La extraordinaria fotógrafa Graciela Iturbide (México, 1942), una de las artistas más importantes de las últimas cuatro décadas en la fotografía mexicana, ingresó el día 11 de agosto a la Academia de Artes en el área de Gráfica.
Ante la comunidad de artistas reunidos en el Museo Nacional de San Carlos, Iturbide agradeció a los asistentes y durante su discurso puso el punto sobre las íes en lo que se refiere a su ejercicio artístico: “Por supuesto la fotografía no es la verdad, el fotógrafo reinterpreta la realidad y sobre todo construye una realidad propia de acuerdo a sus conocimientos y emociones”.
Al principio quiso ser escritora y después cineasta. Estudió en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM donde conoció a su mentor y más importante maestro Manuel Álvarez Bravo. De él comprendió lo que es mezclarse con la gente, dialogar con los elementos que construyeran un lenguaje propio y mimetizarse en la calle detrás de su cámara.
Su obra, donde predominan imágenes instantáneas con la inmediatez del blanco y negro, ha mostrado al mundo las crónicas cotidianas de realidades tan imposibles lo mismo en los barrios de Los Ángeles o al retratar mujeres en Juchitán por invitación del pintor Francisco Toledo.
Diversas instituciones han expuesto o incluido sus trabajos en sus catálogos tales como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo de Arte de Los Ángeles, la Universidad de Texas, la Biblioteca Nacional de París y la Casa de las Américas de la Habana y su labor se ha reunido en libros como Avándaro (1971), Juchitán de las mujeres (1989) o Pájaros (2003).
Para el artista plástico Arnaldo Coen, quien contestó su discurso de ingreso, Graciela Iturbide reúne en su obra “crónicas de un instante. Consigue adormecer las imágenes para hacerlas despertar en cada nueva y diferente mirada, sin pasado ni futuro, en un presente perpetuo”.
Sus fotografías como “Mujer ángel” o “Señora de las iguanas” han colocado imágenes mexicanas en movimiento a través del orbe por lo que se le han otorgado distinciones tales como ser miembro del Salón de la Plástica Mexicana, del Consejo Mexicano de Fotografía y del Foro de Arte Contemporáneo. También ha sido becaria de la Fundación Guggenheim.
En reconocimiento a su larga trayectoria ha sido premiada por la I Bienal de Fotografía del INBA (1980) y por la Organización Mundial del Trabajo; ha obtenido el galardón de la Eugene Smith Memorial Foundation de Nueva York, el Gran Premio del Mes de la Fotografía en París, el Gran Premio de Hokaido y en el 2008 recibió el premio de fotografía más importante del mundo, el Hasselblad así como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máximo reconocimiento que entrega el gobierno de México.
A la larga lista habrá que agregar la Medalla de Bellas Artes, que se le otorgó el pasado 31 de julio en el Palacio de Bellas Artes por 45 años de trayectoria artística. La entrega la realizó la directora del INBA, María Cristina García Cepeda, en una mesa que también integraron la escritora Fabienne Bradu y el investigador Alfonso Morales.
Para finalizar fue inaugurada la exposición Naturata, que estará en el Museo hasta el 7 de septiembre y donde se reúnen paisajes de los lugares donde ha viajado. Excelente opción para los que quieran acercarse al mundo de papel creado con la poesía de la luz detrás de la lente de Graciela Iturbide. (David Alejandro Boyás Gómez).
