Decenas de muertos y heridos, dejo un ataque terrorista en la región de Xinjiang, al noroeste de China, informó la agencia oficial Xinhua; una banda armada con cuchillos atacó una comisaría y otros edificios oficiales en el distrito de Shache —o Yarkand, en la prefectura de Kashgar—, también decenas de asaltantes murieron tiroteados por agentes de la Policía.
Xinhua tiene como primera hipótesis de lo ocurrido que puede tratarse de un “ataque terrorista premeditado”; por su parte, la agencia precisó que “decenas de civiles, uigures —minoría musulmana mayoritaria en Xinjiang— y Han —la etnia mayoritaria en China— fueron asesinados”.
En los últimos meses, China ha vivido una serie de ataques sangrientos en lugares públicos, en Xinjiang, y en otros lugares. El ataque se produjo un día después del Eid al-Fitr que indica el fin del Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes.
En julio de 2009, cerca de 200 personas murieron en su capital, Urumqi, durante los peores disturbios de las últimas décadas. La represión sólo ha aumentado y desatado nuevos choques y atentados, como los recientes ataques a machetazos contra estaciones de trenes, en los que unas 200 personas han sido víctimas, por lo que Pekín lanzó una agresiva campaña con cientos de detenciones y docenas de ejecuciones.
Xinjiang se localiza a 4 mil kilómetros al oeste de Pekín, y es considerada para China una región estratégica por sus ricas reservas de petróleo, gas natural y minerales, así como por sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas ex soviéticas de Asia Central; sus habitantes autóctonos, los uigures musulmanes que hablan una lengua parecida al turco, aspiran —desde los años 30— a la independencia para formar el Turkestán Oriental.
