En un comunicado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la actual epidemia de ébola en África es la más grave que se ha presentado debido al número de personas infectadas, al número de muertos y por su propagación geográfica simultánea en tres países, “Hacen falta medidas drásticas ante el número de muertos y de casos de virus ébola que siguen aumentando en Guinea, Liberia y Sierra Leona”.
El doctor Luis Sambo, director regional de la OMS para África declaró que “la OMS está muy preocupada por el contagio de la epidemia a los países vecinos y por el potencial de propagación internacional posterior del virus ébola” y que “Ya no se trata de una epidemia específica en un país, sino de una crisis subrregional que requiere una acción firme de los gobiernos y de los aliados”.
“Hay que intensificar imperativamente los esfuerzos de respuesta, promover la colaboración transfronteriza y compartir información sobre los casos sospechosos y los contactos, en conformidad con las líneas directrices de la OMS, y movilizar todos los sectores de la comunidad para garantizar un acceso sin obstáculos a las zonas afectadas”, explicó.
Ante la alarmante situación, la OMS convocó a una reunión en Acra (Ghana) el 2 y 3 de julio en la que participarán los ministros de Salud de 11 países y los diferentes socios de la organización que luchan contra el ébola para abordar soluciones colectivas a la crisis y la elaboración de un plan de respuesta operacional.
La OMS suministró asistencia técnica con un equipo multidisciplinar de más de 150 expertos. Entre Guinea -el país más afectado-, Liberia y Sierra Leona suman en lo que va del año 635 casos de esta fiebre hemorrágica; entre ellos 399 decesos.
Según el diario El País, la ONG Médicos sin Fronteras (MSF), que está trabajando activamente en la zona junto a equipos autóctonos, de la OMS, del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) y de su equivalente estadounidense, el CDC (Centro para Control de Enfermedades), hacen un diagnóstico de que “Con la continua aparición de nuevos focos en Guinea, Sierra Leona y Liberia, hay un riesgo real de que continúe expandiéndose”.
Para ellos, “el virus ébola que no tiene un tratamiento ni vacuna, lo mejor es identificar a los afectados lo antes posible, aislarlos, tratarles los síntomas y hacer un estricto seguimiento de las personas que han estado en contacto con ellos; la sociedad civil y las autoridades políticas y religiosas están fracasando en asumir la escala de la epidemia, con pocas figuras relevantes lanzando mensajes que promuevan la lucha contra la enfermedad”.
Además aseguran que los primeros síntomas de la infección —fiebre, dolor muscular, de cabeza, debilidad e irritación de garganta— son inespecíficos porque lo mismo puede pasar con una gripe, otra enfermedad vírica (al principio se atribuyeron falsos positivos de ébola a personas con el virus de Lassa) o la malaria, por ejemplo, lo que provoca que afectados tarden en ir a los centros sanitarios.
La ONG destaca otro aspecto: “Una falta de conocimiento de cómo se transmite la enfermedad ha hecho que la gente siga asistiendo a funerales [de posibles afectados] en las zonas en las que no hay medidas de control”. Esto facilita el contacto con los cadáveres que son una fuente de contagio, por eso la medida recomendada en estos casos es la cremación, pero eso choca con las tradiciones locales.
El virus del ébola que, fue descubierto en 1976 en la actual República Democrática del Congo (RDC), se transmite al hombre a través de los animales salvajes y también entre los seres humanos, es muy contagioso y el índice de mortalidad puede alcanzar el 90% de los casos; no existe una vacuna homologada. El ébola se detecta mediante un análisis de sangre que busca el material genético del virus en las personas.
