Juan Manuel Santos Santos, quien logró reelegirse el domingo pasado con el 50,91% de los votos en uno de los comicios más reñidos en la historia de Colombia, quiere ser reconocido como el presidente que firmó la paz con las guerrillas después de cinco décadas de guerra, millones de desplazados y 220.000 muertos.

Su reelección garantiza la continuidad de la negociación que su gobierno inició con las FARC en noviembre de 2012, pero todavía quedan por cerrarse los dos asuntos más delicados y complejos: el de las víctimas, en donde habrá que pactarse “qué tanta justicia se sacrifica en aras de conseguir la paz”, comentó y el desarme. El otro gran reto de Santos consiste en combatir la desigualdad y continuar con los programas sociales.

Los colombianos se encuentran muy divididos respecto a cómo se debe alcanzar la paz, ejemplo de ello es que el domingo casi siete millones votaron por la opción de la mano dura con la guerrilla y no por la de la paz de Santos.

Estados Unidos ayudará a Colombia a lograr la paz, aseguró la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, para lo que otorgará todo el respaldo necesario al nuevo proceso de paz que anunció el gobierno de Colombia con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo alzado en armas desde hace varias décadas.

El ELN, con un estimado de 2.500 hombres sobre las armas, es la segunda mayor guerrilla colombiana y se suma así a un proceso de negociaciones similar al que ya está en marcha desde noviembre de 2012 en La Habana con las FARC.