Nacido en Lundham, en la costa británica, en 2002, Kieron Williamson comenzó a pintar cuando contaba con tan solo cinco años de edad. Pronto su talento comenzó a brillar y los especialistas comenzaron a destacar su avanzado conocimiento en la perspectiva, el sombreado y su estilo post-impresionista, lo que le ha validado el apodo de Mini Monet.

El joven artista acaba de realizar su novena exposición en la galería Picturecraft, en Holt. Se trata de cuarenta obras entre acuarelas, óleos y pasteles que la galería ha vendido por cerca de 400,000 libras (505,205 euros) en tan solo unas horas. La muestra incluía, mayoritariamente, pinturas de paisajes y escenas de lugares cercanos al lugar donde reside con su familia.

En una exhibición realizada en 2011 en la misma galería (siempre expone en los centros que le apoyaron desde el principio de su carrera), Williamson vendió todas sus obras en diez minutos por un valor total de 100,000 libras (126,342 euros). El pequeño artista celebró el éxito con su familia en un restaurante chino.

Se calcula que las obras de Williamson han hecho ganar a sus padres, Michelle y Keith, cerca de dos millones de libras (2,526,783 euros), por lo que han tenido que contratar un asesor financiero.

Abc.es/bbb