CIENCIA

 

 

28 de agosto, Día del Abuelo

 

René Anaya

Como cada año, desde la década de 1990, el 28 de agosto se celebra en México el Día del Abuelo, algo inusual, pues en otros países se celebra al anciano, independientemente de su relación parental, sin tenerle miedo a las palabras ni usar eufemismos que mal encubren una discriminación a este grupo de la población.

Si esto es grave, lo es más que no se hayan tomado las previsiones necesarias en el Plan Nacional de Desarrollo para atender a la creciente población de ancianos que tendremos en las próximas décadas, tal vez con el falso argumento de la poca productividad de las personas mayores. Pero la ciencia y la tecnología han ido desterrando esas creencias y mitos.

Un país de adultos mayores

Independientemente de que sean abuelos o no, en México 10.5 millones de personas son mayores de 60 años; es decir, diez de cada cien personas; los mayores de 70 años representan alrededor del cinco por ciento de la población, cinco de cada cien. De esos 10.5 millones de personas, seis millones son jefes de familia, y un millón de ellos viven solos, por lo que son personas productivas, aunque las políticas del actual gobierno vayan encaminadas a jubilarlos o a negarles el empleo.

Esos ancianos son tanto o más productivos que los más jóvenes, y no solo porque forman parte de la población económicamente activa, sino también por su experiencia que podría ser aprovechada por los trabajadores de nuevo ingreso, lo que beneficiaría a los empresarios a las nuevas generaciones y al país en general.

La ciencia y la tecnología han demostrado que si bien es cierto que en la vejez disminuyen las capacidades físicas y aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades neurodegenerativas, también lo es que un buen programa de actividad física y mental detiene o posterga el declive físico y mental. Se conoce que los ejercicios físicos aeróbicos pueden mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea, asimismo reducen el riesgo de enfermedades no transmisibles, depresión y deterioro cognitivo, según ha documentado la Organización Mundial de la Salud.

Por su parte, los neurofisiólogos han corroborado que en el cerebro hay neurogénesis, es decir, que se producen nuevas neuronas prácticamente durante toda la vida, lo que descarta un añejo mito que consideraba que se nacía con una provisión de neuronas que se iban muriendo con el tiempo.

Las falsas creencias

Aquel viejo y agresivo refrán de que “chango viejo no aprende maroma nueva” contradice la idea de la supuesta sabiduría popular, pues se ha demostrado que las personas mayores son capaces de aprender nuevas habilidades. Sara Shizuko Morimoto, del Instituto de Psiquiatría Geriátrica de Nueva York, al frente de un grupo de investigadores estadounidenses y chinos, pidió a 11 personas de 60 a 89 años, que no respondieron a medicamentos antidepresivos, que practicaran un videojuego cognitivo durante cuatro semanas. “Los juegos tienen la misión de mejorar las funciones ejecutivas y también otras basadas en circuitos neuronales similares o coincidentes”, ha afirmado la neuropsiquiatra.

Con esos juegos remitió la depresión en 70 por ciento de los casos, ha referido la doctora, quien también considera que “las nuevas terapias con juegos cognitivos de computadoras podrán ser de gran utilidad en aquellos casos en los que los pacientes no respondan bien a tratamientos con fármacos e incluso se podrán aplicar para mejorar la eficacia de los medicamentos existentes”. La mala noticia es que todavía no están disponibles esos videojuegos, pues se deberán hacer nuevos estudios para demostrar su eficacia.

Otro mito, a punto de ser descartado, es el que relaciona a la lentitud del proceso de pensamiento con un deterioro cerebral, inclusive se hace la broma de “¿te acuerdas cuando hablábamos de corrido?”, para señalar que se han disminuido las funciones cerebrales.

Según científicos de la Universidad de Tübingen, Alemania, lo que sucede es que los cerebros más viejos funcionan más lentamente porque tienen que procesar todas las informaciones acumuladas a lo largo de la vida, como lo comprobaron con computadoras programadas para actuar como el cerebro humano, que acumula diariamente datos y experiencias. Los investigadores encontraron que mientras más datos se añaden, más lento es el procesamiento de la información; por supuesto que serán necesarios nuevos estudios, ahora con seres humanos, para corroborar esta hipótesis.

Asimismo, el Instituto Estadounidense sobre Envejecimiento investiga la importancia de la actividad artística para lograr que la gente envejezca de forma más saludable. “Queremos saber algunas cosas básicas, por ejemplo de qué manera el arte ayuda a mejorar la función cognitiva, la percepción y otras capacidades del organismo”, ha señalado Lis Nielsen, directora de la División de Conducta e Investigación Social.

De esta forma se contribuye tanto al mejor conocimiento del proceso de envejecimiento, como a desterrar creencias erróneas sobre la última etapa de la vida de los seres humanos.

reneanaya2000@gmail.com