Fue puesta en libertad este miércoles la activista Irom Sharmila, encarcelada durante 14 años por mantener una huelga de hambre contra el Gobierno de la India, al tiempo que aseguró que continuará con su ayuno hasta lograr “justicia”.

“Deseo mucho la libertad, pero con justicia”, expresó Sharmila con emoción a la salida del hospital carcelario Jawaharlal Nehru en Imphal, capital del estado de Manipur, en el noreste de la India.

Los medios de comunicación locales mostraron en directo la salida de Sharmila del hospital, que apareció sin la sonda en la nariz habitual en sus otras apariciones públicas, la cual era empleada por las autoridades locales para alimentarla en contra de su voluntad.

“La huelga de hambre es mi modo de combatir”, insistió la pacifista, conocida como La dama de hierro de Manipur, por lo que se enfrenta a la posibilidad de que vuelva a ser encarcelada si un tribunal interpreta, como en el pasado, que cometió un “intento de suicidio”.

Una sala penal de Imphal concluyó ayer que la Fiscalía no pudo demostrar que la mujer de 42 años tratara de suicidarse a través de la huelga de hambre -acto penalizado en el Código Penal indio con una año de prisión- por lo que ordenó su liberación.

Babloo Loitongbam, el rostro más visible de los simpatizantes de la activista, declaró al canal indio NDTV que apoyarán a Sharmila “para que continúe con su lucha”, aunque deseó que no tenga que llevar su huelga de hambre hasta el final porque no quiere “que sufra”. “Ahora es tiempo para celebrar esta victoria”, concluyó Loitongbam.

La activista mantiene su huelga de hambre para poner fin a la Ley de Facultades Especiales de las Fuerzas Armadas (AFSPA) que permite a los cuerpos de seguridad de Manipur -donde hay corrientes secesionistas- “ejecutar y torturar con impunidad”, según Amnistía Internacional y que fue aprobada por el Parlamento en 1958 para el noreste del país y posteriormente se ha aplicado a otras zonas conflictivas, como la Cachemira india.

Sharmila comenzó su ayuno el 5 de noviembre de 2000, luego de presenciar el asesinato a manos del Ejército de diez personas en una parada de autobús en un pueblo de Malom. Días después de comenzar su protesta la joven Sharmila -que entonces tenía 28 años- fue arrestada por la Policía bajo la acusación de intento de suicidio.

Desde entonces, la activista ha permanecido en el hospital Jawaharlal Nehru, condena tras condena ya que al cumplir su sentencia, vuelve a ser arrestada al persistir en su ayuno. Con el objetivo de mantener con vida a Sharmila, en el hospital la mantienen intubada de manera forzosa vía nasal, por donde le administran alimentos, pues desde el inicio de la huelga de hambre la manipuri se ha negado a ingerir comida o líquidos.