20 personas murieron y más de 120 resultaron heridas tras el descarrilamiento de un tren del metro de Moscú en la hora de mayor tráfico; es uno de los más graves accidentes del sistema de transporte subterráneo de la capital rusa en los últimos años.
Minutos después de las 8.30 (4.35 GTM), tres vagones se descarrilaron en un trayecto entre dos estaciones cuando el metro más concurrido del mundo –con hasta 9 millones de pasajeros en días laborales- viajaba a 70 kilómetros por hora.
Los servicios de emergencia desalojaron del área del accidente a más de mil personas, informó el ministerio de Emergencias, mientras que los pasajeros heridos fueron retirados en camillas y vendados, desde las dos estaciones; en helicópteros fueron trasladados al hospital a los más graves.
Aunque no se sospecha de que una atentado sea la causa de la tragedia, el presidente Vladimir Putin, que se encuentra en Brasil, ordenó una investigación sobre el accidente, que podría generar dudas sobre los antecedentes de seguridad del transporte ruso.
El comité investigador, que responde ante Putin, dijo que había abierto un proceso penal por las sospechas de que no se cumplieron con los protocolos de seguridad, pero no determinó las cusas del accidente; indicó que una subida de tensión pudo hacer que el tren se detuviera repentinamente y varios coches descarrilaran entre las estaciones Slaviansky Boulevard y Patk Pobedy.
Los rusos critican a diario el historial de seguridad del transporte des se país. El hundimiento de un ferry en el 2011, donde murieron 128 personas, es uno de los incidentes más recientes junto con el atentado islamista de 2010, en el subterráneo moscovita, que provocó la muerte de 40 personas.
La red de metro de reconocimiento mundial por sus altas bóvedas adornadas con arte realista soviético, de 13 estaciones construidas en su inicio, en 1935, se ha extendido a 194 que hoy abarcan la megalópolis.
