CIENCIA
Una ciudadana mexicana fue atacada por el chikungunya
René Anaya
La fiebre chikungunya, que apareció por primera vez en el sur de Tanzania entre los makonde (grupo étnico) en 1952 ha llegado al continente americano por el Caribe. Por el momento ya se detectó en México el primer caso, pero de una persona que viajó a Antigua y Barbuda, donde se han reportado casos de esta enfermedad.
Se trata de uno de los padecimientos causados por virus llamados emergentes, porque efectivamente han emergido de sus nichos ecológicos por el aumento de la actividad económica e industrial en todo el planeta.
Los virus que invadimos
En realidad esos padecimientos producidos por virus no son tan nuevos y, estrictamente, si se habla de emergentes, nosotros somos quienes hemos emergido en sus hábitats, donde han coexistido con otras especies animales desde hace miles, quizá millones de años.
Algunos de los factores que han contribuido al contacto entre seres humanos y esos virus han sido las guerras que obligan a refugiados y vencidos a internarse en zonas despobladas; la explotación irracional de los bosques, que provoca un desequilibrio ecológico; el crecimiento acelerado de las manchas urbanas; el más rápido y continuo transporte de personas de un lugar a otro, y la industrialización y la explotación de nuevos campos de cultivo.
Alguno de esos factores provocó que la fiebre chikungunya (pronúnciese chi kun guña, según comunicado de la Secretaría de Salud) llamada así porque describe en lenguaje makonde la postura que adoptan quienes la sufren, pues significa “doblarse” u “hombre retorcido”, se haya convertido en epidémica desde 2004.
Esta fiebre se ha detectado en 40 países de Asia, África y Europa. Entre 1999 y 2000 hubo un brote en la República Democrática del Congo, pero los más importantes se han producido en este siglo. Entre 2006 y 2007 se presentó uno en la India, que también afectó países de Asia Sudoriental; en 2007 se informó por primera vez de la transmisión de la enfermedad en Europa, en el nordeste de Italia.
En diciembre del año pasado llegó a América, a la parte francesa de la isla St. Martin del Caribe. Desde entonces se han notificado casos en la parte holandesa de esa isla (St. Maarten) y también en Anguila, Dominica, Guayana Francesa, Guadalupe, Islas Vírgenes Británicas, Martinica y St. Barthèlemy.
En la última semana de junio se confirmó que una ciudadana mexicana había contraído la fiebre en la región del Caribe, por lo que la Secretaría de Salud reforzó la vigilancia epidemiológica, y difundió los signos y síntomas de la enfermedad, que tiene ciertas semejanzas con los del dengue.
La enfermedad que te dobla
La fiebre chikungunya la transmiten los moscos Aedes aegypti y Aedes albopictus, los mismos que portan y transmiten al virus del dengue, pero los síntomas de una y otra enfermedad son diferentes.
La chikungunya ocasiona dolor más intenso y localizado en las articulaciones y tendones, por lo que quien la padece tiene a doblarse o retorcerse (de ahí el nombre). El inicio de la fiebre es más agudo y su duración más corta, en raras ocasiones causa hemorragias graves.
Por su parte, el dengue ocasiona fiebre elevada, dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, inflamación de los ganglios linfáticos y sarpullido. Lo más grave es que puede haber complicaciones mortales por problemas respiratorios y hemorragias.
El tratamiento de ambas enfermedades es sintomático y no se cuenta con ninguna vacuna efectiva, aunque la del dengue probablemente esté lista el próximo año. Por esa razón, las mejores medidas contra estas enfermedades son las preventivas, como señaló la Secretaría de Salud en un comunicado de prensa:
—Las medidas de prevención y control para chikungunya de acuerdo a la OMS, se enfocan en medidas para reducir al mínimo la exposición a mosquitos, las cuales se convierten en imperativas para prevenir la diseminación en caso de que se presente un brote.
—La prevención y el control se basa, principalmente, en la reducción del número de depósitos de agua, tanto naturales como artificiales que puedan servir de criadero de los mosquitos.
—Las personas que viajen a zonas de riesgo deben adoptar precauciones básicas, como el uso de repelentes, pantalones largos y camisas de manga larga.
Por lo tanto, en esta temporada de lluvias se debe incrementar el control de charcos y otros depósitos de agua en todo el país, pero principalmente en el sureste, para disminuir la probabilidad de que tengamos brotes de la fiebre chikungunya.
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