GARBANZOS DE A LIBRO

Vicente Leñero

Marco Aurelio Carballo

En una semblanza, Vicente Leñero, escritor y periodista, cuenta que, siendo reportero, conoció a José Agustín y a Gustavo Sainz en Claudia, revista femenina, editada por el diario Novedades. José Agustín, de 21 años, usaba el segundo nombre como apellido, sin el Ramírez. Relajiento, desenfadado, antisolemne, cumplía puntual las órdenes de trabajo, como investigar cuáles eran los mejores colchones, cerraduras o licuadoras que podían comprarse en México; redactar consejos de belleza y el horóscopo mensual.

José Agustín, agrega Leñero, inventaba sin escrúpulos las predicciones o viajaba para redactar reportajes turísticos. Eso no le impedía aprovechar los huecos de  la chamba para escribir, de noche y en su casa, De perfil,  “la novela que lo haría famoso de sopetón. Me asombró la velocidad con que tecleaba, usando solo el índice de su mano derecha, picoteando la Olivetti. También su imaginación desbordada y el aprovechamiento del lenguaje coloquial de los jóvenes de entonces que inventaban giros y rompían reglas. Con él y con Sainz, convertimos las oficinas de Claudia en un taller literario, fecundo intercambio de textos. Opiniones, sugerencias. “Desde los borradores iniciales me entusiasmó De perfil. Sentí el privilegio de descubrir a un muchacho que desde su condición de joven narraba testimonialmente su mundo inmediato. Con ardides de gran escritor”.

Leñero y Sainz acompañaron a José Agustín para recomendar De perfil, “con entusiasmo” al editor Joaquín Diez Canedo. El dictamen fue que estaba muy larga para una de las colecciones y que era “muy prematura” para otra. Cuando el autor iba a llevar su libro a otro editor, Diez Canedo cambió el tamaño de la tipografía para que pudiera editarse en la serie El Volador. Al enterarse, José Agustín se puso a dar brinquitos en la oficina de la editorial. Días después, el editor le preguntó a Leñero que por qué brincaba José Agustín. “Cuando se pone muy contento por algo, le da por brincotear de puro gusto”, dijo Leñero. “Está muy loco ese muchachito, ¿no?”, dijo el editor.

Vicente Leñero, que publicó la semblanza en Revista de la Universidad de México, número 125,  julio de 2014, concluye: “Tenía razón Diez Canedo, José Agustín está y ha estado siempre loquito. Para mí, es un loco genial”.