrado en viajes tontos, simplistas, pudieron invertirlo en convencer a los mexicanos de que Pemex debe seguir como estaba antes de la llegada de Peña Nieto a la Presidencia. Pero ni siquiera en México han logrado convencer a muchos millones de sus razones para estar en contra de las políticas en la materia. Muchos despistados, críticos del PRI y del PAN y uno que otro patriota de viejo cuño que este mes estará ocupado viendo el Mundial de Futbol en lugar de ir a las fábricas y oficinas a convencer de que el PRI vende la nación a los extranjeros.

En primer lugar, el PRD, con su cauda de peleas, marchas, tomas de tribuna, ofensas a las autoridades, engaños y acusaciones de conspiraciones y complots, no tiene cara para ir a naciones de economía de mercado, que justamente esperan las reformas detestadas por el perredismo para venir a hacer negocios, y declarar que en cuanto se aprueben las reformas, México se levantará en armas. Son de imaginar las risas discretas que las acusaciones contra el gobierno de Peña Nieto provocaron sus palabras.

Algo está pasando en el PRD, acostumbrado a ser dirigido por caudillos, ahora que no los tiene. Cárdenas sigue allí casi por inercia, como sea, fue su creación. Marcelo Ebrard, tiranuelo de plástico, no sabe cómo responder a los errores de la Línea 12 del Metro. López Obrador tiene su propio partido, Morena, donde hace lo que le viene en gana, miente con la facilidad habitual, se queja de todo, muestra su brutal autoritarismo y languidece hasta que al fin se vaya a su tierra a redactar sus memorias, una serie de quejas sobre cómo la derecha, el PRIAN (como si la izquierda no hiciera alianzas con el PRI) le impidió llegar a Los Pinos a salvar la patria.

Pero así es el mundo: A Lula en Brasil se le olvidaron sus orígenes comunistas y es un hombre al servicio del neoliberalismo, a su sucesora no le va mejor. En Europa la extrema derecha apabulla a las restantes fuerzas políticas y en EU un presidente demócrata y supuestamente amigo de los latinos se dedica a expulsar a quienes llegaron a esa nación obligados por diversas razones.

Al PRD le convendría un momento de reposo y meditar larga y cautelosamente la manera de detener el hundimiento político. Entre sus muchos errores y los del PAN, le están quitando estorbos a una permanencia larga del PRI en el poder.

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