Hace medio siglo, se estrenó en Estados Unidos la película La Pantera Rosa, una divertida comedia de Blake Edwards que, sin quererlo, se convirtió en el inicio de una mítica saga, generando un personaje animado que aún hoy sigue haciendo de las suyas.

Protagonizada por Peter Sellers, David Niven, Robert Wagner, Claudia Cardinale y Capucine, la trama, filmada en París y en otros lugares de Europa, como la estación invernal italiana de Cortina D’Ampezzo, giraba en torno a una serie de personajes que querían robar una joya llamada “pantera rosa” y a los que trata de hacer frente el mítico y pintoresco inspector Closeau, encarnado magistralmente por Peter Sellers, en uno de los mejores roles de su carrera.

Durante los títulos de créditos iniciales, y acompañados por el famoso tema instrumental, creado por el gran Henry Mancini, se podían observar una serie de gags elaborados por animación, en los que aparecía el personaje de la estilizada Pantera Rosa, un felino silencioso, con un andar un tanto peculiar y totalmente rosa, que llegó a hacerse tanto o más famosa que la serie de filmes que generó.

El éxito obtenido por la cinta y por este fragmento de presentación llevó a su creador, David Freleng, a producir y dirigir una sucesión de cortos centrados en el personaje.  El primero, titulado The Pink Think, que ganó el Oscar al mejor cortometraje de animación.

Además de seguir protagonizando todos los títulos de crédito de la saga cinematográfica, el dibujo surgido de la imaginación de Freleng fue la figura central de la serie de televisión “El show de la Pantera Rosa”, donde compartía aventuras con personajes como “El inspector”, claramente inspirado en Clouseau, y “El oso hormiguero”. Su éxito fue rotundo y estuvo emitiéndose en la pequeña pantalla de Estados Unidos y el resto del mundo entre 1969 y 1976.

La celebridad de la Pantera Rosa alcanzó tal punto, que fue el primer personaje animado que dejó sus huellas en el famoso Teatro Chino de Hollywood, además de que en Santa Rosa (California), una fanática, Julie Tapia, tiene un museo, que se puede visitar (www.pinkpanthermuseum.com). Allí hay más de 6.000 artículos relacionados con el personaje: desde cajas de música hasta pasta de dientes, procedentes de países tan disímiles como Japón, Australia, Argentina y Filipinas.

En 1982 se transmitió otra tira, titulada simplemente La Pantera Rosa, que constaba de 32 episodios y tenían la peculiaridad de que el felino hablaba. En 1984 hubo otra serie de corta vida, La Pantera Rosa y sus hijos, en la cual presentaba a sus dos vástagos. En 1989, y para conmemorar los 25 años de su creación, Fritz Freleng estrenó 25 nuevos cortometrajes.

Tras esta serie, la Pantera Rosa desapareció de las pantallas de televisión, aunque siguió teniendo presencia en los cines, ya sea apareciendo en más secuelas de la saga original, o bien formando parte del remake que hace pocos años estelarizó Steve Martin como el inspector Clouseau.

Medio siglo después de su primera aparición, varios países como España realizarán grandes homenajes para los cinéfilos y fans del felino rosa, un adecuado tributo a una película y un personaje que sigue tan joven como hace 50 años, y que sin duda alguna hizo y hace todavía reír al público con su corrosivo sentido del humor.