Estados Unidos reconoció ayer lunes que envió jóvenes latinoamericanos a Cuba en un programa para promover la organización social y la democracia en la isla, bajo la apariencia de iniciativas cívicas y de salud, luego de que la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) publicara un reportaje que revela que un programa del gobierno de Barack Obama envió en secreto a los jóvenes latinoamericanos a Cuba como parte de un plan encubierto gestionado por la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés) para “identificar a actores sociales que pudieran impulsar un cambio social en la isla”.

La portavoz del Departamento de Estado de la Unión Américana, Jen Psaki, dijo que “hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil más vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promoción de la democracia. Y obviamente este programa estaba en línea con eso”; también afirmó que el objetivo era cooperar en temas de interés social en Cuba, “pero con independencia del gobierno” en La Habana.

El programa, desarrollado por la USAID junto con la contratista Creative Associates International, impulsó actividades culturales, limpiezas en las comunidades y siembra de árboles, además de un taller sobre la prevención del sida, en referencia a este último, Psaki señaló que sirvió para dos propósitos: “promover la organización de la sociedad civil y permitir a las personas el acceso a información que de otra manera no habrían tenido”, la divulgación de información sobre el sida fue “el beneficio secundario”, apuntó.

La USAID, que no detalló el costo ni la duración exacta del programa, dijo a través de su portavoz Matt Herrick que no es secreto, ni encubierto y que utiliza fondos aprobados por el Congreso; aunque Psaki indicó que en algunos países como Cuba los programas de la USAID “operan de manera discreta para garantizar la seguridad de los involucrados”.

Según el reporte, desde 2009 y al menos por dos años la USAID envió una docena de jóvenes de Venezuela, Costa Rica y Perú a las universidades cubanas para reclutar eventuales líderes en movimientos de protesta contra el gobierno cubano. Los jóvenes extranjeros carecían de un adecuado entrenamiento en operaciones clandestinas y de una plan de seguridad mientras realizaban actividades que son ilegales en Cuba.

El programa incluso continuó después de que La Habana arrestó en 2009 al contratista estadounidense Alan Gross, condenado a 15 años de prisión por contrabandear a ese país equipos de espionaje.

La revelación de este programa ocurre cuatro meses después de que Estados Unidos admitió que implementó un proyecto de red social alternativa en Cuba llamado ZunZuneo o Twitter cubano, utilizando teléfonos celulares, que críticos acusaron de buscar desestabilizar el gobierno comunista en la isla.

Los jóvenes latinoamericanos enviados por la USAID tuvieron un salario, al valor más bajo, de 5.41 dólares la hora. Para evadir a las autoridades cubanas, los organizadores del programa hicieron que los jóvenes viajeros instalaran contenido, en apariencia inofensivo, en sus computadoras portátiles para ocultar el hecho de que llevaban información delicada. También usaron unidades de memoria, que tenían códigos de encriptación, para ocultar sus archivos y enviaron mensajes de correo electrónico encriptados usando un sistema que podría haber generado sospechas.

El objetivo era reclutar universitarios para que, a largo plazo, hacer que se opusieran a su gobierno. Los candidatos potenciales fueron incluidos en listas con su nombre y después evaluaron sus características generales y potencial de liderazgo en una hoja de cálculo. En entrevistas recientes para AP los contactos cubanos de los jóvenes dijeron que estaban asombrados de enterarse de que sus amigos extranjeros trabajaban para el gobierno de Estados Unidos.

En septiembre de 2010, Creative Associates cambió su estrategia de enviar extranjeros a Cuba que buscaran a estudiantes universitarios que fueran líderes disidentes y ahora consistió en localizarlos y ayudarles a conseguir visas de salida para capacitarlos fuera; otros beneficiarios en la isla recibirían dinero en efectivo para financiar las actividades de reclutamiento.