Patricia Gutiérrez Otero
El artículo 39 de la constitución reconoce la soberanía que el pueblo de México tiene para darse, en el momento que decida, el tipo de
gobierno que desea (…).
Un análisis serio y a fondo de la constitución de nuestra República es necesario para plantear las bases de nuestro presente y nuestro futuro. Este análisis ha sido pospuesto por los gobernantes de México. Por ello, un grupo de ciudadanos convocados por Raúl Vera, obispo de Saltillo, iniciarán un “Taller de reflexión sobre los contenidos y el arranque de la iniciativa de Constituyente Ciudadana” con un carácter laico.
Algunos de los puntos principales que Raúl Vera presentó para convocar a una serie de personas que firmamos la invitación para iniciar este Taller son los siguientes.
Apostar por un Congreso Constituyente Alternativo para garantizar la auténtica democracia en el país. El medio para contrarrestar el poder que algunas familias tienen en el sector público y privado es pacífico y legal.
Para ello, primero es necesario tener una ciudadanía que realmente sepa delegar a alguien que la represente y que conforme las estructuras sociopolíticas y socioeconómicas para que los mexicanos vivan en libertad. También debe haber un dinamismo que permita un diálogo continuo con la ciudadanía. El inicio de ello es el Congreso Constituyente Alternativo que permitirá generar una ciudadanía madura, sin líderes supremos. Para eso es necesario que cada persona conozca lo que está escrito en la Constitución actual. Lo que en ella apoya al bienestar de la población y “lo que se ha reformado mañosamente” para favorecer a una élite. Es necesario apuntalarse con los académicos y especialistas en derecho constitucional, invitar a las Universidades, para que todo el pueblo sea capaz de conocer las “contradicciones” de la Constitución y así contribuya a la reconstrucción de las leyes.
En segundo lugar, se tendrá que generar un proceso educativo para que la sociedad aporte a esta reconstrucción del texto constitucional. No será de forma general, sino agrupando ordenadamente a los campesinos, indígenas, mujeres, estudiantes, empresarios, etcétera, para tener la información suficiente para reconstruir la Constitución. El pueblo debe tener conciencia de que él mismo se da sus propias leyes y que de manera dinámica participa en su elaboración a través del plebiscito y el referéndum; así como a través de la revocación de mandato.
Tras la elaboración del texto, éste pasará de nuevo a los expertos para su reelaboración, tras lo cual regresará al pueblo organizado para que éste dé su palabra sobre esta Constitución.
A través de este proceso de maduración y de conocimiento se podrá elegir a las personas representantes en las dos cámaras del Congreso de la Unión. Elección hecha mediante los distritos electorales y no a través de los partidos políticos. También se diseñará el camino para integrar el gobierno que se quiera y con las personas que se desee que gobiernen.
Esta invitación está firmada, entre otros muchos, por Miguel Concha, Gershenson Daniel, Jusidman Clara, Adriana Matalonga, Miguel Valencia, Magdiel Sánchez, Javier Sicilia.
El proyecto de Raúl Vera y de los firmantes suena a utopía, pero en el mundo es lo que el ser humano sueña, lo que lo ha movido para realizarlo. Si esto se ha logrado en el mundo de la tecnología, ¿por qué no podremos lograrlo en el de la madurez humana y en de la vida social? La primera reunión es el 5 de julio, a partir de ahí todo puede suceder.
Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés, que se revisen a fondo y dialógicamente todas las reformas impuestas por el gobierno, que se ponga en marcha la Ley de víctimas.
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