Funcionarios del gobierno estadounidense justificaron este miércoles su reacción ante la imparable situación de niños inmigrantes y se comprometieron a controlar el flujo de menores que llegan de Centroamérica sin compañía de adultos, “creemos que podemos contener esta ola”, dijeron.
A un día de que el presidente Obama pidiera al Congreso 3 mil 700 millones de dólares para gastos de emergencia a fin de enfrentar la crisis, el administrador de la Agencia Federal de Emergencia, Craig Fugate, el comisionado de Aduanas y Protección de Fronteras, Gil Kerlikowske, y el subsecretario adjunto de la Policía de Inmigración y Aduanas, Thomas Winkowski, comparecieron ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales.
Se estima que los funcionarios serán cuestionados sobre su solicitud, que encuentra alguna resistencia entre republicanos que buscan cambios más radicales. Los demócratas parecen en general receptivos a los gastos destinados para reforzar la presencia de jueces y agentes en las regiones fronterizas, aumentar la vigilancia aérea con drones o aviones no tripulados, construir centros de detención para los indocumentados e incrementar la cooperación con sus países de origen, aunque algunos dicen que debería concentrarse más en ayudar a los niños que a la tarea policial.
Este miércoles el presidente Obama visitaría Colorado y Texas para asistir a actos de recaudación de fondos, pero no tenía planes de visitar la frontera, pese a críticas de republicanos, por lo que la Casa Blanca hizo un espacio para una reunión sobre inmigración en el programa en Dallas, en la que tiene previsto discutir la crisis con líderes religiosos y autoridades de Texas, incluyendo el gobernador republicano Rick Perry.
El Secretario del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, Jeh Jonson, se reunió en Guatemala con el presidente Otto Pérez Molina para tratar el creciente número de niños migrantes que viajan solos hacia Estados Unidos e insistió que los menores “no tienen permiso” para permanecer en ese país si estos llegan a cruzar la frontera. A la visita también acudieron el Jefe del Comando Sur, John Nelly, y el embajador consejero del Departamento de Estado de EU, Thomas Shannon.
En conferencia de prensa, Johnson y Pérez Molina explicaron que hasta ahora hay dos acciones concretas para frenar la llegada de niños migrantes a ese país, una enfocada en una campaña que desaliente a través de advertencias sobre el riesgo de que los menores viajen solos para llegar a Estados Unidos y otra en priorizar acciones legales contra las redes de traficantes de personas que estimulen las migraciones.
Miembros de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dijeron esta semana a la Associated Press que esperaban que Estados Unidos y México consideren a los niños como refugiados desplazados por conflicto armado, lo que implicaría que no se les devuelve automáticamente a sus países de origen, sino que reciben protección internacional.
Sin embargo, el ayuntamiento de League City –suroeste de Houston- tras argumentar motivos de “salud y seguridad” ayer aprobó una resolución para impedir que menores indocumentados sean llevados a ese lugar por autoridades federales.
Esta resolución fue aprobada una semana después de que residentes de la comunidad de Murrieta, California, bloquearon el paso a un convoy de autobuses que transportaba a menores inmigrantes hacia el centro de procesamiento de la Patrulla Fronteriza de esa localidad.
El gobierno federal busca a lo largo del país instalaciones adecuadas y comunidades receptivas para albergar y procesar a miles de niños inmigrantes que provienen de Centroamérica.
