Salario mínimo
Alfredo Ríos Camarena
Hace varias décadas, permaneció en la cartelera cinematográfica una película europea de nombre El salario del miedo, la trama consistía en que un camión cargado de explosivos recorría una sinuosa carretera con inminente peligro de estrellarse y explotar.
El salario mínimo mexicano también es un salario del miedo, porque está también cargado de elementos destructivos que pueden desatar una conflagración social por las severas condiciones de desigualdad y pobreza.
En efecto, mientras que esta prestación se consideró una conquista del proceso revolucionario y un avance establecido originariamente en la Constitución de 1917 que en su artículo 123 asentó el propósito de este salario afirmando que “deberá ser suficiente… para satisfacer las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos, considerándolo como jefe de familia…”, y estipulado posteriormente en la Ley Federal del Trabajo. Sin embargo, actualmente se ha convertido en una infamia en contra de los trabajadores de nuestro país.
Aunado a lo anterior, esta conquista histórica se ha convertido en una burla, cuyos resultados han aumentado la pobreza de manera exponencial, no sólo no ha crecido en las últimas décadas, sino su poder adquisitivo se ha perdido en un 71% a escala nacional y un 77% en el Distrito Federal desde el año de 1977; aún mas, en la comparación internacional ha permanecido sin aumento, pues la inflación ha sido superior, por lo que ha tenido crecimiento cero; el propio Coneval considera que el salario mínimo tendría que multiplicarse 5.2 veces para cubrir las necesidades de una familia.
La propia CEPAL establece con claridad que este salario no funciona para superar el umbral de la pobreza. No hay duda, esta prestación debe transformarse, y para empezar, debe desvincularse como unidad de medición, y dejar de ser un referente económico para la aplicación de multas, servicios o cualquier otro tipo de cálculo legal.
En estos días la polémica sobre este tema se ha desatado y algunos políticos y sus partidos plantean el asunto pensando en los próximos comicios, Gustavo Madero, presidente del PAN, propone una consulta pública, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, inició una serie de foros para analizar el tema; claro que lo adecuado y conveniente es presentar una iniciativa ante el Congreso de la Unión para hacer una reforma a fondo en este tema, que no afectará significativamente la inflación —como muchas voces empresariales sugieren—, que sólo aumentará, según cálculos al respecto, en un 0.4% considerando un aumento inicial del salario en un 10%.
El único político que se ha aventurado a plantear el asunto desde su ámbito de competencia a su Congreso local es el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, quien enfoca el tema con las limitaciones que le permite la legislación federal.
