María Isabel Nequiz Coronado

 En Riñón de Cerdo para el Desconsuelo, se celebra a Ulises cada año con solamente un plato de riñón y la solitaria compañía de Gustave y Marie, pues sólo se tienen el uno al otro. Ambos esperan solos la tan ansiada oportunidad de Gustave de saltar de las sombras al reconocimiento del mundo a través de sus poemas y escritos, pero hay un problema, no tiene inspiración, y Marie no es precisamente la musa más talentosa según el punto de vista de Gustave, aunque sin ella, él no sería nada.

En medio de una colosal Segunda Guerra Mundial, Gustave debe lidiar con su propia guerra, librada entre él y Samuel Beckett, un joven y talentoso escritor y dramaturgo que sin saberlo, envuelve a estos personajes en la aventura de su vida. El destino ya tenía preparada una sorpresa para Gustave: Godot. Cuando él descubre la obra cumbre de Beckett, su vida da un giro de 180 grados. Beckett se convierte en el punto de ida y vuelta en la vida de ambos personajes, pues en medio de una guerra, el desorden mundial y la precaria relación entre Gustave y Marie, ellos se las arreglan para poder llevar a Godot hasta el lugar en el que toda buena obra de teatro merece: su estreno.

La obra, del premiado dramaturgo Ricardo Ricaño, es un claro ejemplo de una “caja china”, la historia dentro de una historia. Pues ambos personajes, al igual que los vagabundos en Esperando a Godot, esperan algo que no se sabe si llegará. En medio de lo absurdo que es la espera incierta, y la desolación del alma, Gustave y Marie esperan, pero eso no es lo importante, sino que están… juntos. Porque no importa lo que está por venir, si vendrá o no, sino qué es lo que haces durante ese periodo de incertidumbre. Ambos personajes viven, respiran y sufren esa inquietud sin saberlo del todo, pero uno al lado del otro, siempre.

En una atmósfera íntima, apoyada en la tenue iluminación ámbar y la calidez de Marie, contrastada con la frialdad de Gustave, desde la butaca se siente el padecer de ambos. La melancólica música y los matices que los actores dan a su personaje te envuelven en esa esfera de desesperación y dependencia que se tienen el uno al otro. El elemento de la cuchara que se proporciona antes de entrar a la función es, además de atinado, una sorpresiva invitación al espectador para formar parte de esta historia, de dejar de lado la faceta de espectador pasivo, el punto en el que se bifurca el camino y uno, no solo como espectador, sino como persona, debe preguntarse ¿qué haría yo en esa situación?

Con tintes cómicos y esa célebre melancolía francesa, esta obra, ganadora del 6° Rally de Teatro Independiente 2014, te invita a sumergirte en una atmósfera deliciosa y apasionada desde donde se pueden observar las diferentes caras del destino y sobre todo la ilusión y la espera de algo que puede o no llegar, pero que seguramente cambiará tu vida. Riñón de Cerdo para el Desconsuelo se presenta en el Centro Cultural El Foco, Tlacotalpan 16, Col. Roma Sur. Funciones domingos de mayo y 1° de junio a las 16 horas, los domingos 8, 15, 22 y 29 de junio a las 18 horas y los viernes 20 y 27 de junio a las 19 horas. Cuota general de 100 pesos con descuento a estudiantes e INAPAM.