COLABORADOR
A 70 años del primero
Alfredo Phillips Olmedo
En julio de 1944, casi al final de la Segunda Guerra Mundial, los países aliados se reunieron en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos, con el objetivo de organizar un nuevo sistema financiero mundial. Se deseaba contar con un sistema que evitara recesiones e inestabilidad cambiaria, así como un nuevo orden monetario mundial basado en la indispensable cooperación internacional.
Acudieron delegaciones de 44 países, 19 de ellos de América Latina. México fue representado por una delegación muy bien preparada, encabezada por el entonces secretario de Hacienda Eduardo Suárez. Esta delegación la integraron Antonio Carrillo Flores, Rodrigo Gómez, Daniel Cossío Villegas, Víctor Urquidi, Raúl Martínez Ostos y Javier Márquez, con el apoyo de Ernesto Fernández Hurtado.
Camisa de fuerza
Por siglos, el sistema financiero mundial estuvo regido por un tirano, el llamado patrón oro en elque la emisión monetaria dependía en un 100% de los activos de oro de los países. Si éstos bajaban, la emisión de billetes se reducía en igual monto, o se incrementaba si los activos subían. En el siglo xix se dio inicio a la regulación de los emisores con el fin de mantener en orden el sistema monetario. Dado que Inglaterra había creado el Banco de Inglaterra desde 1694, la libra esterlina se convirtió entonces en la moneda fuerte, de uso internacional. A principios del siglo xx el patrón oro era dominante.
El patrón oro fue camisa de fuerza en el sistema monetario de cada país, especialmente en Europa y Estados Unidos. El proceso de ajuste obligaba a países con déficit comercial a pagar en oro y reducir su emisión monetaria. La concentración de oro en algunos países generaba problemas económicos para quienes loperdían. Esta problemática, junto con graves divergencias y enemistad entre países europeos, y con la carrera armamentista en Europa finalmente provocaron la Gran Guerra cuyos inicios cumplen un siglo este año.
La Revolución Mexicana cambia el país, pues derivado de la lucha armada hay desorden en la emisión monetaria, i. e. los famosos bilimbiques que emitían los distintos grupos revolucionarios. La Constitución de 1917 incluye la creación de un banco único de emisión, y en 1925 se cumple con la creación del Banco de México por el presidente Calles.
Los países involucrados en la Primera Guerra Mundial emiten moneda y suspenden el patrón oro a fin de poder sufragar los gastos del conflicto. La Gran Guerra cambia el mundo: desaparecen imperios, el otomano que dominaba el medio oriente se fragmenta, se balcaniza el austro húngaro, la Rusia zarista sucumbe a la Revolución Socialista, Alemania pierde su preeminencia europea y colonias africanas, Inglaterra pierde la hegemonía financiera y surge la de Estados Unidos.
Posteriormente, los países intentan reestablecer el patrón oro generando una recesión profunda en los años de 1920, lo suspenden y vuelven a reinstalarlo a finales de esa década, provocando la Gran Depresión de los años treinta. Fracasan los intentos de Estados Unidos, Inglaterra y Francia por ordenar el sistema monetario. Surgen problemas económicos que junto con otras divergencias llevan a la Segunda Guerra Mundial.
En 1942 se inician conversaciones entre las grandes potencias aliadas y México con el fin de evitar el desorden económico de los años anteriores. En julio de 1944, anticipando el fin de la guerra, Estados Unidos convoca a las potencias aliadas y a México a una gran reunión financiera en Bretton Woods para considerar y crear las instituciones para la cooperación internacional, y establecer un nuevo orden en la economía y en las finanzas mundiales. Se descarta el patrón oro a fin de regresar al crecimiento sin la camisa de fuerza, y se sustituye por otro basado en una disciplina financiera con tipos de cambio fijos pero modificables, un patrón oro-dólar con convertibilidad al oro a un precio fijo de 35 dólares la onza y se liberan gradualmente los movimientos de capital.
En Bretton Woods se crean 3 comisiones: la primera para la creación del Fondo Monetario Internacional presidido por H. White, de Estados Unidos; la segunda para crear un banco para la reconstrucción, presidido por J. M. Keynes, de Gran Bretaña, y la tercera para medios de cooperación financiera internacional presidida por Eduardo Suárez, de México.
Keynes propone la creación de un banco central con facultades para emitir una moneda internacional, propuesta que no apoya Estados Unidos. Al no prosperar esta propuesta se deciden entonces por un fondo monetario internacional para regular el sistema monetario mundial. White propone un banco internacional para la reconstrucción, y con la modificación de Eduardo Suárez para incluir el crecimiento de países en desarrollo se crea el actual Banco Mundial. México logra la representación de América Latina en los consejos de ambas instituciones, siendo Rodrigo Gómez el primer director ejecutivo por México en el FMI.
El nuevo sistema monetario mundial se basa en tipos de cambio fijos y estables en relación con el dólar de Estados Unidos que tenía una relación de convertibilidad respecto al oro de 35 dólares la onza. Las paridades podrían modificarse en situaciones de desequilibrio fundamental, previa aprobación del FMI: libertad de flujos de capital, convertibilidad gradual de las monedas, y apoyo financiero condicionado del FMI para solucionar problemas financieros transitorios. El Banco Mundial apoya la reconstrucción europea y, posteriormente, a los países en desarrollo.
El nuevo sistema financiero internacional genera confianza y estabilidad cambiaria, así como desarrollo económico duradero. El FMI apoya a países con problemas de balanza de pagos.
El G-20
En 1954 México devalúa el peso y adopta un programa económico exitoso (desarrollo estabilizador) por años con crecimiento del 6% anual e inflación del 3%.
Las tensiones económicas de los años sesenta minan el sistema Bretton Woods: la crisis de Inglaterra, que devalúa, y Estados Unidos enfrentan problemas serios. Bretton Woods cambia fundamentalmente. Se faculta al FMI para apoyar condicionadamente a países en problemas, demandando a cambio ajustes en sus políticas económicas, déficit público, emisión monetaria, tipo de cambio, regulación bancaria y aranceles, entre otras medidas. Aumenta el desequilibrio externo de Estados Unidos. Se presenta escasez de liquidez internacional, y temporalmente se subsanan con oro el déficit externo y la emisión excesiva de dólares americanos. Estados Unidos enfrenta crisis y el presidente Nixon devalúa el dólar el 15 de agosto de 1971, suspendiendo su convertibilidad al oro.
Se inducen las negociaciones para una nueva reforma del sistema financiero internacional. México promueve la creación del Grupo de los 24 para las reformas del sistema monetario internacional, integrado por 8 países en desarrollo y 3 de cada continente.
En 1966 se crea el G-20, integrado por países desarrollados y en desarrollo para modificar el convenio de Bretton Woods y, consecuentemente, el del Fondo Monetario Internacional. Se establecen tipos de cambio flotantes, la desregulación de movimientos de capital y el proceso de ajuste de balanzas de pagos se dificulta. Se crea un nuevo activo monetario internacional, el derecho especial de giro en el FMI, pero con uso limitado entre éste y bancos centrales, y por oposición de Estados Unidos no como moneda internacional de uso común.
Derivado de las restricciones a flujos de capital de EUA y los enormes superávits de los principales exportadores de petróleo, surge el mercado del eurodólar y los flujos de capital especulativos generan inestabilidad financiera y volatilidad en los mercados cambiarios y monetarios.
En agosto de 1971, el presidente Nixon devalúa el dólar y suspende la convertibilidad de su moneda al oro. Con esta decisión se confirma la urgente necesidad de la reforma al sistema financiero mundial; reforma que se sigue considerando en el Grupo de los 20, en el FMI, en la Unión Europea y en otros foros.
La crisis bancaria de 2007, las quiebras de bancos y las llamadas guerras cambiarias cuestionan otra vez el sistema financiero mundial y se presenta una nueva recesión económica en el mundo. Los flujos de capital especulativos crean incertidumbre y para algunos países la depreciación involuntaria de sus monedas. Fracasan las negociaciones comerciales. Se incrementa la inestabilidad financiera y bancaria. El mundo demanda un nuevo orden económico que incluya nuevamente cambios al FMI y a la regulación bancaria. El Banco Internacional de Pagos en Basilea y la Unión Europea proponen nueva reglamentación bancaria, con alcance internacional, que varios países adoptan, incluyendo Estados Unidos, Japón, Inglaterra y México. Los bancos centrales dejan la ortodoxia con tasas de interés cercanas a cero, y creación de liquidez en montos históricos para combatir la recesión y el desempleo.
Tibia recuperación
Este 2014 inicia tibiamente una recuperación basada en el comercio exterior. El FMI recomienda fortalecer el mercado interno y evitar la deflación apoyando el crecimiento. La cooperación en regulación bancaria se hace indispensable para evitar crisis como la de 2007. En México se aprueba reforma financiera propuesta por el presidente Peña, con reglas prudenciales para dinamizar el financiamiento al desarrollo, incluyendo la reactivación de la banca de desarrollo que se encontraba estancada.
El G-20, a nivel de jefes de estado y de gobierno, se encuentra considerando reformas para un nuevo orden económico y financiero mundial, que con la cooperación de los países logre la estabilidad y el crecimiento que muchos demandan.
El mundo sí necesita otro Bretton Woods.
