Ricardo Muñoz Munguía
Violencia y acoso es el principal sello que lacera a México. No sólo se trata del bullying, que ahora, por su constante uso, ha cobrado coloquialmente figura de verbo; así pues, no sólo de bulear en la escuela es la terribilísima situación del mal actual, sino en el acoso en el trabajo, la violencia intrafamiliar, la violencia que se ha vuelto punzada cada día en casi todo el territorio nacional o las extorsiones y, lo peor, el secuestro.
Blanco Móvil, la revista que dirige Eduardo Mosches, en su número 126, entrega, en esta ocasión a cargo de Juan Antonio Rosado, un ejemplar que se enfoca con el título “La violencia de la escuela”, y no “en la escuela” porque —afirma Rosado— “hay elementos inherentes de violencia en todo sistema educativo (y no sólo en el bullying o acoso escolar, que refleja la ley de la selva, y que es el tema más frecuente cuando se habla de violencia escolar)”.
Relatos, poesía, ensayo…, son los géneros literarios que se agrupan en esta edición para mostrar el panorama de violencia de la escuela, con fotografías de Renán Arango. Los textos que conforman Blanco Móvil son una rica muestra literaria de lo que aniquila la etapa de la infancia y la adolescencia, sobre todo. Cerca de veinte autores, gran parte de ellos jóvenes, elaboraron, ex profeso en su mayoría, escenarios, ambientes, circunstancias…, que son parte de la realidad que atenta hoy la estima y la estabilidad infantil y que se perfila como una amenaza próxima, como la esperanza aniquilada. Estos trabajos de creación también nos vuelven la mirada a nuestro tiempo de escuela; es prácticamente imposible para cualquiera sentirse ajeno.
Y no olvidemos que México es dueño de ese gris primer lugar, el de bullying. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en nuestro país alrededor de 65 niños de cada cien son víctimas del acoso y la violencia en la escuela, lo que los lleva a un escaso rendimiento, a la deserción escolar y a un incremento del suicidio.
