CIENCIA

Primer mestizaje

 

 

René Anaya

Desde que se identificó y clasificó al Homo neanderthalensis en 1856, este antepasado del hombre moderno ha sido vilipendiado y difamado, quizá más que cualquier otro homínido de la larga cadena evolutiva del Homo sapiens; sin embargo, las investigaciones de las últimas décadas han hecho reconsiderar el papel de los neandertales en nuestro desarrollo.

En este largo proceso de conocimiento de los neandertales, se ha pasado de la idea de que eran seres retrasados y poco desarrollados intelectualmente a considerarlos la primera víctima de la crueldad humana, pues se supuso que habían sido llevados a la extinción por los antiguos pobladores de Europa. Pero las investigaciones con técnicas modernas ofrecen un panorama diferente y sorprendente.

 

El legado neandertal

Uno de los primeros descubrimientos fue que los neandertales surgieron hace unos 230 mil años y se extinguieron hace unos 40 mil años, por lo que en algunos lugares pudieron haber coincidido o inclusive convivido con los Homo sapiens. Posteriores descubrimientos comenzaron a delinear las características de las poblaciones de neandertales, que fueron cambiando las ideas preconcebidas del siglo pasado.

Se han encontrado restos que demuestran la existencia de un culto a la muerte con ritos funerarios bien establecidos, lo cual es un rasgo característico de individuos con conciencia de su finitud, que los conduce a explicar su paso terrenal. Asimismo, se conoce que controlaban el fuego, hervían el agua para cocinar, fabricaban herramientas, producían pigmentos para adornar conchas marinas como una forma de expresión artística. Por igual, pintaban el interior de sus cuevas, las neandertales usaban collares hechos de hueso, entre otras manifestaciones culturales, como el uso de primitivos instrumentos musicales de viento.

Pero lo más sorprendente ha sido comprobar que neandertales y Homo sapiens, dos especies de homínidos diferentes, en un momento de su existencia se reunieron y hasta cohabitaron. Con la obtención del genoma neandertal completo se descubrió que compartimos hasta cuatro por ciento del genoma con ellos, lo cual significa que ambas especies convivieron e intercambiaron genes en algún momento de su evolución.

En un planteamiento antropocentrista, se ha dicho que los neandertales nos legaron la susceptibilidad a la diabetes tipo 2, el lupus eritematoso, la cirrosis, la enfermedad de Crohn (padecimiento intestinal inflamatorio probablemente autoinmune) y hasta la adicción al tabaco. Pero al margen de esta herencia, también contribuyeron a la riqueza cultural de nuestros antepasados.

 

El mestizaje cultural

En el artículo “The Timing and Spatiotemporal Patterning of Neanderthal Disappearance”(El patrón de distribución espaciotemporal y desaparición del neandertal), publicado en la revista Nature el 21 de agosto por un grupo de investigadores encabezados por Tom Higham, director adjunto de la Unidad de Acelerador de Radiocarbono del Laboratorio de Arqueología e Historia del Arte de la Universidad de Oxford, se informa que se realizó una investigación con más de 400 muestras obtenidas en 40 yacimientos arqueológicos, desde Rusia hasta España, en la que se encontró que seres humanos modernos y neandertales coexistieron en Europa en un periodo de tiempo más largo de lo que se pensaba.

Esta conclusión se basa en un análisis creado por la Universidad de Oxford, que reúne diferentes técnicas de limpieza de contaminantes de fósiles y de artefactos procedentes de los yacimientos arqueológicos, con nuevas formas de datación con radiocarbono.

Con base en esta combinación de técnicas, Tom Higham y colaboradores consideran que “más que un modelo de reemplazo rápido de los europeos autóctonos neandertales por los humanos anatómicamente modernos, nuestros resultados muestran un escenario mucho más complicado. Uno caracterizado por un mosaico cultural y biológico que duró varios miles de años”.

Los investigadores consideran que “el proceso de extinción de los neandertales fue más complejo de lo que se pensaba, ya que las dos poblaciones cohabitaron durante mucho más tiempo, en el que seguramente hubo intercambios de ideas y de cultura”.

Se requieren mayores estudios para establecer claramente cómo se dio este proceso y tratar de determinar qué rasgos culturales de los neandertales fueron tomados y adaptados por nuestros antepasados directos, como ha advertido el profesor Higham: “Es crucial determinar la relación espaciotemporal entre las dos poblaciones si queremos comprender los procesos, la cronología y las razones que condujeron a la desaparición de los neandertales y el probable intercambio cultural y genético”.

Por lo pronto, el estudio contribuye a confirmar que hubo un mestizaje cultural y genético entre estas dos especies, por lo que sin intenciones peyorativas debemos reconocer que todos llevamos un neandertal dentro.

reneanaya2000@gmail.com